Personalidad ecoista: definición y características

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 28 octubre, 2018
Marián Carrero Puerto · 29 octubre, 2018
Quienes tienen una personalidad ecoista no quieren que los demás les hagan sentirse especiales, ya que se sienten incómodos e incluso molestos.

En palabras de Craig Malkin, podríamos definir la personalidad ecoísta de la siguiente manera: “Cuanto menos se sienten las personas especiales, más modestos se vuelven hasta que, por fin, tienen tan poco sentido de sí mismos que se sienten inútiles e impotentes. Yo llamo ecoístas a estas personas ”(Malkin 2015: 11).

En otras palabras, tener una personalidad ecoísta no significa modestia, sino el temor a proyectar una imagen egocéntrica, narcisista y egoísta que provoque rechazo y críticas. Como resultado, estas personalidades intentan silenciar completamente su “yo” y sus necesidades. Es decir, no quieren que los demás les hagan sentir especiales, de hecho, cuando eso sucede, pueden sentirse muy incómodos e incluso enfadarse.

“Eco era una ninfa que vivía en el bosque. Ella tenía una hermosa y dulce voz y le encantaba conversar. En su elocuencia, Eco quería tener siempre la última palabra.

Un día la diosa Hera castigó a Eco por haberla engañado, y furiosa le dijo:

        – A partir de este momento no podrás hablar lo que desees y como te gusta tener la última palabra, solo repetirás la última palabra que escuches…

Un día caminando por el bosque Eco conoció a Narciso, un pastor joven y guapo del cual todas las ninfas estaban enamoradas, pero él las rechazaba.

Eco se enamoró profundamente de él y decidió seguirlo por el bosque. De pronto, Narciso escuchó un ruido entre las ramas y preguntó:

        – ¿Hay alguien ahí?

        – Ahí – dijo Eco.

        – Ven- gritó Narciso.

        – Ven – repitió Eco.

Y cuando se encontraron, Eco abrazó a Narciso y este la rechazó tal y como estaba acostumbrado.

La diosa Némesis castigó a Narciso, y mientras este bebía agua de un manantial cristalino, pudo ver su imagen. Pensó que su reflejo era un ser real y se enamoró profundamente de él mismo.

Ya no le importó nada más, permaneciendo allí por temor a perder su imagen. Poco a poco Narciso fue transformándose en una hermosa flor.

Eco se refugió en las cuevas y en las cimas de las montañas, donde su cuerpo físico desapareció por la inanición, quedando solo su voz, que repite siempre la última palabra dicha por cualquier persona”.

Ninfa con lámparas con luces en el agua

La psicología se inspiró en un mito para dar nombre a la personalidad narcisista, pero todos se olvidaron de la ninfa Eco. Al menos hasta ahora. El psicólogo estadounidense Craig Malkin se quedó fascinado por el papel de Eco ya que representaba la antítesis del narcisismo, y encontró similitudes con las características que muestran algunas personas, por lo que se dedicó a investigar lo que denominó personalidad ecoísta.

“Hemos de proceder de tal manera que no nos sonrojemos ante nosotros mismos”.

-Baltasar Gracián-

Características de la personalidad ecoísta

1. Miedo a sentirse especial 

La personalidad ecoísta teme ser visto como vanidoso o ser el centro de atención acaparando la mirada de los demás, aunque sea por buenas razones.
El rasgo característico de los ecoístas es el temor a proyectar una imagen narcisista, a parecer demasiado llenos de sí mismos. Como resultado, se suelen sentir incómodos cuando reciben atención, sobre todo si es positiva. Por eso, estas personas prefieren pasar desapercibidas, estar sin estar.

2. Represión de las necesidades 

Las personas ecoístas nunca expresan sus deseos en sus relaciones personales. Como señala Craig Malkin: “tienen miedo de convertirse en una carga y no es exagerado decir que odian tener necesidades“. Así que las ocultan.
Creen firmemente que para ganarse el amor de los demás tienen que exigir lo menos posible y dar lo máximo posible. Eso les lleva a descuidar sus necesidades, entregándose demasiado a los demás, lo cual suele generar insatisfacción e infelicidad ya que sus necesidades emocionales siguen existiendo pero no son satisfechas.

3. Extrema sensibilidad emocional 

El ecoismo está muy relacionado con la sensibilidad emocional. Es común que estas personas muestren desde que nacen una extrema sensibilidad. Al ser tan sensibles, se sienten muy avergonzadas cuando las castigan o reprenden. De hecho, se hipotetiza que el ecoismo es una especie de introversión defensiva. Estas personas piensan: “si paso desapercibida, tampoco podrás humillarme, avergonzarme o hacerme daño”.

“Si el alma está preocupada en sentir vergüenza y en superarla, no puede sentir placer”.

-Stendhal-

Mujer con tristeza

4. Baja autoestima 

La personalidad ecoista se ha relacionado con una baja autoestima. Sentirse poco especial o pensar que no son dignos de ser tenidos en cuenta implica una imagen negativa de sí mismos.
Esa falta de confianza en sus capacidades se convierte en una profecía autocumplida, por lo que estas personas rara vez se animarán a emprender proyectos o perseguir sus sueños. Poseen tan poco amor por sí mismos que la vida acaba por devorarlos.

5. Dificultad para saber lo que quieren 

Las personas con personalidad ecoista dedican tantos esfuerzos a satisfacer las necesidades de los demás y a esconder sus deseos, que pueden perder la conexión con su “yo”, de manera que si alguien les pregunta qué desean, pueden sentirse perdidas. Esa imposibilidad para conectar con sus necesidades hace que sean más proclives a desarrollar una dependencia emocional de los demás, que es justo lo que pretenden evitar.

6. Son un imán para los narcisistas

Estos patrones de comportamiento desembocan, según señala Malkin en un artículo para Psychology Today, en una constante bastante habitual en la vida de los ecoístas: suelen enamorase de los narcisistas. Esto se debe a que los ecoístas tienen tanto miedo de centrar la atención “que tener a alguien que disfruta ocupando toda la sala es un alivio”.

El problema, dice el psicólogo, es que “cuando los narcisistas se vuelven abusivos, los ecoístas se culpan por el maltrato” con frases como “espero demasiado”, “estoy siendo demasiado sensible” o “no debería haber regresado”.

  • Malkin, C. (2015). Repensando el narcisismo: el mal-y sorprendente bien-sobre el sentimiento especial . Harper Collins Editores.