Nuestra intimidad, el valor de cuidar nuestro refugio - La Mente es Maravillosa

Nuestra intimidad, el valor de cuidar nuestro refugio

Valeria Sabater 15, Mayo 2014 en Psicología 2743 compartidos

Las personas nacemos y nos desarrollamos en escenarios sociales. Necesitamos de estos vínculos diarios con nuestra familia y amigos para subsistir, para delimitar lo que somos y también para establecer proyectos de vida. Pero al igual que nos movemos en esta sociabilidad continua, las personas necesitamos también alimentar nuestra intimidad.

Para ello, es necesario disponer de un espacio propio, de una habitación propia como diría Virginia WoolfLa privacidad es esencial para obtener un refugio emocional donde pensar, donde envolvernos en nuestra introspección y reflexionar sobre nuestra realidad y sobre nosotros mismos.

Yo soy mi prioridad

En nuestra vida existen épocas de intenso trabajo o complejas relaciones con familiares y amigos. Instantes vitales en que por un momento, piensas que vives enteramente para los demás y nunca dispones de tiempo para ti mismo. Seguro que te ha pasado alguna vez…

A veces, por las razones que sean, tendemos a priorizar a los demás, dejando a un lado nuestros deseos y necesidades. Nos relegamos a un segundo plano a favor de nuestros queridos o compromisos.

Mujer bajo el agua con una burbuja

Está claro que en ocasiones, es primordial tener que dedicarnos a los demás, pero es una certeza que muchas personas entregan sin saberlo, todo su aliento, esfuerzo, y tiempo a los demás (hijos, parejas, amistades…e incluso el trabajo), estableciendo una dependencia absoluta. Dejan de tener un espacio propio, hasta en sus pensamientos. Desdibujándose poco a poco.

Hemos de tenerlo claro. Para tener relaciones sanas, también nosotros hemos de considerarnos una prioridad. Debemos reforzar ese “YO”, alimentándolo con un tiempo para él, ahí donde reconsiderar nuestros deseos, objetivos y necesidades…

Marcar los límites

El espacio propio es esa zona privada donde existe un límite con el exterior. Un palacio para nuestra mente y nuestras reflexiones, un espacio para nuestra intimidad. En estos límites tomaremos conciencia de nosotros mismos, definiendo cómo queremos relacionarnos con los demás. Es esencial que no nos invadan nuestro territorio y que nosotros, tampoco invadamos espacios ajenos.

Esta zona propia no es en absoluto una obligada desconexión del mundo ni una huida. Se trata solo de un espacio para conocernos, para ver el mundo desde una ventana y pensar sobre él,  y vernos a nosotros integrados en ese escenario. El espacio propio es esa zona donde nos encontramos frente a frente con nuestra intimidad.

En nuestra intimidad, en nuestro pequeño refugio es donde aprenderemos a reflexionar, a comunicarnos con nosotros mismos, a escucharnos, a entender nuestra coherencia, a reforzar nuestra autoestima y a conocernos mejor.

¿Dónde está ese espacio propio?

A veces, basta con un paseo al día para estar con nosotros mismos, en soledad. Una hora de silencio donde dejamos a un lado nuestras obligaciones y a la gente que nos envuelve. En ocasiones es un sofá, o una silla frente a una ventana. O incluso un papel en blanco donde volcar nuestros pensamientos.

Nuestro refugio no entiende de formas, sino de encuentros auténticos con nuestra parte más íntima. Por eso, puede ser cualquier lugar o cualquier momento.

Mujer con los ojos cerrados

A medida que desarrollemos este espacio de intimidad, nos daremos cuenta de que vamos aprendiendo a establecer prioridades. Puede que hasta empecemos a practicar la sana costumbre de permitir el acceso a nuestra a vida solo a personas con las que creemos que vale la pena compartir experiencias. Evitando aquellas que nos traen demandas, exigencias y negatividad.

Espacio personal y tiempo propio

Debemos tenerlo claro, para descubrir y desarrollar el espacio personal, necesitamos tiempo. Así pues, párate un instante y busca ese instante para ti mismo a lo largo del día. Sé por una vez tu propia prioridad y ábrete camino en busca de tu espacio personal.

No se trata en absoluto de buscar un instante de descanso o de ocio, es ese instante necesitado para estar solos, para dar forma a nuestros deseos, para iniciar una elección, para sentir la libertad y la creatividad… para sentirnos, simplemente, artífices de nuestras vidas. ¿Y tú, ya has encontrado tu espacio personal?

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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