Niños que sufren la separación de los padres

Gema Diez · 28 enero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Ana Couñago Sobral el 16 junio, 2015
Los niños pueden reaccionar de diferente forma ante la separación o divorcio de sus padres. Por lo general, es una situación muy estresante y complicada para los pequeños.

La separación de los padres supone una gran sorpresa para los niños. Estos, generalmente, experimentan muchos de los sentimientos que sufren los adultos durante un tiempo largo, sintiéndose confundidos al producirse la separación.

Ante esta situación, los pequeños experimentan preocupación e inseguridad. Algunos pueden llegar a pensar que son los culpables de la separación, y otros pueden sentirse muy enfadados con alguno o con ambos progenitores y quieren culpar a uno de ellos.

Por todo ello, es importante tratar de entender el drama que los niños están pasando, y tener en cuenta sus sentimientos. Aunque siempre será mejor que se desintegre la unidad familiar, que proporcionarle a un niño un hogar infeliz y un ambiente con gran tensión.

¿Cómo se comportan los niños ante la separación de los padres?

Los niños no siempre se comunican con palabras, ante la separación de los padres, pueden expresarse con el comportamiento:

  • Mostrándose retraídos, no hablando de la situación, ni del progenitor que no está.
  • Siendo muy pegajosos con el progenitor que les queda, por miedo a perderlo también. Esto es muy común en los niños de menor edad.
  • Retrocediendo en su comportamiento, hablando con un lenguaje infantil o no controlando sus esfínteres.
  • Experimentando muchas pesadillas.
  • Mostrándose rebeldes, agresivos, incluso con sus padres, y difíciles de manejar en ocasiones.

De manera que, muchas veces, es necesario pedir ayuda profesional para hacer frente a estos problemas.

Además, hay que tener en cuenta que, aunque, en esta situación, la respuesta de los pequeños depende de muchos factores, existen dos que son muy importantes, que son:

  • La edad del pequeño.
  • El grado de conflicto que existe entre los padres.

Afrontar la separación de los padres del nacimiento hasta los 2 años

En esta etapa, los niños de esta edad son altamente dependientes de sus padres, tanto física como emocionalmente y la separación prolongada de sus padres, les produce una intensa angustia emocional. En este grupo de edad, los niños se preocupan por el progenitor ausente, con el que necesitan frecuentes períodos de contacto para continuar con su relación.

El conflicto entre sus padres y los cambios de hogar pueden dar lugar a un estrés muy acusado para un niño de esta edad, y para solventarlo, se le puede proporcionar fotos del otro padre, un juguete o una manta especial.

Niña pequeña llorando por la separación de sus padres

De los 2 años y medio hasta los 5 años

A esta edad, los niños comienzan a ser un poco más independientes de sus padres. Pero la separación puede producir crisis importantes en sus vidas, que pueden dar lugar a shock o depresiones. Pueden haber cambios en los hábitos de sueño, hábitos higiénicos y existir un deterioro en las habilidades del lenguaje.

A esta edad los niños perciben el mundo a través de diferentes procesos de pensamiento, fantaseando acerca de lo que no entienden y son propensos a hacer las cosas a partir de episodios de su propia experiencia. Por otra parte son muy sensibles acerca de las críticas sobre alguno de los padres, porque las sienten como una crítica de sí mismos.

De los 5 a los 8 años

En esta etapa están empezando a ser capaces de hablar sobre sus sentimientos, porque tienen un intenso deseo de restaurar la relación entre sus padres y quieren pasar la mayor parte del tiempo junto a ellos. Pueden padecer problemas de conducta, y pueden tener dificultades para expresar sus preocupaciones, siendo difícil de entender su comportamiento.

Niña triste por la separación de sus padres

De los 8 a los 12 años

En este punto, los niños son capaces de hablar sobre sus sentimientos, y experimentan un conflicto de lealtad con sus progenitores, a la vez que están empezando a experimentar el mundo fuera del círculo de su familia, comenzando a participar en otras actividades.

De los 12 a los 16 años

Los adolescentes son cada vez más independientes de sus padres, y necesitan tiempo y espacio para afrontar la  separación de sus progenitores. De modo que, si se les presiona, reaccionan con ira y rechazo.

Además necesitan flexibilidad a la hora de participar en actividades escolares y sociales.