No temo a quien me ataca, sino al falso amigo que me abraza

Raquel Aldana · 20 octubre, 2015

En la vida no nos faltan ocasiones para sorprendernos de las actitudes de personas que nos rodean y que creíamos fieles y leales al sentimiento de la amistad. De hecho, no solemos reconocer al falso amigo hasta que el daño está hecho…

Lo cierto es que los ataques por la espalda nos generan gran cantidad de sufrimiento. Un sufrimiento que resulta a veces insoportable por lo que supone la ruptura de la confianza y de la relación con alguien por quien en su momento hubiésemos puesto la mano en el fuego.

Si bien de la hipocresía y de la traición de aquellos que consideramos amigos es muy difícil protegerse, sí que tenemos que tener en cuenta siempre que aunque no todo es oro lo que reluce aún podemos confiar en el mundo.

Chica en apuros

La amistad un bien muy preciado

Como todos sabemos, la verdadera amistad es un bien escaso que se nutre de buenos sentimientos, esperanzas y expectativas. Así es que quien tiene un amigo no tiene un tesoro, tiene una fortuna.

De todas formas por muy terrible que nos parezca, las amistades también caducan (o mejor dicho, lo hacen las relaciones). Caducan cuando dejamos de cuidarnos y olvidamos los valores que las sostienen.

Lo malo es cuando la traición y la mentira entran a jugar disfrazas de buenas intenciones en mitad del partido. Entonces el campo se inunda de hipocresía y de falsedad.

En estos momentos podemos sentir cómo algo se quiebra en nuestro interior y nos da un vuelco nuestro mundo. Nuestros castillos se desmoronan y nos encontramos con un mundo totalmente destruido.

Reconstruir entonces la fe en la humanidad y en los sentimientos no enmascarados puede costar un poco. De hecho, puede resultar difícil incluso dejar ir esa parte de nosotros que hasta ahora nos acompañaba.

En este sentido aquellas amistades que traicionan no hacen honor al término amigo, simplemente fueron relaciones que pudieron ser algo bonito pero que se torcieron por el camino o quizás desde el principio.

Niña pensando en su falso amigo

5 tipos de malos amigos

Hay 5 perfiles posibles de falso amigo que debemos reconocer para prevenir su influencia en nuestra vida.

1. Aquel que siempre pretende ser el mejor

Tener ambiciones e inquietudes no es malo, pero hay gente que siempre quiere ser superior. Se caracterizan por no alegrarse y no felicitarnos nunca por nuestros logros. Siempre ellos estarán mejor o peor que nosotros y no escucharán, solo querrán ser escuchados.

2. Aquel que siempre tiene problemas

Les define su incapacidad para sentirse afortunados y su búsqueda incesante de compasión y apoyo. Se quejan por todo y la vida en sí es un drama para ellos. No importa si tú estás pasando por un mal momento, acabarás consolándonos ante su reclamo desesperado de palabras reconfortantes.

3. Aquel que siempre te hace sentir mal

Son personas que te hace sentir culpable y egoísta cada vez que mueves un dedo o abres la boca. Todo lo que haces estará mal y nunca te harán sentir que estás actuando correctamente salvo que busquen algo de ti.

4. Aquel que solo quiere cotillear

Cotillear, hablar mal de los demás y juzgar cualquier cosa son sus mejores aficiones. Cuando estás con ellos intuyes que solo buscan indagar y enterarse de los últimos movimientos en tu vida. Que no hay un interés sincero es algo que se palpa en el tono y en la insistencia.

5. Aquel que solo busca aprovecharse

Hay personas que tratan de sacar beneficio de todo, hasta de las miserias. Generalmente la balanza se inclina a su favor y solo se acerca cuando tiene garantías de sacar algo de la situación.

trompeta-chica

Aunque me decepcione una y otra vez aún creo que hay gente buena

Pues sí, hay gente buena. Ni una ni cien traiciones pueden hacernos creer que el mundo está lleno de oscuridad. Además está claro que no somos infalibles y que a veces cometemos errores sin intención de “apuñalar por la espalda” a nuestros amigos.

De hecho, no todo el mundo es malo o bueno en su totalidad, solo que cuando nos traicionan el actor de esos actos nos parece un terrible demonio. Aún así debemos usar estas experiencias para aprender qué es lo que deseamos y de qué nos queremos rodear.

Es probable que por muchas corazas que nos pongamos sigamos encontrándonos con malas relaciones por el camino. Por eso, dado que las dudas, el recelo y la falsedad solo nos hacen daño y nos envenenan, debemos esforzarnos por cultivar la franqueza, la honestidad y la lealtad. Sin corazas y sin máscaras, solo de manera sincera.

Imágenes cortesía de Nicoletta Ceccoli