Parar significa tener de frente el vacío

24 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Angela Carrascoso Tobias
"Todo va bien en mi vida; sin embargo, me siento vacío". Una sensación que en muchas ocasiones queremos no afrontar, poniendo parches provisionales que nos impiden identificar y dar una solución a la raíz del problema.

Tengo todo lo que quiero en la vida; sin embargo, me siento vacío. Esta es una frase que se repite constantemente en las consultas de psicología. Todo lo que se supone que se deseabas no te hace feliz y, cuando esto ocurre, puedes intentar mantenerte ocupado para no pensar en ello.

Sin embargo, generalmente, llega un día que no se puede más. Por eso, pararlo todo significa tener de frente el vacío. Y, enfrentar este sentimiento a la vez implica conocer sus causas y dejar de poner parches o diques que solo servirán durante un tiempo muy corto.

Mujer triste mirando la lluvia por la ventana

La sensación de vacío

Para la sensación de vacío se quedan cortas las palabras. Si has tenido esta sensación en algún momento de tu vida o la tienes ahora mismo, sabes bien de qué hablo. A veces, al vacío se le pone el apellido de “existencial”, ya que trastoca todas las ideas sobre el sentido de la vida.

La sensación de vacío supone un gran malestar y se realizan enormes esfuerzos sin éxito para que cese. Controlar la sensación de vacío puede parecerse a intentar hacer un cuenco con las palmas de las manos e intentar contener agua. Este malestar, acompañado con la incertidumbre de no saber hacia dónde dirigir los esfuerzos, puede generar desesperanza.

Muchas personas lo definen como una sensación de que todo va bien en su vida y no existe ninguna carencia significativa; sin embargo, no logran sentirse satisfechos. También, puede explicarse cómo se llegó al objetivo deseado tras mucho esfuerzo y, contrariamente a lo que se pensaba, no produjo esa satisfacción anticipada.

Intentando llenar inútilmente el vacío

La sensación de vacío produce tanto desasosiego que el impulso inicial es llenar ese vacío lo más rápidamente posible. Las personas que se sienten este vacío realizan múltiples intentos de paliar esta sensación con herramientas que, generalmente, sólo actúan como parches momentáneos.

Una de las estrategias más utilizadas es llenar el tiempo con múltiples actividades de todo tipo. El objetivo es no dejar tiempo libre para poder pensar en la crisis existencial que se está viviendo. Las personas que se valen de esta técnica suelen tener sentimientos fuertes de ansiedad en momentos de inactividad o tiempo libre.

Otro de los recursos utilizados para paliar el sentimiento de vacío tiene que ver con la adquisición de objetos materiales. Es común esconder sentimientos de desasosiego en lo que se conoce como compras compulsivas, adquiriendo objetos sin una necesidad real. De la misma forma, puede recurrirse a ciertas adicciones como el alcohol, las apuestas, los atracones de comida, entre otros.

Sin duda, lo que todas estas estrategias tienen en común es que son paliativos momentáneos de la sensación de vacío, que no llega a apaciguarla. Además, este tipo de conductas adictivas pueden generar otros problemas de salud, económicos o de relación que suelen obligar a la persona, finalmente, a pedir ayuda.

¿Por qué se produce esta sensación?

La sensación de vacío se asocia con los síntomas relacionados con el estado del ánimo y con la conocida como anhedonia. Esta incapacidad para disfrutar de lo que antes sí proporcionaba placer se relaciona con un funcionamiento cerebral diferente.

Las personas con sensación de vacío tienen una menor actividad del cuerpo estriado, un componente cerebral íntimamente relacionado con la sensación de placer.

Además, la sensación de vacío está relacionada con diversas patologías psicológicas o momentos vitales. Algunas de las más significativos son las siguientes:

  • Trastornos emocionales como la depresión. Cuando un sentimiento de vacío se cronifica puede desarrollarse un trastorno depresivo, cuyos síntomas principales son la desesperanza y la anhedonia.
  • Procesos de duelo. Cuando se pierde a un ser querido o hay una ruptura sentimental es habitual pasar por un período caracterizado por la sensación de vacío. Se debe a que la vida tal y como la conocías ha cambiado bruscamente.
  • Tener expectativas muy altas. Es común que se produzca cuando una persona deposita todos los esfuerzos en un objetivo, ya sea conseguir un trabajo estable, formar una familia, etc. Se han creado unas expectativas sobre que ese objetivo produciría una felicidad completa y la sensación de decepción puede ser ardua cuando no se siente lo que se esperaba. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en las llamadas crisis de edad.
  • Querer tener un excesivo control en las cosas. Los trastornos del espectro neurótico se caracterizan por la sensación de querer controlar todo lo que pasa y disponer la mayor parte del tiempo para planificar. Cuando se descubre la falta de control que se puede tener en algunos aspectos de la vida se despierta la sensación de vacío y desesperanza.
Hombre preocupado por la sensación de vacío existencial

Parar significa tener de frente el vacío

La sensación de vacío conecta con un profundo malestar inespecífico. Se siente un tremendo desasosiego, pero se desconoce cuál es el rumbo para conseguir salir de él.

Las emociones producidas por este vacío pueden ser tan intensas que es habitual que las personas traten de mitigarlas a través de estrategias rápidas, como mantenerse plenamente ocupado, ciertas adicciones o la adquisición de bienes materiales. Sin embargo, estas conductas sólo son un parche inmediato que, además, pueden generar más dificultades que el problema inicial en sí.

Las causas de la sensación de vacío pueden ser diversas, algunas normativas en ciertas etapas de la vida para reevaluar los objetivos vitales. Sin embargo, cuando el sentimiento de vacío se cronifica puede desarrollarse un trastorno del estado de ánimo, como la depresión.

Aunque sea doloroso reconocerlo, se necesitan los momentos de vacío o crisis existencial en ciertas etapas vitales, pues son un gran motor de cambio. Cuando se topa con el vacío, no hay otra opción que profundizar hasta encontrar la causa del malestar.

Esta búsqueda permitirá reconstruir una identidad con que hasta ahora podías sentirte feliz, pero que ya no tiene el mismo efecto. Lo que una vez abrió la puerta, no vale con todas. Toca reinventarse.

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