Nightcrawler: el carnaval de las tinieblas

20 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
Nightcrawler, una película de culto que pondrá a prueba nuestra concepción del bien y del mal; de lo correcto y lo incorrecto
 

Lou Bloom es un joven que aspira a tener un trabajo decente. Una noche, tras deambular por Los Ángeles en búsqueda de un empleo, Bloom es testigo de un accidente de tráfico, el cual es filmado por unos reporteros por cuenta propia. Es a partir de este momento cuando decide dedicarse al periodismo de sucesos, vendiendo las imágenes que obtiene a un canal local de televisión. La dinámica de los acontecimientos sacarán lo peor de Bloom. Esta es la trama principal de Nightcrawler.

¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para ganarnos la vida?

La desesperación del prójimo despierta en las personas sin escrúpulos

el más hambriento interés

Seguro que ésta es la premisa que tenía el debutante Dan Gilroy cuando escribió el guión de “Nightcrawler”. La respuesta puede ser más bien obvia… Todos, sobre todo en el tiempo que nos toca vivir actualmente, estamos dispuestos, de una u otra manera, a hacer casi cualquier cosa por conseguir un trabajo.

Que este trabajo sea digno o no es otro cantar. Cuando la situación es límite, el Hombre es capaz de reinventarse para conseguir sus objetivos, ya sean más o menos ambiciosos.

 

La duda de qué es digno y qué no lo es siempre ha estado ahí, y es la sociedad la que marca los límites de tal descripción. El protagonista de Nightcrawler es un hombre treintañero promedio en la actualidad: no tiene un trabajo fijo no y tiene la oportunidad de conseguir un empleo que esté a la altura de su formación.

En este caso, Lou Bloom, decide inmiscuirse en una actividad que roza la ilegalidad y que, la inmensa mayoría de las personas, no dudarían en rechazar. Los actos de nuestro protagonista, no dejan de ser pendencieros y lamentables vicios de un periodismo sin escrúpulos.

Nightcrawler

Nightcrawler y los límites éticos y morales

Desde la distancia todos somos muy razonables y éticos, pero puede que no seamos tan distintos del personaje que encarna Gyllenhaal. Sus métodos y su forma de actuar son, a todas luces, más que cuestionables. Sin embargo, ¿qué habríamos hecho en su situación? ¿qué puntos tendríamos en común con Lou Bloom?

 

Como en casi todas las películas, la caracterización presentada es exagerada. Pero es más que probable que encontremos en nuestro trabajo, en nuestro vecindario, o en nuestra familia, individuos que traicionaron sus principios éticos para realizar la labor por la que se les paga un sueldo.

Otro tema es el de la legalidad y el del sufrimiento al que podemos someter a otras personas. Nuestro afán por prosperar puede tener consecuencias nefastas. El ejemplo que vemos en Nightcrawler es muy revelador. Un joven, aún más desesperado que el protagonista, es arrastrado hasta un mundo del que poco se puede sacar en positivo.

En resumen, el dinero va y viene, pero las marcas que pueden dejar ciertos eventos nos acompañarán hasta el final de nuestros días. Nuestra situación económica puede ser muy precaria, pero no debemos convertirnos en marionetas para que otros sigan ejerciendo su estatus de empresarios abusivos. La desesperación del prójimo despierta en las personas sin escrúpulos el más hambriento interés.