Personalidad adictiva: 7 características

Edith Sánchez · 22 enero, 2018

Una adicción no implica solamente aferrarse de manera compulsiva a una sustancia y caer en las redes de la dependencia química. Más allá de los factores orgánicos involucrados, también existen una serie de rasgos psicológicos que predisponen a la dependencia extrema y que con el tiempo dan lugar a la personalidad adictiva.

Se puede ser adicto a muchas cosas, no solo a un químico. Están también las adicciones al juego, al sexo, a los fármacos, a las nuevas tecnologías y a casi a cualquier situación u objeto. En últimas, el objeto no es lo más relevante. Lo importante está en esos patrones psicológicos que llevan a la adicción.

Sencillamente me convencí de que por algún misterioso motivo yo era invulnerable y no me engancharía. Pero la adicción no negocia y poco a poco se fue extendiendo dentro de mí como la niebla”.

-Eric Clapton-

Así, recuperarse de una adicción no consiste únicamente en romper un hábito, es decir, dejar de consumir una sustancia o de vivir una determinada experiencia. Se necesita además, comprender cómo es la personalidad adictiva para gestionarla y en definitiva, superarla. Para conseguirlo es importante conocer sus características, sobre todo, aquellas que no son tan evidentes. Estas son siete de ellas.

1. Labilidad en compromisos y proyectos

Una de las características más notable de la personalidad adictiva es la dificultad para cumplir con compromisos o completar proyectos. Son personas que se entusiasman fácilmente, pero que pronto pierden el interés y abandonan.

Hombre agotado por su personalidad adictiva

Lo usual es que se les dificulte llegar a la hora correcta. También mantenerse por mucho tiempo en una misma actividad y perseverar. Por lo general, existe mucha inestabilidad en sus planes y proyectos. Sobre todo, no saben decir por qué han perdido el interés de repente.

2. Dificultad con las normas y las figuras de autoridad

Quien tiene una personalidad adictiva generalmente no ve nada positivo en las normas o reglamentos. Los considera un obstáculo. No les parece que haya algo constructiva en poner límites a las realidades.

También es usual que les guste desafiar a la autoridad o, en todo caso, desconocerla. Ven a las figuras que ejercen control como una simple molestia. No le dan valor a sus acciones y asumen que su papel es simplemente el de reprimir.

3. Mentir para justificar los actos

Es muy común que quien tiene predisposición a las adicciones sea también una persona a quien no le importa mentir. No solo lo hace en relación a su dependencia, sino en cualquier ámbito de la vida. No ve nada malo en ello porque ha convertido a la mentira en su forma de vida.

La principal función que cumplen sus mentiras es la de eludir las consecuencias de sus actos. Cada vez que sabe que hizo algo incorrecto, mentirá para justificarlo o negarlo. Piensa que es perfectamente legítimo eludir responsabilidades.

chica con personalidad adictiva

4. Oscilamiento entre sentimientos de superioridad e inferioridad

La estructura del yo de una personalidad adicta es muy deleznable. No logran formarse una idea realista de sí mismos. Por eso constantemente están oscilando entre la grandiosidad y el sentimiento de inferioridad.

Tienden a ser excesivamente sensibles a las críticas de los demás. Las enfrentan vigorosamente, pero luego las resienten. Les gusta imponer su voluntad, aun a sabiendas de que no tienen razón. A su vez, se muestran excesivamente sumisos en otras circunstancias.

5. Aburrimiento y desesperación

Para quien es potencialmente adicto, sentir apatía es común. Con frecuencia dicen estar aburridos. Todo los cansa fácilmente. No disfrutan de los procesos. No tienen la paciencia suficiente para gozar de las pequeñas cosas.

Están acostumbrados a la satisfacción inmediata de sus necesidades. Por eso también es frecuente que se desesperen con mucha facilidad y experimenten momentos de estrés y ansiedad. Les cuesta muchos realizar labores que exijan minuciosidad y constancia. Ellos quieren terminar rápido todo para pasar lo más pronto posible a algo nuevo.

chico con volcán en su rostro simbolizando la personalidad adictiva

6. Búsqueda de situaciones nocivas para socializar

La personalidad adictiva tiende a ver con malos ojos a quienes viven de manera organizada o son más calmados que ellos. Les gustan las personas muy vivaces, aunque les aporten poco o sean simples amigos de ocasión.

Se involucran en entornos donde priman los excesos. Bien sea de comida, de bebida, o de cualquier otra cosa. Quieren tener emociones intensas todo el tiempo y esto solo se lo proporcionan los círculos sociales más pesados.

7. Caer en excesos constantemente

Es frecuente que las personas con tendencia a la adicción sean un poco desaforadas de cuando en cuando. Tratan y desean que cada experiencia vaya más allá del límite que se puede llamar normal. La mesura y la moderación no son lo suyo. Lo consideran “aburrido” o soso. Por eso suelen comer de más, beber de más, dormir de más, etc., de vez en cuando.

Chica agotada a causa de su personalidad adictiva

Todos estos rasgos de la personalidad adictiva son características que se pueden trabajar y reestructurar. Parte del trabajo a realizar se encuentra centrado en la gestión de la ansiedad y los impulsos. Hay una angustia latente que no parece calmarse con nada. Por eso, resulta muy aconsejable que practiquen técnicas de relajación. Si lo logran, será más fácil comenzar a trabajar con el resto de dificultades.