No pensar puede costarlo todo

21 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
Probemos el efecto de pensar, contextualizar, poner en su sitio y actuar de manera diferente la próxima vez que nos veamos invadidos por una emoción intensa

Este artículo está dirigido a aquellas personas que son víctimas de sus propias emociones, tal que la ira, en momentos determinados. Y es que dejarnos llevar por ciertas emociones irreflexivamente puede ser desastroso. No pensar puede costarlo todo.

Hay ocasiones en que somos víctimas de nuestras reacciones e impulsos. Después de ello, entramos en una fase de vergüenza o arrepentimiento. Pero, ¿por qué ocurre? ¿Cómo lo podemos evitar?

No pensar puede costarlo todo

En efecto, no pensar puede costarlo todo. Veamos ahora por qué:

La emoción suele ser previa al pensamiento

Es así, en la mayoría de los casos, las emociones condicionan el contenido de nuestros pensamientos. Aunque esto abre la puerta a que, a su vez, podamos controlar nuestras emociones a través de nuestros pensamientos.

Sin embargo hemos de tener presente que para la inmensa mayoría de las personas esto es complicado, y más aún para aquellas que no han recibido un tratamiento cognitivo-conductual, que son la mayoría.

Las emociones se producen en nuestro sistema límbico en pocos segundos. Esto es, tienen una activación intensa cuyo pico se alcanza en unos pocos segundos. Sin embargo, nuestra corteza cerebral, en esta situación es la encargada de gestionar el impacto de esa emoción concreta en nuestra psique a través de una respuesta sostenida y de mayor duración.

Es por eso por lo que, si no quieres dejarte llevar por una emoción negativa intensa, debes contar hasta 10 antes de hacer algo de lo que seguro vas a arrepentirte. Cuando esperas unos segundos, la emoción decae rápidamente. De nuevo volvemos a tener el control.

Se puede controlar la ira: no pensar vs. pensar

Dejarse llevar por la ira o el enfado no es bueno. Es seguro que te traerá muchos problemas en la vida. ¿Cómo se puede gestionar este tipo de emociones intensas?

1. Examina las causas del enfado

Generalmente, la ira siempre es producto de la interpretación de aquello que nos enfada. En otras palabras, suele ser generada por la propia persona que la padece. Por ello, es necesario examinarse y ser consciente de cuáles son todas aquellas cosas que nos hacen enfadar y perder el control.

2. Los signos físicos de la ira

Reconocer las manifestaciones físicas de la ira puede evitar que esta se descontrole. Alguno de estos signos pueden ser: aceleración del pulso y de la respiración, apretar mandíbulas y puños y, en general, bastante inquietud o nerviosismo. ¿Cómo cortarlo?

En estos casos sería buena idea hacer 2 o 3 respiraciones profundas, para tratar de desconectar con esas emociones tan intensas y con los pensamientos que están suscitando y promover mayor tranquilidad y otra clase de pensamientos más adaptativos.

3. Atiende a tus pensamientos

En situaciones en las que nos invaden este tipo de emociones intensas, como la ira, nuestros pensamientos se nublan. Se vuelven rígidos, dogmáticos y no atienden a razones. A menudo somos víctimas del pensamiento dicotómico, se tiende a desechar las alternativas, a ignorar aspectos positivos y sobrevalorar los negativos.

Somos lo que pensamos, ¡cuidado con tu pensamiento!

4. Controlar los pensamientos

Vamos a hacer un pequeño ejercicio en el que necesitarás un lápiz y una libreta.

  • Primero, identifica todo aquello que sentiste en tus ataques de ira y qué hiciste, antes, durante y después del mismo
  • Segundo, elabora un listado con alternativas de comportamiento (¿qué podrías hacer ahora en lugar de lo que siempre haces?) y cómo crees que te sentirías gracias a esas nuevas actuaciones
  • Tercero, ponlo en práctica la próxima vez que vuelvas a pasar por una situación similar

En definitiva, podemos aprender a gestionar todas nuestras emociones, siguiendo la máxima del filósofo griego Epicteto: Lo que nos perturba no son los hechos, sino las interpretaciones que de ellos hacemos. Controlar las emociones y tener una mejor calidad de vida está al alcance de todos.

  • M. Walsh, Lucia, Courtney,  Benjamin Wolk, Becker, Emily. The Relationship Between Anger and Anxiety Symptoms in Youth with Anxiety Disorders. J Child Adolesc Couns. 2018; 4(2): 117–133. doi: 10.1080/23727810.2017.1381930