Paul Éluard, biografía de un poeta maravilloso

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 2 marzo, 2019
Edith Sánchez · 2 marzo, 2019
Hay algo profundamente conmovedor en los poemas de Paul Éluard. Quizás ese dejo de un niño enfermo, que amó hasta el extremo y que fue capaz de sobreponerse a los dolores de la guerra, del abandono y de la traición.

A Paul Éluard se le considera el más grande de los poetas surrealistas. Su definida personalidad literaria, la fuerza expresiva que lo caracteriza y el lirismo de sus poemas lo convirtieron en uno de los grandes poetas universales. Escribió al amor con la misma pasión que lo hizo a la libertad y en contra de la guerra.

Se le han dado, informalmente, toda clase de títulos honorarios. Maestro de la poesía surrealista”, “El más clásico de los poetas modernos”, “El poeta de la libertad” o “El máximo poeta del amor”, entre otros. Parece que todos los calificativos se quedaran cortos ante el talento de este maravilloso poeta.

Necesitamos pocas palabras para expresar lo esencial; necesitamos todas las palabras para hacerlo real”.

-Paul Éluard-

Como otros grandes de la literatura, el secreto de sus poesías está en la honradez emocional e intelectual con las que fueron escritas. Sus versos tienen esa sutil, pero profunda marca de lo genuino. Su vida, además, tuvo episodios contradictorios y difíciles, que sorteó con creatividad e inteligencia. Su existencia también fue, de algún modo, un poema.

Paul Éluard, un chico enfermo

Paul Éluard nació en Saint Denis (Francia), una zona que tenía una clara atmósfera proletaria. Sucedió el 14 de diciembre de 1885. Su verdadero nombre era Eugene Grindel. Con apenas 12 años llegó a Paris y comenzó sus estudios en el famoso Liceo Colbert. Sin embargo, contrajo tuberculosis y esto lo obligó a dejar el liceo y pasar una larga temporada en un sanatorio de Suiza. De allí datan sus primeros poemas.

Su primera obra, Poemas, data de 1911. En su paso por el sanatorio leyó apasionadamente a quienes se convirtieron en sus referentes literarios: Whitman, Baudelaire, Nerval, Rimbaud, Hölderin y Lautréamont. Después de ese duro trance, Paul Éluard fue reclutado para ir al frente en la Primera Guerra Mundial, en 1915.

Paul Éluard era uno de esos poetas que no necesitaba de un ambiente plácido para dejar salir sus versos. En plena trinchera compuso dos de sus más famosas obras: El deber y la inquietud y La risa de otro. A finales de 1917, fue víctima de un severo ataque con gas y esto le produjo gangrena en los bronquios. Eso lo sacó de la confrontación y lo envió de nuevo a un sanatorio en París.

Libro con poesías

Gala, una musa pasajera

Durante su primera estancia en el sanatorio, Paul Éluard había conocido a otra enferma de tuberculosis que le había robado el corazón. Era una chica rusa que se llamaba Elena Ivanovna Diakonova, pero que pasó a la historia con el seudónimo con el que luego fue conocida por todos: Gala. La guerra los separó, pero luego se reunieron de nuevo en Paris, en 1917 y se casaron.

La mayor cualidad de Gala no era la fidelidad. Esto quedó claro bien pronto. Cuando ella conoció al pintor alemán Max Ernst, quedó prendada de él. No se sabe si por una gran amplitud mental o por un amor desesperado, Paul Éluard no se opuso a esa relación. De hecho, los tres terminaron viviendo juntos en las afueras de Paris.

Más adelante, durante unas vacaciones, Gala conoció al que iba a convertirse en el gran amor de su vida: Salvador Dalí. Esto terminó el matrimonio con Paul Éluard en 1929 y sumergió en una gran depresión a Éluard. Luego de este episodio el poeta partió a darle una vuelta al mundo, como un viajero errante. También dio pie para algunos de sus más bellos poemas.

Cuaderno con poesía

Un hombre resiliente

Paul Éluard se casó más adelante, en dos oportunidades. La primera, con una mujer a la que él llamaba “Nusch” y que era modelo de Pablo Picasso. El matrimonio se consolidó en 1934, pero ella murió en 1951. Luego se casó con Dominique, su último amor, un año antes de su propia muerte.

Entre tanto, Paul Éluard se había convertido en el poeta de la libertad. Aunque lo suyo no era hacer una literatura militante en estricto sentido, sí se sentía llamado a expresar en sus versos una demanda por la libertad y la justicia, y en contra de la guerra. Durante la Segunda Guerra Mundial colaboró con la resistencia francesa y tuvo que entrar en la clandestinidad.

Sus poemas contra la guerra son piezas magistrales, al igual que sus poemas de amor. Lo más destacado de este maravilloso poeta, a juicio de los expertos, era su capacidad para expresar con profundo equilibrio y belleza la contradicción de los sentimientos. Pasó a la historia como uno de los grandes maestros de la lírica francesa.

  • Nadeau, M., & Riviere, M. P. (1972). Historia del surrealismo (p. 137). Barcelona: Ariel.