Mejor con una sonrisa

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 26 junio, 2017
Marian García · 18 septiembre, 2013

Decía Robert Baden-Powell que “la mejor forma de vencer las dificultades es atacándolas con una magnífica sonrisa”. Y tenía razón. Reír es una poderosa herramienta que todos poseemos para combatir el dolor, mostrar agradecimiento o reflejar nuestra felicidad. Pero la sonrisa es, además, un buen aliado que puede ayudarnos a superar enfermedades.

Reír es sano. No sólo por la sensación de bienestar y plenitud que sentimos cuando esbozamos una sonrisa, sino porque está probado que cuando reímos generamos una sustancia que provoca un efecto beneficioso para nuestro organismo. Recurrir a la risa como terapia mejora nuestro estado de ánimo y combate enfermedades. Estos beneficios están demostrados científicamente y ya son muchos países los que cuentan con clínicas de risoterapia para tratar ciertas patologías.

¿Por qué es bueno reírse?

La carcajada pone en marcha un proceso psicológico, neurológico y fisiológico que incide positivamente en nuestro sistema inmunológico. ¿Quieres saber por qué es bueno reírse? Toma nota de los efectos que tiene la risa en nuestro día a día.

Ayuda a superar la ansiedad y la depresión: Cuando reimos potenciamos los estados de ánimo positivos porque se regulan los niveles de serotonina, endorfinas, oxitocina y dopamina, es decir, de las sustancias que influyen en nuestro estado de ánimo.

• Reduce el estrés: El estrés debilita nuestro sistema inmunológico, a la vez aumenta la presión arterial, la contracción muscular y los problemas cardiacos. ¿Qué hace la risa? Contrarrestar estos efectos porque fortalece el sistema inmunológico, relaja la musculatura y mejora la circulación sanguínea y protege el corazón.

• Nos vuelve más creativos: cuando nos sentimos tristes y decaídos decimos que “tenemos nublados los pensamientos”. Somos incapaces de pensar con claridad, de dar solución a nuestros problemas y nos volvemos más despistados y olvidadizos. Cuando nuestro estado de ánimo es positivo, vemos las cosas con más claridad. Esto también es responsabilidad  de la risa, ya que al reirnos estimulamos la producción de catecolaminas, que son las sustancias implicadas en mantener nuestro cerebro más despierto, creativo y en activar nuestra memoria.

La risa no hace más receptivos: de nuestro humor depende también en gran medida nuestro estado emocional. Cuando nos sentimos felices nos mostramos más receptivos e interaccionamos más con los demás. Está demostrado que relaciones interpersonales mejoran nuestra calidad de vida.

La risa es, sin duda, una señal inequívoca de emociones positivas. La sonrisa se convierte en la mejor herramienta para expresar nuestra felicidad o plenitud interior. Un estado que podemos contagiar a quienes nos rodean. Así que sigue el consejo de Charles Chaplin y “nunca te olvides de sonreír porque el día que no sonrías será un día perdido”.