Louisa May Alcott, biografía de una escritora inconformista

Edith Sánchez·
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al
Louisa May Alcott no solo fue la autora de una de las obras más famosas de la literatura juvenil, sino que destacó por ser una mujer independiente, hija de un hombre adelantado a su tiempo, que le transmitió el amor por el arte y el conocimiento.
 

Louisa May Alcott fue la autora de la famosa novela Mujercitas, una obra literaria que marcó toda una época y todavía despierta interés en la actualidad. La obra ha sido traducida a más de 50 idiomas y su éxito puede medirse en la infinidad de películas que han adaptado la novela a lo largo del tiempo.

Mujercitas se convirtió en un hito, no solo porque está maravillosamente escrita, sino también por el gran realismo que hay en cada una de sus líneas.

Cuando esta obra apareció, la presencia femenina en la literatura era bastante residual o quedaba ensombrecida por lo masculino. Además, Mujercitas se alejaba del romanticismo y se sumergía en el realismo, en una realidad cotidiana y femenina. Por eso, la novela de Louisa May Alcott tuvo éxito de inmediato: no se parecía a nada de lo que circulaba en ese entonces.

“Las influencias persuasivas son mucho mejores que las palabras moralizadoras”.

-Louisa May Alcott-

Por lo demás, la obra refleja unas ideas y unos valores bien fundamentados, en los que la mujer hace acto de presencia como pensadora y constructora de su destino, algo que para la época era completamente revolucionario. También se dejan ver entre telones las ideas abolicionistas y radicalmente democráticas de la autora.

 

Persona leyendo un libro

Louisa May Alcott y una familia especial

Louisa May Alcott nació el 29 de noviembre de 1832 en Germantown (Pensilvania, Estados Unidos). Era la segunda de cuatro hermanas, todas ellas mujeres, ya que su único hermano varón falleció a muy corta edad.

No es raro que se haya convertido en una mujer ilustrada e independiente, pues su padre era un famoso pedagogo muy adelantado a su tiempo.

Su padre fue Amos Bronson Alcott, maestro, escritor y filósofo trascendentalista. Su madre, Abigail, era una mujer determinada e inquieta. Por esta razón, Louisa May Alcott creció en un ambiente muy estimulante desde el punto de vista intelectual y artístico.

Fue su propio padre quien se dedicó de lleno a la educación a sus hijas, que estudiaban en casa. Era un hombre que veía la educación como un proceso liberador, cuya función era, principalmente, enseñar a pensar. Esta perspectiva era muy revolucionaria para una época en la que primaba una instrucción basada en la memoria y la disciplina.

La filosofía trascendentalista

El padre de Louisa pertenecía al movimiento trascendentalista, una filosofía muy imbuida por la religión, en la que la reflexión sobre los aspectos más profundos del hombre era lo fundamental. Destacó como pedagogo, especialmente, a través de una escuela fundada por él e inspirada en la pedagogía progresiva.

 

En la escuela de este hombre había microscopios, reglas y otros aditamentos, tendientes a ofrecer una educación basada en la evidencia y no en la memoria. Como decidió aceptar alumnos afroamericanos, su escuela fue cerrada.

Amos Alcott también creía firmemente en la igualdad de la mujer y estaba convencido de que debía otorgársele el derecho al voto. Por ello, animó a Louisa May Alcott a entregarse desde niña a lo que sería su gran pasión: la escritura.

También tomó decisiones que, probablemente, influyeron en la imaginación de la futura escritora. Creó una comunidad utópica en Harvard, a la que denominó Fruitland. Se trataba de un colectivo que vivía en un sitio alejado y se alimentaba únicamente de productos vegetales por respeto a los animales.

La pobreza era la principal protagonista y el experimento no duró mucho tiempo, ya que la escasez obligó a buscar nuevos horizontes.

Libro

Una escritora exitosa

Louisa May Alcott desempeñó diferentes trabajos, como el de institutriz, costurera y enfermera durante la Guerra Civil. También comenzó a escribir y publicar en revistas femeninas en su juventud.

 

Su objetivo era colaborar con las finanzas del hogar, aunque su padre siempre le insistió en hacer lo que amaba, por encima del dinero.

Escribió su obra Mujercitas a regañadientes. Para aquel entonces, ya había elaborado varias novelas, casi todas ellas de suspense. Ese era el género que de verdad la apasionaba. Sin embargo, el editor Thomas Nile le habló de su interés por una obra que estuviera dirigida a las jóvenes de la época. De esta manera, Louisa se dio a la tarea de escribirla, muy a su pesar.

La obra fue todo un éxito desde el comienzo. Fue escrita en apenas dos meses y en las primeras dos semanas, después de su publicación, ya había vendido más de 2.000 copias. De ahí en adelante, las ventas siguieron creciendo hasta nuestros días. Louisa May Alcott se convirtió en una mujer famosa y adinerada, que logró sacar de la pobreza a su familia.

La escritora nunca se casó. Cuando su madre murió, quedó al frente de la familia, hasta su muerte, el 6 de marzo de 1888. Se dice que Mujercitas fue, ante todo, una obra autobiográfica. Pasó a la historia como una de esas novelas que saben captar lo esencial y que, por la misma razón, nunca pasan de moda.

 
Alcott, L. M. (2018). Louisa May Alcott. Hombrecitos.