Miedo a los gatos (ailurofobia): posibles causas y cómo tratarlo

Gran parte los adoran y algunos los temen. El miedo a los gatos no es tan común como la fobia a los perros, pero en ciertos casos puede ser muy limitante. Conozcamos las características y las posibles causas asociadas.
Miedo a los gatos (ailurofobia): posibles causas y cómo tratarlo
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 01 agosto, 2022

Misteriosos, inteligentes, vigilantes, ágiles y envueltos siempre en esa eterna aura entre la elegancia y el enigma. Los felinos han sido protagonistas de leyendas y hasta de cuentos terroríficos, como el ya clásico relato de Edgar Allan Poe, El gato negro. Sea como sea, el miedo a los gatos es para algunos algo justificado y real, un tipo de fobia muy limitante en un mundo que, por lo general, adora a estas criaturas.

Hablar de fobias es introducirse en un mundo tan cotidiano como singular a la vez. Estamos ante uno de los trastornos psiquiátricos más comunes, porque quien más y quien menos tiene su propio miedo irracional, ese que puede o no dificultar el desempeño de su vida diaria. Ahora bien, si hay un aspecto que define esta condición es la clara dificultad para encontrar el origen de dichos miedos.

En 1914, el psicólogo estadounidense G. Stanley Hall publicó su ya célebre estudio genético del miedo en el American Journal of Psychology. En él, identificó 136 fobias, un listado que a día de hoy es mucho más extenso. Por su parte, el referente del estudio de la ailurofobia o miedo a los gatos fue el neurólogo estadounidense Silas Weir Mitchell, quien en 1902 empezó a recoger toda la información posible para comprender mejor este tipo de fobia.

Su investigación ha contextualizado bastante a día de hoy lo que sabemos sobre este tipo de trastorno. Lo analizamos.

Imagen simbolizando el miedo a los gatos

Miedo a los gatos o ailurofobia: ¿en qué consiste? ¿cuál es la causa?

En 1791, en un pequeño pueblo de Plymouth, un jurado dictaminó que el culpable de la muerte de un bebé había sido un gato. El animal, según se dictaminó, había “absorbido” el aliento del niño llevado por el mandato de una bruja. Era, como bien suponemos, tiempos de oscurantismo y fanatismo en los cuales las figuras de los felinos se asociaban a designios maléficos.

Hay quien señalan que los miedos irracionales se nutren a menudo de esos temores atávicos que, en ocasiones, han acompañado al hombre desde tiempos ancestrales. Tal vez, la ailurofobia o miedo a los gatos tenga ese origen, no queda claro. No obstante, algo que explicó el neurólogo Silas Weir Mitchell es que este tipo de condición presenta diversas particularidades.

Para empezar, el fóbico a los gatos no muestra la misma reacción ante otro tipo de felinos. Es decir, no presenta aversión por los linces, tigres, leones, etc… Pueden acudir a los zoológicos y demostrar incluso atracción por ellos. Sin embargo, son incapaces de entrar en una habitación donde haya un gato.

En ocasiones, pueden evidenciar incluso ataques de pánico aunque el animal no se encuentre ahí y lo hayan escondido para que no se encuentre con la persona fóbica. Conozcamos más datos.

¿Cómo se manifiesta este tipo de fobia?

Las fobias pueden manifestarse de múltiples maneras y con diversa intensidad. Es decir, no todos los que tengan miedo a los gatos lo demostrarán de igual modo. No obstante, por término medio podemos ver las siguientes características:

Reacciones emocionales

  • Aversión y asco hacia los gatos.
  • El miedo puede hacer que evite visitar a amigos o familiares que dispongan de este animal.
  • El temor es intenso y, a menudo, capaz de bloquear a las personas.
  • Es común también que sientan rabia al percibir que los demás no entienden su angustia y su miedo.

Reacciones cognitivas (pensamientos)

  • Incapacidad de pensar en otra cosa cuando tienen un gato delante. Solo pueden focalizarse en el animal.
  • Los pensamientos pueden volverse paranoicos al imaginarse mil situaciones cotidianas en las que puede aparecer un gato. Andar por la calle o entrar a ciertas casas es algo angustiante.
  • En ocasiones, basta con escuchar un maullido desde la calle para pensar que pueden entrar a por ellos.

Síntomas fisiológicos

  • Taquicardias, mareos, sudoración…
  • Dolor en el pecho, sensación de ahogo.
  • Dolor de estómago.

Los ataques de pánico son también una reacción que puede aparecer con el miedo a los gatos.

¿Cuáles son las causas?

El origen de las fobias puede ser inespecífico. Es decir, no siempre es fácil delimitar qué lo motiva o qué lo alimenta. No obstante, en el caso de la ailurofobia podemos barajar los siguientes desencadenantes.

  • Experiencias pasadas negativas con los gatos. Haber sido arañado o mordido por estos animales en algún momento de la infancia puede desencadenar un recuerdo traumático.
  • En ocasiones, el miedo a un animal puede transmitirse de padres a hijos. Basta con que algún progenitor muestre esa repulsión hacia los gatos para que los niños acaben desarrollando una fobia.
  • En gran parte de los casos, el miedo a los gatos puede surgir sin que haya un detonante concreto.
Chica con miedo a los gatos

¿Cómo se trata el miedo a los gatos?

Toda fobia, sea cual sea, tiene su origen en la ansiedad. En esa condición se entremezclan miedos irracionales, pensamientos distorsionados, emociones incontroladas y conductas que escapan al propio control. Por tanto, si la persona con ailurofobia ve su vida cotidiana limitada por este tipo de miedo, es recomendable solicitar ayuda especializada.

La estrategia de afrontamiento suele partir de las siguientes técnicas:

  • La terapia de exposición. En este caso, implicaría acercar a la persona a esos estímulo ansioso (los gatos), para mediar en las reacciones cognitivas y emocionales.
  • La terapia cognitiva-conductual es la más idónea para habilitar a la persona en el buen manejo de las fobias. Gracias a ella, podemos detectar pensamientos desadaptados, regular emociones e incorporar comportamientos más ajustados.
  • Las técnicas de relajación y respiración son muy adecuadas también en estas situaciones.

Para concluir, a pesar de que esta fobia no es tan común como el miedo a los perros, puede ser también muy desgastante. A fin y al cabo, los gatos son esos inquilinos comunes en muchos hogares y en muchas de nuestras calles. Tratar esta condición psicológica nos permitirá vivir mucho mejor.


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  • André, C. (2006). Psicología del miedo. Temores, angustias y fobias. Barcelona. Editorial Kairós.
  • Bourne, E. J. (2005). The Anxiety & Phobia Workbook, 4ª ed. New Harbinger Publications.
  • Louis S. London, M.D. (1952). Ailurophobia and ornithophobia. The Psychiatric Quarterly 26: 365-371.
  • S. Weir Mitchell, M.D. (1905). Of ailurophobia and the power to be conscious of the cat as near, when unseen and unheard. Transactions of the Association of American Physicians 20: 4-14.

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