¿Qué papel juega la sociedad en el desarrollo del miedo?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 29 marzo, 2017
Laura Reguera · 29 marzo, 2017

Los niños absorben todo lo que tienen alrededor. Son como “esponjas” de aprendizaje. Tanto la familia como la sociedad en general les enseñan cómo es el mundo. De hecho, en su interacción diaria con los adultos y otros niños aprenden a relacionarse, así como a regular sus emociones.

Pero no solo eso. También aprenden a que sus emociones aparezcan ante determinadas situaciones y ante otras no, a manifestarlas ante unas situaciones y ante otras no. Es decir, su contexto sociocultural influye en que se alegren ante unas situaciones y que sientan asco por otras. Lo mismo pasa con el miedo… ¡Descubre las consecuencias de transmitirles nuestros miedos a los pequeños!

“A nada en la vida se le debe temer. Solo se le debe comprender”

-Marie Curie-

¿Cómo influyen las variables sociales en el desarrollo del miedo?

Si te paras a pensar un poco, verás que el plano sociocultural es un factor muy importante en los miedos y las preocupaciones que tenemos. Por ejemplo, en ciertas culturas el temor a los espíritus está bastante extendido, mientras que en otras no se da.

De hecho, esto ha pasado constantemente a lo largo de la historia de la humanidad. En la Edad Media, por ejemplo, los miedos que se transmitían y aprendían a nivel cultural se referían a Dios y a los señores feudales. Pero no solo pasó entonces, también podemos observar esto en otras épocas.

Niño tapándose cara

Y sigue pasando en la sociedad actual. En el mundo occidental, por ejemplo, está extendido el temor a los ataques terroristas; pero también hay otros miedos comunes más “cotidianos”. Por ejemplo, es normal preocuparse por perder el trabajo, no poder pagar las facturas o la hipoteca, etc., pero esto no se da en otras culturas… ¿Veis a lo que me refiero?

Además no solo se ha hecho a nivel general. También se han potenciado diferencias en cuanto al sexo de las personas. En concreto, se ha favorecido que las mujeres sean más temerosas e inestables emocionalmente, mientras que con el sexo masculino se ha promovido que los hombres sean más atrevidos, fríos, duros y introvertidos.

“El miedo cultiva miedo”

-Byron Janis-

¿Cuál es la influencia de los padres en el desarrollo del miedo?

Pensemos que no solo las variables socioculturales juegan un papel importante en el condicionamiento de nuestros miedos, nuestra familia también influye de forma considerable. De forma concreta, se ha visto que muchos padres también potencian las diferencias en cuestión de sexo que acabamos de exponer.

Los progenitores muestran una mayor tolerancia ante los síntomas de ansiedad por separación que pueden mostrar las hijas, mientras que esta disminuye si son los niños los que muestran cómo se sienten. Esto se ve reflejado en frases como “hijo los chicos no lloran”, mientras que a la hija se la consuela si lo hace.

niño siendo fuerte

Tanta es la influencia del ambiente familiar en el desarrollo del miedo que los hijos de padres ansiosos ven aumentada la probabilidad de que padezcan problemas de ansiedad, bien sea en la infancia o a lo largo de su vida. Es decir, también en su etapa adulta.

De forma concreta, los miedos parentales o su expresión exagerada, así como la sobreprotección, pueden hacer que el niño sienta que el mundo es inseguro y peligroso. Pero no solo eso, los menores pueden presentar por esto una baja autonomía y autoconfianza en la capacidad de hacerle frente a las cosas. Así, los hijos van a tener conductas de evitación que son perjudiciales para ellos mismos, y que los papás refuerzan.

“Fue un gran consejo que un día escuché que le daban a un niño: siempre tienes que hacer las cosas a las que les tienes miedo”

-Ralph Waldo Emerson-

Además, los pequeños copian cómo los padres se comportan ante las cosas que temen. También absorben las sensaciones de excesivo peligro que tienen los progenitores ante determinados estímulos. Por ejemplo, si un padre se asusta cada vez que ve un perro, es fácil que su hijo tema a estos animales aunque no haya tenido una experiencia negativa con ellos.

Imágenes cortesía de Dmitry Ratushny, David Beale y Vance Osterhout.