Las 5 mejores películas sobre deportes

Los deportes han servido de telón de fondo para grandes películas. En este artículo, queremos hacer un breve repaso de las más destacadas. Estamos seguros de que en la lista encontrarás alguna que no conocías.
Las 5 mejores películas sobre deportes
Cristina Roda Rivera

Escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera.

Última actualización: 06 agosto, 2022

Las películas que tocan temas o trascurren en escenarios deportivos suelen ser inspiradoras. En ellas es relativamente sencillo enmarcar sueños, decepciones o colaboraciones inesperadas.

El deporte aparece como un manantial de ingresos, como una fuente inagotable de frustración, como un medio para obtener reconocimiento social. Es tan flexible y son tantas las posibilidades que ofrece que podríamos hablar de él como una pequeña vida.

Las mejores películas sobre deportes

Las mejores películas sobre deportes nos hablan no solo del cúmulo de sensaciones que se experimentan al hacer deporte, sino de la importancia que ha tenido en la historia política y social del mundo, así como en la lucha por la igualdad de oportunidades.

1. Titanes, hicieron historia

Titanes, hicieron historia es la mejor película para satisfacer al público de cualquier edad. Puedes sentirte desconcertado ante la imitación de ciertos patrones melodramáticos, pero la película funciona. Y mucho.

La historia se desarrolla en Virginia, donde el fútbol americano en la escuela secundaria es una forma de vida. En 1971, cuando la junta escolar local se vio obligada a terminar con la segregación racial e integrar a dos escuelas muy diferentes, el fútbol jugó un papel muy importante.

Los organizadores esperaban que el acto quedará en una mera representación. En un acto bueno de cara a la galería, que evidenciase que los derechos de los negros se respetaban más. Una mera escenificación tokenista. Sin embargo, los jugadores y entrenadores consiguieron ir más allá. Algo que no fue del gusto de todo el mundo…

2. Carros de Fuego

Una de las escenas más emblemáticas de la historia del cine da el “pistoletazo de salida” a esta película. La famosa carrera de playa en cámara lenta que muestra a corredores vestidos de blanco entrenando descalzos sobre arena forma parte de la historia de nuestras retinas (vívidas).

Con la pieza musical de Vangelis de fondo, la película expone el alma del trabajo en equipo, la camaradería, la libertad, la inocencia, al tiempo que proyecta una imagen particular de la herencia británica, muy comercial en los años 80 y 90.

Carros de fuego narra la historia real de Eric Liddell y Harold Abrahams, quienes ganaron medallas de oro para Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de París de 1924. La película se centra también en las diferencias de clase en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, años en los que el país estaba tratando de reconstruirse.

Eric y Harold podrían considerarse “dos forasteros” de Gran Bretaña. Un escocés hijo de misioneros en China y un judío cuyo padre es un inmigrante de Lituania. Se trata de cómo ambos usan correr como un medio para afirmar su dignidad.

La música marca el tono emocional de la película: nostalgia por un tiempo en el que dos atletas jóvenes corrieron lo suficientemente rápido como para alcanzar la gloria olímpica en los Juegos Olímpicos de París de 1924.

3. La verdad duele

¿Quieres un poco de thriller ambientado en el mundo del deporte? Sin duda, si eliges esta película para ver no te decepcionará. Secretos sobre la Liga Nacional de fútbol americano, enfermedades que se ocultan, mucho dinero de por medio y un investigador incómodo para todo el mundo.

Will Smith interpreta a Omalu, un inmigrante y erudito nigeriano que trabaja, metódicamente y sin pretensiones, para la oficina del forense de Pittsburgh. Cuando Mike Webster (David Morse), el legendario centro de los Steelers, termina en la losa de Omalu, muerto a los 50 años, algo no parece encajar para Omalu. Ordena una batería completa de pruebas en el cuerpo del atleta y ve algo en los resultados.

Omalu desarrolla una teoría de que Webster y varios otros jugadores fueron víctimas de una enfermedad neurodegenerativa que él denomina encefalopatía traumática crónica.

Esta enfermedad se caracteriza por el daño cerebral similar a la demencia o al alzhéimer, causado por un traumatismo craneal. Publica sus hallazgos en una pequeña revista médica, pero cuando llega a la Liga, las consecuencias son rápidas y devastadoras: acoso, amenazas y negación.

Esta situación retrata, con vívidos detalles, las consecuencias de hablar en contra de una organización que, como dice su amigo y doctor Julian Bailes (Alec Baldwin), “posee un día de la semana, el mismo día que la iglesia solía poseer”.

4. FoxCatcher

Lo primero que te puede atraer de FoxCatcher es el absurdo. Hasta dónde puede llegar el aburrimiento de uno de los hombres más ricos en Estados Unidos que pretende convertirse en entrenador de lucha libre sin conocer nada de la disciplina.

El argumento se centra en el multimillonario John du Pont (Steve Carell), y en la invitación que extiende al luchador olímpico Mark Schultz (Channing Tatum) para que se mude a su propiedad.

El propósito de esta invitación no es otro que el de ayudar a formar un equipo de lucha libre para los Juegos Olímpicos de 1988. Sin embargo, el multimillonario tiene en mente uno más grande y simbólico, que es el de la oligarquía patriótica, para terminar así de “regar” sus delirios de grandeza.

5. Yo, Tonya

La norma en este tipo de películas es que los protagonistas sean hombres, pero hay algunas excepciones deliciosas. El documental de Naomi Osaka o el angustioso film La aspirante son dos ejemplos de ello.

El argumento de Yo, Tonya sigue la controvertida carrera de Tonya Harding. En una de las primeras escenas, la madre de Harding amartilla los cadáveres de varios animales para hacer un abrigo de piel; es una advertencia de que la película que vamos a ver no se va a caracterizar por su tono amable.

Las escenas que representan la violencia doméstica oscilan entre la alegría caricaturesca y la conmoción. Estos desvíos de tono ocasionalmente insípidos se suman al eco del propio humor negro de Harding: “Nancy recibe un golpe una vez, y todo el mundo se caga. . . Para mí, es algo que sucede todo el tiempo”, declaraba Tonya tras el suceso que la mandaría fuera de las competiciones.

Margot Robbie protagonizó la que podríamos considerar como la actuación de su carrera (al menos hasta ahora) interpretando a Tonya, la primera mujer estadounidense en completar un triple axel. Un éxito que queda oscurecido en 1994, cuando su exmarido conspira para herir a Nancy Kerrigan, una aspirante olímpica, en un ataque mal concebido que obliga a la joven a retirarse del campeonato nacional.

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