Nace tu hijo, llega un tesoro

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 28 agosto, 2015
Pedro González Núñez · 27 agosto, 2015

Cuando nace tu hijo, llega un tesoro, puesto que por fin tenéis ante vosotros el fruto del enorme amor que el ser humano siente por la vida.

El respeto y el cariño que toda persona necesita sentir por los demás encuentra su punto culminante cuando el pequeño llega al mundo desde el vientre de su madre.

La llegada de un hijo

La llegada de un hijo debería ser siempre fruto del amor. Cuando dos personas se quieren con todo el alma, deciden traer al mundo el fruto de esa unión, que cristaliza en el alumbramiento del pequeño, quien simboliza todo cuanto es bello y bonito en la relación.

Pero no queremos que se muestre confusión en este caso con el amor en pareja, para que tenga que llegar al mundo un niño.

Si quieres con todas tus fuerzas la vida humana, deseas con el alma dejar constancia de tu paso por esta tierra y adoras el mundo de los pequeños y sus singularidades y maravillas, estás en plena potestad para que ese pequeño ser que aparece en tu vida llegue para ponerla patas arriba.

Un niño tiene que ser siempre deseado. El alumbramiento es un acto natural que perpetúa la especie. Pero no debemos dejar que se quede en algo meramente evolutivo.

Los seres humanos, amantes en dar significado a todo, tenemos la potestad para hacer que la llegada de un hijo simbolice todo cuanto es bueno y bello en nosotros.

Un niño tiene que ser siempre deseado

Nace tu hijo

Cuando nace tu hijo, haz de amarle cada día de tu vida como si fuese el último

Él aparece en el mundo con la inocencia del que no conoce nada. Nosotros somos sus padres, tutores y protectores. Hemos de blindar su conciencia de todo aquello malo y negativo que nos rodea.

Nuestra misión, más allá de amar a los pequeños con veneración, es dejarnos influir por la pasión que ellos sienten por aprender y descubrir. Un niño tiene verdadera capacidad para hacer de las cosas más sencillas, actos increíbles y novedosos.

Para tu hijo, cada cosa que aprende, por muy sencilla y simple que pueda parecer, es un auténtico descubrimiento. Piensa en el pirata que por fin da con su tesoro añorado. Para ellos, todo es mágico, misterioso y sorprendente. Hay un mundo por ver y del que aprender.

Aparta la negatividad

No obstante, es muy importante apartar todo cuanto es negativo y le puede afectar en su aprendizaje. Siempre tendrá tiempo de descubrir mezquindades y miserias humanas.

Permitamos que nuestros tesoros, durante los primeros años de vida, sientan nuestro amor, nuestro cariño y nuestra capacidad por mostrar cuanto es bonito en el mundo

Un niño es un legado. Nuestra forma de ser, educación, genes y actitudes hacia la vida acaban reflejándose en las costumbres del pequeño, ¿de verdad queremos que herede miserias, ruindades e infelicidad?

Un niño que comienza a descubrir su mundo y su entorno es feliz. Vibra con cada cosa que toca, por muy sencilla que sea. Como es obvio, no podemos detener el tiempo para que siempre sea así. Pero sí tenemos la capacidad de crear un mundo entre todos que le permita vivir en un ambiente de paz, amor, amabilidad y respeto.

Un niño es un legado

El mundo de los niños

Vivimos en un mundo que a veces puede resultar doloroso y duro. Pero ellos no tienen por qué pagar nuestros errores.

En su inocencia y pasión por la vida debemos reflejarnos cada día de nuestra existencia. Ellos son nuestro fruto, nuestro tesoro. Es nuestra misión impedir que crezcan en un ambiente infeliz, competitivo en exceso y morboso.

Si nos fijamos bien en la feliz inocencia de los niños, nosotros, los adultos, tenemos mucho más que aprender de ellos que al contrario. Marchan cada día con una sonrisa en los labios. Se apasionan con el vuelo de una mariposa y se maravillan con el sabor de un helado de chocolate, ¿no echas de menos esa belleza de las cosas más sencillas?

Nuestros tesoros deben ser protegidos y amados como nada en el mundo. Son lo más bonito que un humano es capaz de crear. Vida e inocencia que nos querrá de forma incondicional cada día que pasa. Y nuestra misión es devolverles ese cariño con todas las fuerzas.

No lo olvides nunca. Nace tu hijo, llega un tesoro. No hay mucho más en la vida que sea más bello e importante. Disfrútalo y cuida de él, porque es maravilloso.