¿Por qué nos creemos las noticias falsas? - La Mente es Maravillosa

¿Por qué nos creemos las noticias falsas?

Roberto Muelas Lobato 18 enero, 2018 en Actualidad y psicología 183 compartidos
Hombre leyendo noticias falsas en la tablet

En estos días vivimos una epidemia de noticias falsas o medias verdades (medias noticias). La desinformación está a la orden del día y uno ya no sabe qué noticias creer y cuáles no. Pero el motivo no es que la gente desee leer información falsa y por eso haya aumentado la demanda. Las personas quieren información verdadera, sobre todo si esta coincide con sus creencias. Aun así, el consumo de noticias falsas ha aumentado y mucho.

Para entender este fenómeno hemos de irnos a la psicología de la motivación. Además de tener el deseo consciente de obtener información que sea verdadera, tenemos otras motivaciones inconscientes que nos llevan a tratar (al menos) de confirmar nuestras creencias. De este modo, los mensajes que satisfagan estas motivaciones van a aceptarse como verdaderos, incluso cuando son falsos (al revés también puede suceder).

Hombre leyendo un periódico

Necesidad de cierre cognitivo

Una de las motivaciones de las que hablábamos es la necesidad de cierre cognitivo, la cual está relacionada con la incertidumbre. Cuando esta necesidad es activada, las personas se sienten atraídas por mensajes simplistas y que afirman verdades absolutas. Por si fuera poco, todos tenemos esta necesidad en mayor o menor grado e, incluso, las situaciones que impliquen desorden y generen incertidumbre pueden aumentar la necesidad de cierre.

Un ejemplo de mensaje simplista lo proporcionan las noticias que afirman que los inmigrantes son los responsables de todos los problemas sociales que tenemos. Este mensaje es simplista ya que divide el mundo entre buenos y malos, nosotros somos los buenos y los inmigrantes los malos. Además proporciona un “chivo expiatorio” a nuestros problemas, dándonos una causa o, más bien, un causante. Siendo así, los mensajes simplistas tienen más probabilidades de ser creídos y aceptados sin mucho escrutinio.

Necesidad de resultados específicos

De manera similar, los mensajes que afirman un resultado específico, ya sea falso o verdadero, pueden ser fácilmente aceptados si son consecuentes con lo que las personas quieren creer. Sin embargo, no nos vamos a creer cualquier cosa solo porque pensemos de una forma similar.

Cuando las noticias falsas son demasiado extravagantes, como que Barak Obama fue miembro del Ku Kux Klan, y contradicen lo que sabemos o lo que creemos que entra dentro de lo razonable, es más probable que sean rechazadas, incluso si estas noticias falsas pueden satisfacer nuestra motivación de resultados específicos.

A pesar de lo visto, la falta de conocimiento puede hacer que incluso las noticias más extravagantes sean aceptadas como verdaderas. Diversos estudios han mostrado que las personas más educadas y de mayor edad (relacionado con una mayor experiencia) son menos vulnerables a las noticias falsas. Esto se debe a que cuentan con más recursos en cuanto a la capacidad crítica a la hora de calificar una noticia como falsa o verdadera.

Periódicos y revistas

Expertos en noticias falsas

En estos casos en los que predomina la falta de conocimiento, lo que solemos hacer es confiar en personas que consideramos expertas. Cuando el automóvil de uno se estropea, uno llama a un mecánico de confianza; cuando uno enferma, visita al médico de confianza.

En el pasado, para la mayoría de los asuntos informativos sobre la sociedad, la política y el mundo, uno recurría a instituciones sociales respetables, como una agencia gubernamental, un representante del Congreso, el presidente o fuentes de medios masivos, como El País o El Mundo. En aquellos tiempos, el gobierno y los medios disfrutaban de un control sobre la confiabilidad, y se les confiaba ampliamente.

Pero esos tiempos han cambiado, y ni el gobierno ni los medios disfrutan de la confianza de antaño. La reciente crisis y los casos de corrupción han contribuido a que cada vez confiemos menos en ellos. Ante esta falta de confianza en los medios “de siempre”, las personas han buscado otros medios de información que satisfagan la motivación de cierre y la de resultados específicos.

Iconos de redes sociales

Intoxicación de noticias falsas

Los avances de internet y el surgimiento de las redes sociales también han contribuido a la falta de confianza en los expertos y al aumento de las noticias falsas. El momento de confusión que vivimos, caracterizado por cambios rápidos y una agitación creciente (por ejemplo, el ascenso de potencias asiáticas como China e India, terrorismo islamista, inestabilidad económica, la crisis de refugiados, etc.), nos ha llevado a necesitar información actualizada. Queremos enterarnos al minuto de lo que pasa.

Esta demanda, junto con el vacío creado por la desconfianza de las fuentes de información tradicionales, ha abierto una puerta a nuevas fuentes de noticias, particularmente en internet y a través de las redes sociales. Estas nuevas fuentes, sobre las que hay pocos o ningún control, y que en ocasiones se ven motivadas o tentadas a cambiar las opiniones políticas de las personas en la dirección deseada, en otras palabras, manipular.

Cualquiera que sea el remedio, la actual plaga de desinformación es motivo de preocupación, requiriendo y justificando un esfuerzo por parte de las instituciones sociales encaminadas a restaurar su empañada credibilidad.

Roberto Muelas Lobato

Eterno estudiante de psicología social. Desde el laboratorio intento explicar esa realidad a veces tan confusa divagando entre la divulgación y la ciencia.

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