No estamos distantes, estamos distintos - La Mente es Maravillosa

No estamos distantes, estamos distintos

Cristina Medina Gomez 3 mayo, 2016 en Emociones 0 compartidos
Pareja cogiéndose de las manos

Tenía miedo a que esto ocurriera desde el día en que te conocí, sobre todo porque comenzar a darte parte de lo que soy significaba también desnudar el corazón y dejarlo accesible por todos sus lados. Ahora ha llegado el momento de asumirlo: no estamos distantes, estamos distintos y, juntos, tenemos que aprender a separarnos.

Lo cierto es que el amor que se siente más real también es el que ha sido capaz de arriesgar todas sus facetas a una sola carta: que la unión entre dos personas sea capaz de durar en un mundo común creado a partir de intereses y hábitos individuales.

Tu y yo habíamos arriesgado todo lo que habíamos ganado a construir el nuestro: manteniendo tu esencia y la mía, cultivando nuestros espacios, ofreciéndonos todo aquello que nos podía ayudar a crecer. Y, sin embargo, hemos crecido a tiempos distintos y no hemos sido capaces de adaptarnos a los cambios.

La relación se ha enfriado y hemos cambiado

La relación que tenemos ya no es la que era y, por mucho que nos empeñemos en no creer en ello, no se puede hacer nada para salvarla. Sé que estamos bien, que en el fondo nos queremos y nos deseamos lo mejor, pero nos hemos enfriado y nos estamos haciendo daño sin querer darnos cuenta.

Corazón congelado

Hemos cambiado y ahora somos dos personas distintas que tenían muchos planes en común que no van a tomar consistencia: habrá vacíos, distintos rotos y lágrimas porque habíamos puesto nuestras ilusiones en que se hicieran realidad.

Sin embargo, tú también lo sabes: cuando ya no queda fe en algún sueño, al mismo tiempo pierdes todos los esfuerzos en algo que ya no conduce a nada. Por eso ya no puede ser: a pesar de que duela abandonar las ilusiones que teníamos, no hemos sabido estar a la altura de las circunstancias que, ahora, ya no tienen sentido.

La ‘zona de confort’

Puede ser que nos encontremos en esta situación de no retorno porque la confianza que nos había unido nos mantiene en una zona de confort: después de tanto tiempo, la comodidad de la rutina nos hace temer lo que pasará al tomar la decisión de acabar con lo nuestro. 

Nos estamos queriendo convencer de que así estamos bien, pero los dos sabemos que hemos puesto por medio una distancia insalvable. Tenemos que salir de nuestra zona de confort y dejar de mentirnos. Somos distintos a las personas que conocimos al inicio y las que somos ahora no encajan: tenemos que aceptarlo.

Lo que queda ya no es amor

Hemos sido una pareja llena de complicidades que se han tratado con respeto y con amor, pero lo único que queda entre tú y yo es compasión, cariño y nostalgias. La magia se ha ido sin que ninguno pudiera hacer nada por evitarlo: a veces se necesita algo más para mantener una relación que queda fuera de nuestro alcance.

Mujer-triste-con-el-pelo-blanco

Los momentos increíbles que pasamos juntos quedarán en la memoria y nos recordarán más adelante que algún día pudimos se felices compartiendo nuestra vida. Realmente cuando dos personas se han querido tanto solo restan huecos de agradecimiento mutuo, porque el único daño que se han podido hacer proviene del exterior: estamos obligados a cambiar y no lo podemos evitar.

Por todo esto creo que lo mejor es que no sigamos pensando que estamos distantes y que tal distancia es pasajera, porque los dos sabemos que no es verdad. La vida a veces nos obliga a tomar decisiones como esta que no hubiésemos imaginado y es lo mejor para nosotros.

Cristina Medina Gomez

Teóricamente filóloga y esencialmente humana, por lo que siempre busco encontrar en las palabras la manera de conocerme y, por qué no, de conocernos: a veces escribir no es brindar belleza, es hallar moldes emocionales que nos unan a los demás.

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