9 formas de pensar equivocadas

8 abril, 2013
Este artículo fue redactado y avalado por el psicólogo Bernardo Peña Herrera
A continuación te presentaremos una serie de pensamientos que pueden traernos muchos problemas. Problemas no solo a nivel emocional o comportamental, también con los demás y con el mundo que nos rodea. Veremos cuáles son nuestros pensamientos más equivocados

Los pensamientos erróneos son la causa principal de muchos problemas. Si piensas de una manera errónea, se te cerrarán más puertas que si aprendes a pensar de una manera racional y positiva. Por eso, hoy arrojaremos algo de luz sobre las formas de pensar equivocadas más comunes y de las que apenas somos conscientes.

Y es que, al igual que una habilidad, el pensamiento puede adaptarse, moldearse, engrandecerse. Es decir, es un proceso flexible, sujeto a aprendizaje. Podemos gozar de un mayor equilibrio emocional, ¿Por qué no intentarlo? Modificando la forma de pensar, modificamos la forma se sentirnos.

«Si no te gusta algo, cámbialo. Si no puedes cambiarlo, cambia la forma en que lo piensas»

-Anónimo-

Formas de pensar equivocadas que amenazan tu salud emocional

1. Exagerar las cosas

Este tipo de pensamiento se caracteriza por ver una catástrofe en cualquier situación. Se exageran las cosas más de la cuenta y el enfoque de las situaciones se centra exclusivamente en la parte negativa.

Dado lo anterior, puede apreciarse que se trata de una clara distorsión de la realidad producida por nuestro propio pensamiento. La meta aquí se trata de ser objetivo, y ver el hecho como es.

Además, el lado optimista no se ve en absoluto, se deja de lado, generando emociones negativas. Pregúntate si las consecuencias de lo que te ha pasado son tan graves como supones. La opinión exterior de unas cuantas personas de confianza, te hará ver si realmente estás exagerando o eres realista.

2. Generalizar en exceso

Se trata de creer que todo está dentro del mismo patrón porque una vez las cosas fueron así. Se copian todos los sucesos que se han vivido personalmente o se han visto alrededor y se piensa que siempre pasará lo mismo.

Por ejemplo, una mujer que haya tenido relaciones amorosas tormentosas. Si usa este tipo de pensamiento generalizador, creerá que todos los hombres son iguales, que ninguno merece la pena y que tener pareja no trae más que sufrimientos. La realidad es que existen de todo tipo de hombres, buenos y malos, pero generalizando no se ven las cosas de una manera objetiva.

formas de pensar equivocadas

«Generalizar siempre es equivocarse»

-Hermann Keyserling-

También muchas personas tienen el tipo de pensamiento: “Todos los médicos son… Los deportistas son…. Las personas guapas son…. Todos los de tal país son….etc…” Pensar así es erróneo. El mundo es tan grande, que hay de todo en todas las profesiones, estatus social, países, etc…

3. Formas de pensar equivocadas: Polarización

Es un tipo de pensamiento muy rígido. Se basa en la creación de dos ideas totalmente opuestas entre sí. O las cosas son blancas o negras, o todo o nada. No hay lugar para el término medio. Una persona con este esquema de pensamiento será muy poco comprensiva, incapaz de ponerse en el lugar de otros.

Creen tener la razón en todo y hay una incapacidad para ver las soluciones. Por ejemplo, o apruebo la asignatura o seré un desgraciado toda la vida, o esta persona me corresponde o me quedaré solo para siempre. Como si en la vida sólo hubiera una oportunidad que o se aprovecha o se acaba todo.

4. Etiquetar

Se trata de encasillar a uno mismo o a alguien y no creer en los cambios. Por ejemplo, sale algo mal y pensamos que como fallamos en eso, ya somos un fracaso total en cualquier faceta. Se tacha a alguien por ejemplo de “desastre” y ya se le deja siempre con esa etiqueta. Aunque posteriormente demuestre lo contrario, estaremos anclados a la etiqueta que le atribuimos en su momento.

5. Tomarse las cosas como algo personal

Creer que las cosas negativas que pasan a nuestro alrededor, son por nuestra culpa. Por ejemplo, te mira alguien con cara de mal humor, y en vez de pensar que puede haberle pasado algo malo, o puede haber tenido problemas familiares, pensar que nos miran así porque caemos mal.

Sentirse culpable por casi todo es una de las formas de pensar equivocadas más dañinas. Pues no puedes ser responsable de las emociones, de los pensamientos y de los actos de los demás

formas de pensar equivocadas

6. Los «debería», otra de las formas de pensar equivocadas

Este tipo de formas de pensar equivocadas, se caracteriza por centrarse siempre en el pasado, en lo que podíamos haber hecho para que las cosas salieran mejor. La persona se centra en culpabilizarse y lamentarse porque “debería” de haber hecho algo diferente a lo que hizo. Este tipo de pensamiento nos paraliza e impide encontrar nuevas soluciones.

Por suerte o desgracia, no podemos modificar el pasado, pero sí podemos modificar la forma en cómo nos relacionamos con él y cómo actuamos en el presente. El momento de cambiar las cosas es ahora.

7. Optimismo ingenuo

Es un pensamiento positivo exagerado. Se da por supuesto que las cosas saldrán bien siempre, haga lo que haga. Como consecuencia, la persona no se esforzará mucho y la probabilidad de que le salgan bien las cosas será más baja que si fuera más realista y viera que todo se consigue a base de esfuerzo, trabajo y sacrificio.

Creer que todo saldrá bien es una de las formas de pensar equivocadas que nos puede enfrentar a una realidad que no estamos preparados para aceptar.

8. Conclusiones adivinatorias negativas

Se trata de suponer cosas sin tener pruebas y evidencias de la realidad. Por ejemplo, una amiga tarda tiempo en llamar y sin saber lo que pasa, creer que la hemos decepcionado y que ya no quiere contactar más con nosotros, cuando en realidad podría ser que tuviera algún problema diferencia.

Para eliminar este modo de pensar erróneo, debemos acostumbrarnos a pensar con hipótesis en vez de afirmar realidades arbitrarias. Por ejemplo, con pensamientos como “podría ser que mi amiga ya no tuviera ganas de contactar conmigo, pero también podría ser que no pudiera llamarme por cualquier problema, como no sé el porqué, no sacaré conclusiones precipitadas”.

También, encontramos otros ejemplos, como pensar que no vamos a encontrar pareja, ni un buen trabajo, que no valemos para algo o no conseguiremos alguna meta, etc… Se sacan conclusiones de cosas que no se saben, la vida da muchas vueltas y es incierta, por ello no deberíamos intentar adivinar el futuro.

9. Culpabilizar

Se trata de buscar un responsable y culpable de cualquier problema o error. Se necesita encontrar a alguien para que recaiga toda la culpa en él, la persona se siente mejor, ya que desde una posición de poder se libra de ser juzgado. Es una manera de esconder inseguridades. Lo realmente importante ante cualquier problema no es señalar a alguien duramente, sino buscar soluciones y maneras de enmendar los errores.

Culpar

Formas de pensar equivocadas vs. cambio positivo

En resumen, detectar los las formas de pensar equivocadas puede hacer que mejore nuestro estado emocional. Cuando te observas para reflexionar y sacar conclusiones de la manera en que estás razonando, es cuando puedes empezar a cambiar. Sin duda, si conseguimos cambiar los pensamientos erróneos y aprendemos a razonar de una manera más saludable, mejorará nuestra calidad de vida.

Lo cierto es que no podemos predecir si una decisión será acertada hasta que no se vean las consecuencias. Cuando ya se ha visto el resultado de algo, es muy fácil pensar que deberíamos haber hecho otra cosa, pero hasta que no se vio el resultado no se sabía.

  • De la Peña Fernández, M. E., & Rodríguez, J. M. A. (2012). Distorsiones cognitivas: una revisión sobre sus implicaciones en la conducta agresiva y antisocial. Psicopatología Clínica Legal y Forense12(1), 85-99.
  • Ortiz, M. Á. C., & Rodríguez-Testal, J. F. (2002). Errores cognitivos en jóvenes y su relación con la sintomatología depresiva. Anuario de psicología/The UB Journal of psychology33(3), 409-432.
  • Riso, W. (2006). Terapia cognitiva. Fundamentos teóricos y conceptualización del caso clínico (Vol. 239). Editorial Norma.