Olvidar o perdonar

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 29 junio, 2017
Sonia Viéitez Carrazoni · 1 junio, 2013

 

La felicidad absoluta solo existe en nuestra imaginación. La alegría, la risa, la ilusión, formarán parte de nuestro día a día, pero la amargura y los momentos difíciles también estarán de sobra garantizados. Y la vida a veces nos pone en una encrucijada, cuando tenemos que elegir entre olvidar o perdonar esas cosas, esas palabras o esos actos que nos han causado daño.

No es una cuestión sin importancia. Para no morir de pena a cada paso y vivir de manera razonable tenemos la obligación de establecer un cierre a cada momento de dolor. Solo así podremos seguir adelante, mirar al futuro sin que nada se interponga en nuestro camino, sin obstáculos que nos impidan avanzar.

Y tenemos la obligación por triplicado de cerrar esos episodios dolorosos. Debemos ser realistas, prácticos, y eficientes con nuestros sentimientos, evitando cualquier evocación que nos produzca recuerdos peligrosos, dañinos o perjudiciales.

“El arte más poderoso de la vida, es hacer del dolor un talismán que cura. ¡Una mariposa renace florecida en fiesta de colores!”

-Frida Kahlo-

Debemos de rescatar nuestro instinto de supervivencia para no doblar el dolor, ni aumentar el rencor, ni generar más rabia cuando somos víctimas de malos comportamientos, traiciones, o abusos de quienes nos rodean, etc.

 

 

Olvidar o perdonar, amigas abrazadas

 

 

Tomar la decisión: olvidar o perdonar

Cuando somos objeto de agravios o daños, ¿cuál es la mejor opción, olvidar o perdonar? Sospecho que el olvido nunca llega a ser completamente arrinconado. La única alternativa posible tal vez sea el perdón, porque aunque hayamos sufrido, el olvido no siempre es la solución.

Todo lo que nos ocurre, lo bueno y lo malo, nos enriquece como personas, nos hace más fuertes y también más sabios. Por eso es importante sacar conclusiones de todo lo que nos pasa en la vida. Hay que aprender a vivir el presente y a mirar el futuro sin olvidar el pasado.

No quiere decir que volvamos una y otra vez sobre esas experiencias, simplemente que las veamos como lo que son: un aprendizaje que nos permitirá seguir avanzando con pasos más firmes.

“Solo una cosa es más dolorosa que aprender de la experiencia, y es no aprender de la experiencia.”

-Laurence J. Peter-

El valor del perdón

Perdonar libera el peso que ocupa el resentimiento. Cuando nos causan dolor nos negamos a analizar cualquier circunstancia paralela, no ofrecemos la  oportunidad de recibir explicaciones ajenas y esquivamos cualquier maniobra de acercamiento. Tenemos la seguridad absoluta de poseer la razón y la certeza de que las otras personas nos han dañado intencionadamente. Es un grave error.

Mujer triste pensando en olvidar o perdonar

 

Todos, absolutamente todos, hemos provocado dolor a otros en algún momento. Bien por descuido, por negligencia, desconocimiento o por accidente. Y no solo por maldad o interés personal.  Por esta razón todos merecemos una segunda o tercera o incluso cuarta oportunidad.

La gente puede hacer daño voluntaria o involuntariamente, decepcionar y defraudar, pero en muchas ocasiones, todos podemos causar un profundo daño de manera inocente. Si queremos ser perdonados, también debemos aprender a perdonar.

“El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe.”

-William Shakespeare-

Perdonar puede ser un acto difícil, pero es liberador. Perdonar nos ayuda a desprendernos de la ira, del resentimiento, del odio. También puede ser duro aceptar las disculpas de quien nos ha herido, pero si son sinceras y las aceptamos, habremos eliminado una piedra de nuestro camino. Y tanto si lo damos como si lo recibimos, el perdón nos ayuda a cerrar las heridas y a recuperar la paz interior.