No lo haré porque... (ponga aquí su excusa) - La Mente es Maravillosa

No lo haré porque… (ponga aquí su excusa)

Pedro González Núñez 26 marzo, 2016 en Psicología 929 compartidos
Mujer ocultando el rostro buscando una excusa

Lo dijo  Henry Ford: “Es solo tu forma de pensar lo que decide si tendrás éxito o fracasarás”. Esta es una de las grandes frases que nos dejó este emprendedor que revolucionó el mundo, una figura visionaria que jamás encontró en la excusa un motivo para no mirar hacia delante.

Tal vez su nombre no te suene de nada, pero debes saber que su apellido es una célebre marca de automóviles que todavía hoy es de las más importantes a nivel mundial. ¿Cómo llegó a hasta ahí? Consiguió dejar la excusa para otro momento y explotar todo su potencial.

La excusa en el cerebro humano

Mano que dejar ir pájaros simbolizando excusas

El cerebro humano es un órgano apasionante y lleno de misterios. Gracias a él tenemos la capacidad para la toma de decisiones, los sentimientos, la creación de planes, los recuerdos, el aprendizaje y otras muchas funciones que nos convierten en quienes somos.

Sin embargo, el propio cerebro que tantas ventajas comporta al ser humano puede ser un enemigo formidable. Aquí es cuando entra en juego la excusa, pues el cambio deviene en una situación difícil de aceptar para este órgano.

La excusa aparece cuando un ser humano se enfrenta a una situación que supone un cambio sustancial en su rutina y aquello que considera cómodo. Entra en juego entonces un nuevo hábito que puede provocar la invención de excusas verdaderamente racionales para posponerlo o evitarlo.

El efecto Zeigarnik

Cuando el cerebro humano se enfrenta a una tarea no completada, sea cual fuere el motivo, se produce el llamado efecto Zeigarnik. Dicho efecto causa una disonancia o dolor de grado leve debido a la no terminación de la acción iniciada.

No hay que olvidar que pese a no empezar o terminar una tarea por motivos de comodidad o hechos racionales que tal vez ha “inventado” nuestro cerebro, la sensación de decepción y culpa sí que permanece de forma permanente.

Así pues, el efecto Zeigarnik puede provocar una especie de “bola de nieve” cerebral. Es decir, la información negativa provocada por la disonancia de la tarea no concluida vuelve a aparecer siempre que se desee emprender una nueva actividad para no llevarla a cabo y ahorrar el dolor.

No obstante, este efecto también tiene su manifestación inversa. Al concluir una tarea con éxito, la sensación de satisfacción y la información positiva permanece en el cerebro y se convierte en un acicate para comenzar actividades futuras.

Mujer con miedo sentada

¿Cuál es tu excusa?

Como seres racionales que somos, todo ser humano busca explicaciones concretas a la hora de la toma de decisiones, tanto en sentido de realización como al contrario. Sin embargo, no siempre encontramos una razón verdadera. Ahí entra la generación de excusas que provocan alivio temporal, pero negatividad a largo plazo. Los motivos son claros:

  • Búsqueda de gratificación a corto plazo: muchas personas eligen la comodidad y gratificación instantánea antes que la actividad que ofrece mayor beneficio porque requiere esfuerzo.
  • El miedo: el miedo al fracaso y lo desconocido es otro motivo por el que no emprender una actividad. Algunos cerebros prefieren los sencillo por pura comodidad.
  • El hecho de posponer: una forma de autoengañarse es posponer. Al no tener consecuencias negativas en el corto plazo, se usa esta práctica que ahorra dolor inmediato.
  • Planes de futuro: en ocasiones nos sentimos cansados y decaídos. Pensamos que en el futuro estaremos en mejores condiciones para realizar una tarea concreta. Aquí se produce un plan que sobreestima nuestra disposición a corto, medio o largo plazo para llevar a cabo una tarea. En realidad, no deja de ser una excusa.
  • El miedo a la distancia: cuando se comienza una actividad, la recompensa está muy lejos. Cuando haces ejercicio o fundas un negocio no obtienes beneficios al día siguiente. La recompensa final puede ser enorme, pero es lejana y requiere de mucho esfuerzo, lo que puede ser un acicate para no empezar y buscar una excusa que redunde en un premio menor inmediato.

¿Cuál crees que es tu excusa? En este sentido, todos hemos usado estas técnicas para tener recompensa inmediata. Seguro que nuestros cerebros albergan información negativa sobre actividades que no llegamos a completar en su día. ¿Te atreves a buscar en el tuyo?

Pedro González Núñez

Escritor, amante de la vida, de mi chica y de mi gente. La filosofía y la psicología, especialmente infantil, son mi auténtica pasión. Me encanta la libertad que me dan mis ideas.

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