Las opiniones basadas en emociones son más permanentes

Emociones y razones, una disputa histórica que tiene mucho que ver con nuestro funcionamiento mental. Este estudio despeja algunas dudas sobre esta curiosa relación.
Las opiniones basadas en emociones son más permanentes
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 11 junio, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 11 junio, 2021

Última actualización: 11 junio, 2021

La sociedad occidental sostiene el ideal de la razón, pero cada vez resulta más claro que es solo eso: un ideal. Un nuevo estudio llevado a cabo por Rocklage & Luttrell muestra que las opiniones basadas en emociones son más estables que las fundadas sobre la razón. Una evidencia más en contra de la utopía racionalista.

La investigación contradice la idea general de que cuanto más fundamentada es una opinión, más tiende a permanecer. Todo indica que las opiniones basadas en emociones se instalan de una forma más tozuda en la conciencia y se resisten a cambiar, incluso cuando hay pruebas de que son erradas.

El mundo emocional tiende a verse como un terreno inestable y cambiante. Pareciera que es mucho más deleznable que el mundo de las ideas y, sin embargo, no parece ser así. El hecho de que haya evidencias sobre una mayor fijación de las opiniones basadas en emociones ratifica lo que varias escuelas de la psicología y el psicoanálisis han observado desde hace años.

Pesa las opiniones, no las cuentes”.

-Séneca-

Mujer pensando

Las opiniones basadas en emociones: el estudio

Los investigadores administraron una encuesta a 1000 personas. En ella les preguntaron si pensaban que las actitudes basadas en emociones duraban más que aquellas basadas en evidencias o razones. Solo el 15 % creía que las emociones eran más fuertes.

Para evaluar lo resistentes que son las opiniones basadas en emociones, Rocklage y Luttrell llevaron a cabo siete encuestas adicionales. Se consultó a un total de 20 000 personas, de ambos sexos y todos ellos adultos. La primera encuesta se hizo un día después de Navidad y en ella se preguntaba por la opinión sobre los regalos recibidos.

Los participantes debían definir con un adjetivo su opinión frente a esos obsequios. Luego, los investigadores catalogaron esos adjetivos en dos grupos: racionales y emocionales. Por ejemplo, un adjetivo como “valioso” era más racional, mientras que otro como “delicioso” era más emocional.

Un mes después se repitió la encuesta y pudo observarse que quienes habían empleado adjetivos emocionales tenían una opinión más persistente que quienes habían utilizado adjetivos racionales. Cuanto más intensidad emocional había en el adjetivo, más se mantenía.

Otras encuestas aplicadas

Los investigadores, Andrew Luttrell y Matthew Rocklage, de la Universidad de Massachusetts y la Ball State University, respectivamente, hicieron encuestas adicionales con el mismo procedimiento. Una de ellas tenía que ver con la percepción de las marcas comerciales. El resultado fue similar al de la primera encuesta.

Para corroborar los hallazgos, los expertos emplearon también otra metodología. Examinaron las opiniones sobre los restaurantes de Chicago en las redes sociales. En este caso, evaluaron lo que varios de los usuarios habían comentado en un lapso de 12 años.

Allí también se detectó la misma tendencia: las opiniones basadas en emociones eran más persistentes. Sin embargo, en este caso se encontró un matiz: las opiniones negativas eran un poco más maleables que las opiniones positivas. Es decir, que eran más estables las creencias favorables que las desfavorables.

Chico pensando

El estudio final

Para concluir el estudio, los investigadores diseñaron una prueba diferente. Elaboraron un mensaje que involucraba muchas emociones, todas ellas intensas. Querían probar si las personas expuestas a ese mensaje emocional desarrollarían opiniones más persistentes. La pregunta era: ¿a más contenido emocional, más fuerte la huella de las opiniones derivadas?

Se creó un animal acuático imaginario llamado “lemphur”. Su historia se diseñó para que generara emociones. La criatura tuvo un conmovedor encuentro submarino con un buzo. Sin embargo, esta historia fue contada de dos formas: una que empleaba un estilo más frío y descriptivo (enciclopédico) y otra que enfatizaba en el contenido emocional de la historia.

Unos participantes leyeron la versión enciclopédica y otros la emocional. Al final, se les pidió que describieran las emociones que habían sentido. Pasadas unas semanas, se les hizo un nuevo cuestionario para que expresaran lo que sentían frente al anima. Nuevamente se comprobó que las opiniones basadas en emociones eran más estables.

Los investigadores destacaron la mayor persistencia de las opiniones positivas en todos los casos. Esto podría ser un indicador de que introducir emociones positivas puede ser mucho más eficaz para lograr cambios en las personas. De todos modos, aseguran, se debe seguir profundizando.

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  • Rocklage, Matthew & Luttrell, Andrew. (2021). Attitudes Based on Feelings: Fixed or Fleeting? Psychological Science. 32. 10.1177/0956797620965532.