Nos envejece más la cobardía que el tiempo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 8 marzo, 2018
Valeria Sabater · 30 agosto, 2016

Envejece más la cobardía que los años inscritos en las arrugas de un rostro. Pesan más los sueños rotos por falta de decisión que un siglo inscrito en una mirada y una boca que amo cuando vio la ocasión. Porque quien no arriesgó cuando pudo por miedo o por orgullo, siente un vacío en su alma, una espina en su corazón.

Hablamos de las esperanzas perdidas. Algo curioso que nos repiten muy a menudo es eso de que “cada día pasan trenes para los que saben esperar” o “que las oportunidades vuelven para quienes salen a buscarlas de nuevo”. Pero también, debemos ser conscientes de que hay ciertas cosas para las que no hay segundas oportunidades.

“Nos envejece más la falta de decisión que el tiempo, porque solo los años arrugan la piel. El miedo arruga el alma”

-Facundo Carral-

La cobardía, la falta de valor o el miedo son factores que ponen cuerdas a nuestros pies y cadenas a nuestra mente. Sin embargo, antes que lamentar todo aquello no vivido a causa de la indecisión, es necesario ver de otro modo nuestra línea del tiempo.

No hay principios y finales. Hay un continuo y nuevos reinicios que debemos saber integrar y propiciar con adecuados enfoques psicológicos. Te proponemos aprenderlos con nosotros en esta ocasión.

Si fue cobardía, forma ya parte del pasado: hay que avanzar

Mujer caminando por una vía
Tal vez fue cobardía. Puede que el orgullo nos cegara demasiado ante aquel amor y ahora solo nos quedan las ganas, las penas y el arrepentimiento. Es posible que fuera el miedo. Un temor profundo a arrancar nuestras raíces, a cruzar nuestras fronteras para iniciar nuevos proyectos, nuevas vidas que nos hubieran traído más felicidades. Quien sabe…

No obstante, lejos de caer en una suerte de melancolía obsesiva del “que hubiera sido de mi vida sí…” es necesario reestructurar este enfoque de un modo más integrador. El “síndrome de los trenes” perdidos es algo que todos hemos sufrido o que sufriremos en algún instante.

Hemos de tener en cuenta que estos modelos mentales y estas derivas emocionales ancladas en el ayer, condicionan de forma irremediable la calidad de nuestro presente.

En un interesante artículo publicado el “American Journal of Psychology” titulado Nostalgia: retiro o apoyo en los momentos difíciles se explica que los hechos del pasado, las decepciones o incluso esos trenes que dejamos escapar por falta de decisión actúan en muchas personas como “moldes subconscientes”.

Esos moldes nos determinan, ponen muros a nuestro presente y condicionan de forma irremediable nuestro futuro. No es lo adecuado, hay que avanzar con acierto y sabiduría…

 

Enfoca tu vida en círculos, no en una línea recta

Peter Senge es un célebre economista, pedagogo y catedrático de la Universidad de Stanford, famoso por sus teorías de sistemas y por un enfoque más humano y flexible de las organizaciones. A pesar de que su trabajo está enfocado al ámbito de la empresa, sus teorías son tan esclarecedoras como maravillosas si las aplicamos al desarrollo personal.

El doctor Senge propone lo siguiente: dejar de entender nuestras vidas como una línea recta. Verlo así supone, ante todo, arrastrar el ayer en el presente e incluso proyectarlo hasta el futuro.

Queda claro, no obstante, que somos todo lo vivido, todo lo acontecido y hasta lo sufrido. Sin embargo, en ocasiones, basta con cambiar un pequeño esquema de pensamiento para ver y sentir las cosas de otro modo.

Para poner fin a un ciclo y avanzar con mayor integridad, debemos “cerrar círculos”. Y es en ese círculo del ayer donde debe quedarse la cobardía, el miedo y los sueños rotos para crear otro nuevo. Cada etapa de nuestra vida debe ser un círculo nuevo y más fuerte donde integrar todo lo aprendido. Te lo explicamos con mayor detalle a continuación.

La vida son círculos que se engarzan en una cadena

Ojo con un reloj
Seguimos manteniendo la imagen de un continuo. Solo que ahora, esa línea recta está conformada por círculos, y cada uno contiene una etapa de nuestra existencia. Es como una cadena, como una joya de piezas preciosas de varios colores.

  • Si lo visualizamos durante un instante captaremos la magia de la idea. Para avanzar con mayor aplomo es necesario cerrar con valentía cada círculo de nuestra vida. El siguiente eslabón de esta cadena se inicia con un nuevo círculo donde somos artífices de lo que en él queramos añadir.
  • Ahora bien, hemos de ser conscientes de que hay cosas que ya no van a poder ser. En los círculos anteriores se quedaron personas que ya no van a volver. Se quedaron también proyectos que no pueden iniciarse. No obstante, ante ti se abre un lienzo nuevo que merece aprovecharse con todo lo aprendido, visto y sentido.

La cobardía se ha quedado para siempre en esos círculos del pasado. Ahora eres una persona nueva que se ha permitido crecer, que se siente bien consigo misma y que lo creas o no, sigue en movimiento, sigue transformándose en algo maravilloso siempre que así lo quieras, y te lo permitas. Vale la pena intentarlo.