Marsha Linehan: de paciente a psicóloga para vencer el TLP

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 29 junio, 2018
Cristina Roda Rivera · 29 junio, 2018

Marsha Linehan es una psicóloga, profesora, autora estadounidense y creadora de la terapia dialéctica conductual. Se trata de un modelo teórico y de tratamiento desarrollado para pacientes con trastorno límite de personalidad (TLP) en el que se combinan técnicas de terapia de conductas con principios de aceptación de la realidad derivados del Zen y la filosofía dialéctica.

Sin embargo, esta mujer todavía tiene el estigma de su pasado con TLP, las marcas de quemaduras y cortes en sus brazos son prueba de ello. En el pasado, Marsha fue una paciente con pronóstico muy grave que fue hospitalizada durante 26 meses. “Estaba en el infierno”, ha llegado a decir.

La sensación crónica de vacío, la inestabilidad emocional y la necesidad de agradar a los otros se convierten en una auténtica pesadilla para quienes sufren de TLP. De hecho, su identidad continuamente está dependiendo de las valoraciones de los demás. Es tal el temor al abandono que pueden llegar a experimentar que incluso a veces, sin querer, acaban provocándolo.

La dolorosa vida de Masha Linehan padeciendo TLP

Marsha Linehan vagó desesperada de especialista en especialista durante 20 años, siendo su pronóstico de pocas posibilidades de sobrevivir. Los intentos de suicidio se sucedían y con ellos nuevas hospitalizaciones. No obstante, a pesar de todo, esta impresionante mujer quería recuperarse. Sin cesar en su lucha, encontró un trabajo como empleada en una compañía de seguros. Y al mismo tiempo, comenzó a tomar clases nocturnas en la Universidad.

Rostro femenino representando el trastorno limite de la personalidad

Muy creyente, Marsha fue con frecuencia a una capilla. De esta época, recuerda lo siguiente: “Una noche, estaba arrodillada allí, mirando la cruz y todo el lugar se volvió dorado. De repente sentí que algo venía hacia mí. Corrí a mi habitación y por primera vez me hablé en primera persona: ME AMO. Desde ese día me sentí transformada”.

Durante un año, trabajó en sus sentimientos de devastación. En este tiempo, llegó a comprender y aceptar sus tormentas emocionales: aprendió a lidiar con sus sentimientos desde un mejor conocimiento de sí misma. Además, tomó años de estudio en psicología durante los cuales obtuvo un doctorado la Universidad Loyola de Chicago en 1971 que la ayudó a comprender su metamorfosis.

Lo que había transformado la experiencia de Marsha Linehan fue que se había aceptado tal y como era. Esta aceptación se hizo cada vez más importante cuando comenzó a a trabajar con pacientes, primero en una clínica con personas con ideas suicidas y luego en investigación.

Su propuesta de tratamiento

Ella quería convencer de que la terapia podía permitir a los pacientes adquirir nuevos comportamientos y aprender a reaccionar de manera diferente. Sin embargo, las personas profundamente suicidas por lo general han “fracasado” en sus intentos por superar el trastorno demasiadas veces. El enfoque de Marsha impone un nuevo razonamiento: el comportamiento de estas personas en gran medida es lógico ante el sufrimiento.

“Morir no duele mucho:
nos duele más la vida.
Pero el morir es cosa diferente,
tras la puerta escondida:
la costumbre del sur, cuando los pájaros
antes que el hielo venga,
van a un clima mejor. Nosotros somos
pájaros que se quedan:
los temblorosos junto al umbral campesino,
que la migaja buscan,
brindada avaramente, hasta que ya la nieve
piadosa hacia el hogar nos empuja las plumas”.

-Emily Dickinson-

Marsha Linehan hace énfasis en dos ideas:

  • La aceptación de la vida tal y como es, no como se supone que debe ser.
  • La necesidad de cambiar, a pesar de aceptar la realidad.

Más tarde, esta investigadora puso a prueba científicamente su teoría en el mundo real. “Decidí ayudar a la gente con tendencia suicida porque son las personas que se sienten más miserables del mundo. Creen que son malos y me di cuenta de que no lo eran. Lo entendí porque pasé por el infierno del sufrimiento, sin ninguna esperanza de salir de él “.

Marsha eligió tratar a personas diagnosticadas con trastorno límite de la personalidad, caracterizado por comportamientos peligrosos, entre ellos, autodestrucción o autolesión. Lo hace bajo la forma de un “contrato” recíproco con estas personas: tenían que comprometerse a seguir la terapia hasta el final para tener la oportunidad de vivir.

Consolidación de Marsha Linehan como figura académica

La doctora Marsha Linehan ascendió en la escala académica de la Universidad Católica de América a la Universidad de Washington en 1977. En las décadas de 1980 y 1990, se llevaron a cabo estudios que mostraron el progreso de aproximadamente 100 pacientes suicidas de alto riesgo con TLP que se habían sometido a terapia dialéctica conductual (DBT) en sesiones semanales. En comparación con otras terapias, los pacientes cometieron menos intentos de suicidio y regresaban con menos frecuencia a los hospitales.

El objetivo fundamental de la terapia dialéctica conductual es que el paciente aprenda a regular la emocionalidad extrema y sus impulsos. Así, se reducen las conductas desadaptativas dependientes del estado de ánimo. Además, se le enseña a que aprenda a confiar y validar sus propias experiencias, emociones, pensamientos y comportamientos.

Mujer llorando con trastorno límite de personalidad

A diferencia de otros programas cognitivo-comportamentales, la terapia dialéctica conductual es una intervención basada en principios terapéuticos y no una intervención basada en un manual de tratamiento. Este programa se basa en una jerarquía de metas terapéuticas que se abordan en función de su importancia. La jerarquía que se establece en la terapia individual es la siguiente:

  • Solucionar las conductas suicidas y parasuicidas.
  • Cambiar comportamientos que interfieran con el curso de la terapia.
  • Eliminar conductas que afecten a la calidad de vida.
  • Desarrollar habilidades comportamentales que ayuden a conseguir bienestar.

Esta estructura permite un abordaje flexible en función de las necesidades de cada paciente. Además, es importante porque hace referencia al cambio en el enfoque de la intervención.

La terapia cognitivo conductual tradicional se centra en conseguir la resolución de problemas emocionales a través del cambio comportamental y cognitivo. Por el contrario, Linehan pone el énfasis en la aceptación y la validación, para desde ahí conseguir el cambio. Gracias a su trabajo, miles de vidas han sido salvadas a lo largo de todo el mundo.