5 señales que delatan a los compradores compulsivos

Edith Sánchez · 24 septiembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 24 septiembre, 2019
Los compradores compulsivos sufren porque experimentan un deseo imperativo de adquirir productos, pero a la vez saben que esto les genera problemas económicos. Sin embargo, no pueden detenerse y a veces llegan a tener grandes problemas financieros o de otra índole.

Quienes se convierten en compradores compulsivos no se sumergen en esta espiral por desear sus consecuencias a medio y largo plazo. En el fondo, hay un problema de insatisfacción personal, y quizás dificultades de autoestima, que estimulan la compra sin reflexión. De una u otra manera, la voluntad se diluye ante la ansiedad por satisfacer una necesidad inmediata.

A los compradores compulsivos se les define como aquellas personas que adquieren productos innecesarios o superfluos, repetidamente, y que luego experimentan problemas financieros y sentimientos de culpa por haber incurrido en esa conducta.

Aunque a primera vista puede parecer un comportamiento irrelevante, en realidad quienes lo padecen causan mucho sufrimiento: tanto a ellos mismos como a quienes les rodean.

En los compradores compulsivos funcionan los mismos mecanismos que en la ludopatía. Comprar les otorga un poder al que no pueden acceder por otros medios o en otros planos. En la mayoría de los casos, la persona termina gastando más de lo que ingresan, precipitándose hacia el endeudamiento.

Veamos cuáles son los rasgos que delatan la presencia de este problema.

Compra solamente lo necesario, no lo conveniente. Lo innecesario, aunque cueste sólo un céntimo, es caro”.

-Séneca-

Mujer con ansiedad por las compras

1. El deseo ansioso de comprar

Lo que experimentan los compradores compulsivos es ansiedad antes de adquirir un nuevo producto. Hay un sentimiento de urgencia. Muchas veces comprar solo es la distracción para no pensar en otras cosas, el ruido que tapa un sonido que no se quiere escuchar.

Hay un estado de agitación; el comprador sabe que sentirá una descarga emocional en los instantes después de la adquisición, incluso en los momentos propios, imaginado la posesión del objeto deseado.

Por otro lado, para apaciguar el malestar que puede nacer de la disonancia entre la persona que le gustaría ser y cómo se está comportando, suele ser bueno justificando las compras que realiza. Inventa razones o sobredimensiona su peso.

En el momento de comprar, los compradores compulsivos sienten una gran excitación. Experimentan una súbita sensación de tranquilidad y bienestar, como si se hubiesen quitado un peso de encima. Pasan por una etapa corta en la que no sienten ansiedad.

2. Decisiones rápidas y poco planificadas

En muchas ocasiones, como hemos dicho, el comprador compulsivo realiza un verdadero ejercicio de creatividad para justificar las compras. Por otro lado, lo que sí suele surgir de manera automática es el deseo de adquirir algo.

La persona ve o escucha hablar de algo que pasa a convertirse en necesidad. En principio, surge ese deseo obsesivo e inexplicable por un elemento o servicio al que antes no le había prestado atención. Por otro lado, la reflexión sobre el coste que puede suponer su adquisición no suele ser profunda. En muchos casos se da una patada hacia delante: «ya encontraré la forma de pagarlo».

El tema del dinero no se planifica. Nunca se lleva un presupuesto y, de hecho, los compradores compulsivos suelen decir que les molesta gestionar el dinero. Prefieren ser menos calculadores en este asunto.

3. Desvalorizar lo adquirido

Uno de los rasgos que mejor revela a los compradores compulsivos es el hecho de que la mayoría de las veces le otorgan un valor mínimo a lo que adquieren. Reciben el producto y luego lo ponen en una estantería, pasando en pocos días, horas o minutos al cajón del olvido.

En realidad, lo que mueve a este tipo de personas no es una atracción por los productos en sí. Es el acto de comprar el que ejerce una gran fascinación para ellos. Y como casi siempre adquieren artículos que realmente no necesitan, una vez comprados dejan de tener valor para ellos.

4. El arrepentimiento, una señal de los compradores compulsivos

Al igual que ocurre con quienes presentan otro tipo de adiciones, casi siempre los compradores compulsivos experimentan fuertes sentimientos de culpa después de “volver a hacer lo que se dijeron que no volverían a hacer”. Después de comprar se dan cuenta que quizás están gastando de más o que realmente no necesitaban lo que adquirieron.

En ocasiones incluso tratan de devolver lo que compraron o se lo regalan a otra persona para aliviar el arrepentimiento que experimentan. Usualmente, se fustigan con gran dureza, pero no llegan a tener conciencia de que tienen una dificultad psicológica.

Mujer preocupada con las manos en la cara

5. Se castigan, lo que no impide que vuelvan a hacer lo mismo

Es también muy frecuente que los compradores compulsivos analicen su conducta, sobre todo después de sentarse y analizar sus cuentas. Lo que suele seguir es un propósito de enmienda: “no incurriré en lo mismo, de aquí en adelante”, se dicen.

Sin embargo, con frecuencia tardan más en perfilar el compromiso que en romperlo. En realidad, no tienen el control de esa parte de su conducta, por eso sus propósitos no funcionan. Son prisioneros del propio ciclo pernicioso en el que han caído para liberarse de la ansiedad o cubrir otras carencias. De ahí que sea tan necesaria la consulta con un especialista.

García, I. (2007). La compra compulsiva: ¿impulso irresistible o reflejo del sistema de valores personales?Revista de Psicología Social, 22(2), 125-136.