Nunca es demasiado tarde para decir ¿y qué?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 5 octubre, 2018
Eva Maria Rodríguez · 2 julio, 2016

Las cosas no siempre vienen bien dadas, a veces esto es la tónica general. ¿Tu relación de pareja no va bien? ¿Te llevas mal con tus padres? ¿Sientes que nadie te quiere o respeta? ¿Tu trabajo es una mierda? ¿Tuviste una infancia o una adolescencia complicada? Si estas y otras cosas te derrumban es porque te dejas. Pero nunca es demasiado tarde para tomar las riendas de nuevo.

El modo de enfrentarte a tus problemas y de enfocar lo que viene después es lo que marca la diferencia. Da igual el tiempo que te hayan perseguido tus fantasmas, el tiempo que lleves intentando superar tus miedos o lo que creas que intentan imponerte desde fuera. Nunca es demasiado tarde para decir ¿y qué?

“A veces las personas dejan que el mismo problema les abrume durante años cuando podrían decir: ¿Y qué?”

-Andy Warhol-

Comprender para aceptar, aceptar para recuperarse

Aceptar la situación es lo único que te permitirá recuperarte. Solo cuando aceptas que las cosas son como son y no como te gustaría que fueran, consigues las armas necesarias para enfrentarte a tu realidad. Juega la partida con las cartas que te tocan, no las puedes elegir.

mujer bajo el agua con una corona de flores

Pero tienes que intentar comprender las reglas de juego, la estrategia de los demás jugadores y los obstáculos que surgen para poder jugar tus cartas. No importa si hay explicación lógica, no se trata de racionalizar la situación. Da igual que no lo compartas, que no estés de acuerdo o que no entiendas el por qué. Lo que importa es que aceptando lo que te toca es como puedes recuperarte, porque sabes de dónde partes. 

“La comprensión es el primer paso a la aceptación, y solo con la aceptación puede haber recuperación”.

-J.K. Rowling en “Harry Potter y el cáliz de fuego”-

Suelta lastre

No podemos cambiar lo que hemos vivido y lo que nos ha pasado, pero sí podemos cambiar la forma de enfrentarnos a lo que viene, incluso la manera de enfrentarnos a nosotros mismos. Por eso lo primero que debemos hacer es perdonarnos a nosotros mismos. Hay que soltar lastre para avanzar.

¿Las cosas no son como te gustaría que fueran? ¿Y qué? Si no puedes hacer nada, ¿por qué dejas que te absorba?, ¿por qué sigues dejando que te condicione? Nunca es demasiado tarde para cambiar tu forma de ver las cosas.

Nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo, para volverte a enamorar, para hacer lo que sueñas, para ser lo que quieres ser, para descubrirte interiormente… Nunca es demasiado tarde para soltar lastre, por mucho que hayas acumulado en tu mochila emocional o por muy aferrado que estés a ella.

Si tiene que ser así, que sea

Empeñarse en cambiar las cosas no es siempre una opción posible. Realmente, el único a quien puedes cambiar es a ti mismo. Solo cambiándote a ti mismo existe la posibilidad de que inspires a alguien para que cambie, pero mientras ese cambio no sea voluntario no hay nada que hacer.

joven con maragaritas en la cara y el cabello

Otras veces las circunstancias son las que son y no se puede hacer nada para evitarlas ni para cambiarlas. Entonces hay que adaptarse, esperar y no preocuparse tanto por lo que no se puede hacer. Hay otras muchas cosas en las que concentrarse mientras tanto, por ejemplo, preparándonos para lo que vendrá después.

“Porque después de todo, lo mejor que uno puede hacer cuando está lloviendo es dejar que llueva”.

– Henry Wadsworth Longfellow-

Camina hacia delante sin cargar con lo que tienes que dejar atrás

Si no dejas de mirar el pasado vas a perderte muchas de las cosas buenas que te esperan por el camino. Las cosas no tienen por qué seguir igual. Tampoco tienes que olvidarlas, solo tienes que dejarlas pasar, que darles su sitio en tu historia sin arrastrarlas a cada paso que das.

Tal vez para el resto del mundo tus errores y tu historia sean imperdonables e insuperables, tal vez a tu alrededor no obtengas el amor que deseas. Pero lo único que de verdad importa es que te perdones tú, que te quieras a ti mismo. 

No hagas dramas. ¿No tienes la vida que esperabas? ¿Y qué? La que tienes está llena de oportunidades, pero solo las verás cuando dejes de mirar hacia el lado equivocado.