Personas maquiavélicas o cuando el fin justifica cualquier medio

Personas maquiavélicas o cuando el fin justifica cualquier medio

Valeria Sabater 8 enero, 2018 en Psicología de la personalidad 1046 compartidos
rostro masculino representando a las personas maquiavélicas

Para las personas maquiavélicas el mejor modo de manejar a sus semejantes es halagándoles y diciéndoles todo aquello que desean escuchar. En este perfil de personalidad habita un desapego emocional profundo combinado con una actitud cínica y un carácter carismático, haciendo de ellos grandes maestros de la manipulación y la estafa. En definitiva, configurando perfiles de compañeros afectivos de alto riesgo.

Quien haya leído “El Príncipe” de Niccolo Machiavelli hallará sin duda estas y muchas otras características que cincelan, una a una, los rasgos de estas personas. Personas a quien el clásico filósofo y político del siglo XVI dio nombre gracias a su obra. Recordemos, por ejemplo, lo que el propio Maquiavelo decía sobre todo aquel que estuviera en una posición de poder: prescindir de virtudes como la honestidad siempre y cuando el engaño o la traición nos permitan alcanzar el fin propuesto.

A diferencia de los sociópatas, las personas maquiavélicas tienen un control absoluto y perfecto sobre cada cosa que hacen en cada momento.
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Ahora bien, las personas maquiavélicas no necesitan leer a Maquiavelo para sentir (según ellos) que el fin justifica cualquier medio. De hecho, tampoco hace falta estar en política para hacer uso de este tipo de estrategias. El maquiavelismo es un rasgo de personalidad bastante común y en muchos casos conforma lo que se conoce en psicología clínica como la “tríada oscura, ahí donde la psicopatía, el narcisismo y el maquiavelismo edifican un tipo de carácter tan peligroso como inquietante.

No obstante, cabe señalar que es más habitual ver en nuestro día a día estas dimensiones de manera separada, siendo el maquiavelismo una de las más frecuentes. Veamos a continuación más información sobre el tema.

mujer representando a las personas maquiavélicas

Personas maquiavélicas: ¿nacen o se hacen?

Todos en algún momento podemos practicar el engaño y manipular en mayor o menor medida a alguien para conseguir un propósito. Sin embargo, este patrón de comportamiento es a menudo algo aislado, algo hasta benévolo, o responder incluso a un mecanismo de protección o supervivencia. Por ejemplo, “le voy a hacer creer a esta persona esto y lo de más allá para que me deje en paz, para que no vuelva a molestarme y se dé cuenta de que no estoy interesado en ella”.

Las personas maquiavélicas, por su parte, piensan que utilizar a las personas para conseguir algo es una actitud natural, de hecho en muchos casos piensan que aquellos que no lo hacen no merecen mucha consideración: sería poco “listos”. Como explican los psicólogos Richard Christie y Florence Geis, creadores de la escala “Mach IV. High Machs” para medir el maquiavelismo, este perfil piensa que “hay un tonto que nace a cada minuto y que hay que sacar provecho de él”.

Ahora bien, mientras en política no falta quien se entrena en estas malas artes para hacer uso de hábiles y calculadas estrategias con el fin de adquirir y retener el poder, en la vida diaria nos podemos encontrar a muchas personas que llevan a cabo este tipo de estrategias, en las que los demás son considerados un instrumento, de modo natural. ¿Significa esto que estamos ante un rasgo genético, que uno nace siendo maquiavélico?

Niño con una rabieta representando a las personas maquiavélicas

Los expertos nos dicen que aunque en algunos pequeños y aislados casos hay una predisposición a la psicopatía, el maquiavelismo, por su parte, se conforma en gran parte como resultado de una crianza deficitaria o de una educación donde tiende a imitarse los patrones comportamentales de alguno de los progenitores.

¿Cómo son las personas maquiavélicas?

Quien más y quien menos ha trabajado con el típico líder, directivo o jefe de equipo acostumbrado a salirse con la suya, a explotar a los demás para obtener un beneficio personal. Este comportamiento, también aparece en las relaciones de pareja e incluso en aquellos niños que extorsionan, amenazan y maltratan a sus compañeros de clase.

La mentalidad maquiavélica existe, abunda y deja secuelas en quienes la sufren. Por ello es importante reconocer sus principales rasgos:

  • Son muy hábiles detectando debilidades ajenas.
  • Son muy buenos planificadores, idean sofisticadas estrategias para manipular a los demás, para decir la palabra correcta en el momento preciso y obtener con ello la cercanía de su víctima.
  • Son ambiciosos, controlan bien sus impulsos para obtener siempre el máximo beneficio. Prefieren las grandes ganancias que pueden conseguir a largo plazo, son muy pacientes si la meta es provechosa.
  • Son carismáticos, a menudo encantadores y aparentan humildad.
  • Las personas maquiavélicas son muy útiles en entornos laborales competitivos, para hacer debates, negociaciones, etc. Sin embargo, a nivel personal es común que no tengan relaciones sólidas y duraderas.

¿Cómo se trata el maquiavelismo?

La mayor dificultad a sortear con este tipo de rasgos de personalidad es que por lo general la persona “maquiavélica” no ve ningún problema en su forma de ser. Se percibe como altamente funcional y con capacidad de logro, y eso es lo único que le importa. Su enfoque de vida está basado en el utilitarismo y el materialismo, por tanto, al no conceder valor al plano emocional rara vez es consciente del impacto que produce en los demás con sus planteamientos.

Así, en los pocos casos en los que una persona maquiavélica ha llegado a la consulta de un psicólogo ha sido por presión familiar o, más comúnmente, por una orden judicial. Debemos tener en cuenta que este tipo de perfil es habitual en criminalística por su tendencia a la estafa.

hombre quitándose máscara representando a las representando a las personas maquiavélicas

Por lo general, la estrategia que más recomendable en estos casos es la terapia cognitivo-conductual. Con ella se podrá conseguir (en algunos casos) que la persona tome conciencia de su conducta, identificando pensamientos y sus sentimientos desordenados, para transformarnos y dar forma a una conducta más integradora y respetuosa.

No obstante y para concluir, cabe señalar que para tratar a las personas maquiavélicas se necesitan de profesionales muy experimentados. Solo así se logrará intuir y desactivar sus hábiles artimañas de engaño, sugestión y manipulación que suelen utilizar.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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