Mujeres de arena: el drama del feminicidio en Ciudad Juárez

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 25 abril, 2018
Maria Prieto · 25 abril, 2018

Mujeres de Arena es una obra de teatro del dramaturgo Humberto Robles. Se trata de una propuesta testimonial de mujeres que hablan, desde el horror, de la tortura de los feminicidios acaecidos en Ciudad Juárez (México). Mujeres de Arena pone en escena, de forma latente, la declaración de denuncia, creada con un profundo sentido humano y que apoya al movimiento de los familiares de las mujeres asesinadas.

Humberto Robles es escritor, guionista y activista por los derechos humanos en México. En 2007, la prensa española dijo de él: “Actualmente es, quizá, uno de los dramaturgos de México más representados en los teatros de la comunidad hispanoamericana“. Así como que “es uno de los autores más prometedores de la creación teatral contemporánea en México, habiendo estrenado además textos comprometidos sobre las duras condiciones de vida de la mujer mejicana”.

En su obra, Mujeres de Arena, abre el telón sobre los múltiples asesinatos y desapariciones de ciudadanas mejicanas a través de la voz de cuatro mujeres (una madre, una prima, una hermana y una joven asesinada) que nos narran la historia de Natalia, Micaela, Lilia Alejandra y Eréndira. Todas ellas víctimas de los feminicidios sucedidos en Ciudad Juárez. Dichos testimonios son intercalados con poesía y estadísticas, cifras que revelan el escaso interés del gobierno mejicano por terminar con estos crímenes.

El cómputo total entre desaparecidas y asesinadas es desolador. El clima de violencia continúa creciendo sin que hasta el momento se hayan tomado acciones concretas para esclarecer los datos de este feminicidio. El término feminicidio hace referencia los crímenes de odio, asesinato de mujeres por el hecho de serlo. Define hechos de máxima gravedad, que ocurren en un contexto de discriminación y violencia de género, contra mujeres y niñas sometidas a una despiadada deshumanización.

“En apariencia, fácil es hacer desaparecer al vivo. La cuestión es hacer desaparecer al muerto. Un cadáver se entierra, un fantasma, no. ¡Matar! Y ¿Después? ¿Para qué cerrar la puerta al vivo durante el día, si ha de venir el muerto cada noche a sentarse en el borde de la cama?”.

-Barret-

Ciudad Juárez

Mujeres de Arena: las víctimas de Ciudad Juárez

La gran mayoría de las víctimas tienen características comunes: la edad (jóvenes y adolescentes de entre 15 y 25 años de edad) y los pocos recursos económicos de los que disponen. Desde muy temprana edad, estas mujeres han tenido que buscarse la vida y su única salida es acceder a trabajar en fábricas o maquiladoras.

La maquiladora es la industria que produce o fabrica productos de exportación; la mayoría de los pedidos que reciben provienen de Estados Unidos y las empresas son filiales estadounidenses que se instalan en México para conseguir una mano de obra más barata.

Estas jóvenes trabajan en turnos de más de 12 horas por un salario mínimo y con unas condiciones laborales muy precarias. Carecen de derechos laborales y condiciones de trabajo apropiadas, es por eso que la desaparición de una mujer no llama demasiado la atención, ya que es normal que haya podido abandonar el trabajo. Lo aterrador es que casi todas las empleadas de las maquiladoras conocen algún caso de una chica desaparecida.

Cruces rosas: emblema de las desaparecidas

Han pasado más de 20 años desde que se denunció el primer caso de desaparición. El primer feminicidio documentado fue el de Alma Chavira Farel, de 13 años de edad, cuyo cuerpo fue hallado el 23 de enero de 1993, después de ser atacada sexualmente y estrangulada. Con ella comenzó el horror y el símbolo de las cruces rosas.

En todos los lugares donde se registra una desaparición, los familiares de las víctimas pintan, colocan o entierran cruces rosas con fondo negro como símbolo de protesta contra los feminicidios, pero las autoridades suelen borrarlas o hacerlas desaparecer para reprimir las denuncias, amortiguando su visualización.

Las manifestaciones populares en repudia de los hechos acontecidos están también plagadas de cruces rosas que portan parientes, amigos y simpatizantes de la causa contra asesinato y desaparición de mujeres en Ciudad Juárez. Conforme avanzan por las calles portan cruces con mensajes en los que se puede leer “Estado feminicida” o “Ni una menos”. En cada banco, muro o espacio vacío se coloca una cruz.

Las concentraciones se vuelven cada vez más numerosas ante la indignación de la población y una marea rosa inunda las calles de Ciudad Juárez clamando justicia.

Cruces rosas por feminicidios

La impunidad está presente cada vez que se habla sobre el feminicidio de Ciudad Juárez. La mala gestión, la corrupción y la dejadez de las autoridades mejicanas llevó a que la Corte Interamericana de los Derechos Humanos dictase una condena histórica. Por primera vez se condenó a México por feminicidio en 2009. Pero a fecha de hoy, el gobierno no ha sabido dar respuesta ni enfrentarse a este tipo de abusos y asesinatos que se siguen produciendo todos los días.

Para los familiares de las víctimas de feminicidio, el reconocimiento del delito es el primer paso para frenar el calvario por el que ellos están pasando. Su voz es su principal arma.

“El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia”.

-Milan Kundera-