¿Cómo nos afectan las descargas de adrenalina? - La Mente es Maravillosa

¿Cómo nos afectan las descargas de adrenalina?

Francisco Pérez 8 junio, 2018 en Cerebro 0 compartidos
Mujer con pánico

Las descargas de adrenalina suceden cuando las glándulas suprarrenales segregan una cantidad excesiva de adrenalina en el cuerpo. Estas descargas suelen suceder como respuesta a un pico de gran cantidad de estrés o ansiedad.

La adrenalina es una sustancia hormonal del grupo de las aminas simpaticomiméticas (que estimulan el sistema nervioso simpático). Más específicamente, la adrenalina es una catecolamina. Es sintetizada en la glándula suprarrenal y al ser liberada en la sangre ejerce su efecto prácticamente en todo el organismo.

Su síntesis y liberación no están controladas por la voluntad. El organismo lo hace de manera autónoma. Sin embargo, hay situaciones y estímulos específicos que provocan una liberación brusca. A esto es a lo que llamamos “descargas de adrenalina”. Cuando se producen las descargas de adrenalina, sus efectos aparecen con gran intensidad. Estos efectos suelen ser desagradables para quienes los padecen y son similares a los de un ataque de pánico.

¿Qué efectos tiene la adrenalina en nuestro organismo?

La adrenalina está presente en el cerebro como un elemento de la cadena metabólica de los neurotransmisores. Los neurotransmisores son unas sustancias que se almacenan en las neuronas y se eliminan de una a otra para transmitir estímulos. La adrenalina podría actuar ella misma como un neurotransmisor y lo cierto es que aún no se conocen muy bien los mecanismos por los cuales se liberaría la adrenalina en sistema nervioso. Tampoco si estarían en relación con la liberación periférica.

Adrenalina

Normalmente, los efectos de la adrenalina en nuestro organismo son los siguientes:

  • Aumenta la velocidad de contracción del corazón y provoca taquicardia.
  • Tiene un efecto doble sobre los vasos sanguíneos. Primero provoca palidez en la piel y luego la enrojece. Esto ocurre al dilatar los vasos sanguíneos.
  • Inicialmente hace más lenta la respiración. Luego, su efecto es estimulante, aumentando el ritmo respiratorio.
  • Dilata las pupilas.
  • Provoca una alteración brusca del metabolismo de las grasas y los hidratos de carbono. Aumenta la glucosa circulante en la sangre, con lo que se incrementa la energía disponible.
  • Relaja la fibra muscular de las paredes del tubo digestivo, con lo que se disminuye la actividad digestiva.

Las descargas de adrenalina, de forma brusca, se acompañan de angustia, irritabilidad, tensión e intranquilidad. Este efecto sobre el sistema nervioso central parece ser secundario a los efectos cardiovasculares periféricos. Esto es así ya que la adrenalina del organismo no atraviesa la barrera hematoencefálica. Es decir, no llega al cerebro.

Las descargas de adrenalina no se dan al azar

Las descargas de adrenalina se producen en situaciones de tensión y miedo que, o bien se producen bruscamente, o como en el caso del estrés, tienen un carácter continuado. El fenómeno básico es la excitación del sistema simpático, con una liberación excesiva de adrenalina, que pone al organismo en una situación de emergencia llamada “de lucha o de huida”.

Junto con la adrenalina, la glándula suprarrenal también libera corticoides y otras catecolaminas, como la noradrenalina. Todo ello pone en marcha el sistema defensivo y de reserva del organismo. De esta forma, lo prepara para cualquier eventualidad.

Así, se eleva la tensión arterial, disminuye la actividad digestiva y se incrementa la sudoración y el tono muscular. En un principio, es útil para controlar los movimientos; pero, si rebasa un límite determinado, puede alterar la coordinación.

Estas descargas de adrenalina se producen asociadas a una sensación de amenaza. Esta amenaza puede ser tanto real como imaginaria. Puede suceder por un susto, la aparición imprevista de alguien o simplemente la pregunta de un profesor en clase (sin olvidarnos del estrés).

Mujer con miedo

Las descargas de adrenalina no son peligrosas

Las descargas de adrenalina no suponen una situación grave ni anómala, aunque pueden asustar a quien las sufre. A la larga, si se perpetúa, sí ejerce efectos nocivos, debilitando al organismo y manteniéndolo en un estado e fatiga constante.

Si eres propenso a sufrirlas, mediante el uso de técnicas de relajación o cambios en tu estilo de vida es posible que puedas disminuir la frecuencia e intensidad de las descargas de adrenalina. Técnicas de desactivación fisiológica, como la respiración diafragmática o el entrenamiento en relajación muscular progresiva, suelen dar muy buenos resultados.

Francisco Pérez

Psicólogo General Sanitario. Director del centro Supera Psicología. Máster en Psicología Clínica y de la Salud por la U.C.M.

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