Obstinación y firmeza: ¿en qué se diferencian?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 26 diciembre, 2018
Edith Sánchez · 26 diciembre, 2018
Obstinación y firmeza son los polos opuestos de la misma realidad. Mientras que la terquedad se sostiene por su resistencia a escuchar razones, la firmeza se nutre de reflexión y de argumentos, y por eso puede cambiar de dirección.

Obstinación y firmeza son como carbón y diamante. La primera tiene que ver con posturas rígidas e inflexibles, mientras que la segunda está asociada con las convicciones. La diferencia fundamental estriba en que la obstinación no escucha razones, mientras que la firmeza sí. Así mismo, mientras que la una se fundamenta en sentimientos, la otra lo hace en argumentos.

En principio, la obstinación puede ser incluso una virtud. Ese empecinamiento a veces resulta necesario para lograr objetivos que no se alcanzan en las primeras de cambio. También es válida cuando se trata de defender principios o resistir adversidades. El problema comienza cuando aparece la sordera y la ceguera frente a hechos, ideas o realidades que ponen en tela de juicio la validez de esas causas. Es en ese punto cuando se ve la diferencia entre obstinación y firmeza.

La firmeza, por su parte, es el fruto de un proceso de reflexión, básicamente. Por supuesto, involucra también los deseos y las pasiones, pero estos permanecen supeditados a las razones. Esta apertura de pensamiento es lo que una gran distancia entre obstinación y firmeza. ¿Qué otros factores definen el contraste entre una y otra? Enseguida lo veremos.

Prefiero un vicio tolerante a una virtud obstinada”.

-Moliere-

Características de la obstinación

La obstinación tiene varios niveles. Va desde el capricho, muy propio de los niños más pequeños, en el que lo único que prima es el deseo de algo, por el deseo mismo. Aunque esto es propio de la etapa infantil, no es raro encontrar comportamientos de este estilo en adultos. De hecho, también hay personas mayores que tienen pataletas.

Un segundo nivel de la obstinación es el propio de quienes llamamos “tercos”. En ellos aparece una idea o un propósito fijos y no hay poder humano que les haga cambiar de parecer. No sustentan su posición, sino que se niegan a escuchar cualquier razón que los contradiga. Rechazan los argumentos en contra, sin oponer a estos otros argumentos. Simplemente no escuchan.

El nivel más elevado de la obstinación aparece en las obsesiones. En estas hay un apasionamiento extremo por una determinada realidad, física o mental. Conduce al fanatismo y, a veces, a un trastorno psicológico. El sentido común desaparece, por lo menos en lo que tiene que ver a determinada idea u objetivo. No solo no se escuchan razones, sino que la persona termina completamente invadida por un contenido específico.

 Mujer triste y preocupada

Características de la firmeza

La firmeza o determinación es la capacidad de ser consistente o coherente con una idea, un objetivo, un sentimiento o una realidad en especial. Es fruto de un proceso previo que se hace conscientemente. Implica razonamiento, evaluación y conclusiones. Se es firme porque se ha concluido que frente a determinado aspecto, se debe serlo.

Una de las grandes diferencias entre obstinación y firmeza es que esta última permanece abierta a nuevos contenidos. No porque se haya tomado una decisión en firme o porque haya gran determinación para hacer o lograr algo, significa que esto es absolutamente irrevocable. Eventualmente se puede cambiar de dirección, si la realidad lo amerita.

Para ser firme se requiere de voluntad, convicción y perseverancia. Hay un deseo, por supuesto, pero no solo eso. También concurren elementos cognitivos y volitivos en ella. La persona es dueña de sus convicciones y no las convicciones dueñas de la persona.

hombre con barba que sufre soledad emocional

Obstinación y firmeza, dos polos opuestos

Mientras que la firmeza es una virtud, la obstinación es un problema. Como la línea que separa a una de la otra a veces no es muy definida, no es raro ver que algunos se ufanen de su terquedad. La hacen ver como si fuera determinación o una prueba de carácter fuerte, cuando en realidad es lo contrario.

El terco se niega a escuchar porque desconfía de lo que esgrime. No somete a pruebas de análisis lo que piensa, porque teme quedarse sin soporte. Mientras que la firmeza se apoya en los juicios, la obstinación lo hace en los prejuicios. Y como estos son deleznables, entonces nunca se someten a las pruebas de la lógica.

La terquedad estanca y aísla. También bloquea la comunicación. No es propio de espíritus fuertes, sino de mentes temerosas, que se refugian en ideas fijas para protegerse de la incertidumbre y del cambio que gobiernan la realidad. Obstinación y firmeza están hechas del mismo material, pero representan dos niveles opuestos de evolución.

  • Bisi, R. H. (1947). Olden, Christine: The psychology of obstinacy.(La psicología de la obstinación). “The Psychoanalytic Quarterly”, vol. 12. 1943. Revista de psicoanálisis, 5(1), 271-274.