El poder de la resiliencia en las víctimas

Cristina · 25 noviembre, 2017

 

La resiliencia es un concepto que se ha desarrollado en muchos campos de estudio relacionados con la psicología. Entre ellos cabe destacar el de la victimología. Esta rama trata de estudiar a las personas que han sufrido algún perjuicio como consecuencia, generalmente, de un delito. Es decir, las víctimas.

Una vez que alguien ha sufrido un suceso traumático en su vida, como puede ser el hecho de vivir en la propia piel un acto delictivo, lo ideal es que la persona encuentre la forma de seguir con su vida normal (algo que muchas veces no es fácil). Para ello, se han estudiado los diferentes mecanismos o procesos de los que se valen las personas para avanzar y superar el trauma. Es decir, la capacidad de resiliencia en las víctimas.

¿Qué es la victimología?

Muchos autores difieren sobre dónde debe integrarse esta disciplina. Algunos son partidarios de introducirla dentro de la Criminología, disciplina más amplia y que se encarga del estudio del delito, del agresor y de la víctima, así como de su interacción, y por último, del entorno que rodea a todo lo anterior. A título personal, también soy partidaria de esta idea. Sin embargo, hay otros autores o expertos en la materia que prefieren tratarla como una rama independiente.

Al margen de lo anterior, lo verdaderamente importante es que esta disciplina surge como necesidad de visibilizar a la víctima; el sujeto casi siempre olvidado en el mundo del crimen. Su estudio permitiría ayudar a prevenir futuros hechos delictivos, así como a la víctima posteriormente de haber sufrido el delito.

Joven triste por una pérdida

Su “origen” tiene lugar en el año 1973, con el primer Simposio Internacional de Victimología en la ciudad de Jerusalén, en Israel. En este evento se consolida la victimología como una verdadera disciplina científica.

Una de las vías estudiadas dentro de esta especialidad es el “proceso de victimización“. De forma general, diremos que es la transformación que lleva a una persona a ser o considerarse víctima. Es un fenómeno en el que se integran numerosos factores y causas que condicionan la respuesta que dé el sujeto. Por lo tanto, la percepción de un hecho traumático y su elaboración, por el hecho de ser procesos individuales, nunca van a ser exactamente igual en dos personas que pasen por ese hecho: va a depender de causas personales, sociales, culturales, etc.

El proceso de desvictimización

La resiliencia en las víctimas entraría en este apartado. El proceso de desvictimización es el inverso del anterior. Es la serie de pasos o fases que permiten que la víctima deje de considerarse como tal. Es el objetivo fundamental cuando se trata con víctimas que han sufrido algún hecho verdaderamente traumático.

Al igual que la respuesta de una persona ante un hecho dado no va a ser igual que la respuesta de otra ante el mismo hecho, con este proceso sucede lo mismo. La capacidad de la víctima para superar su trauma va a depender de ella, de su historia, del entorno que la rodee, del apoyo familiar y social que reciba, etc. Lo importante es identificar todos los puntos de apoyo y tratar de utilizarlos a su favor.

Concepto de resiliencia

La resiliencia es un concepto que podríamos considerar como poco estudiado para la importancia que tiene. Se basa en dos aspectos fundamentales: resistir el suceso y rehacerse del mismo. Es un término que se puede ajustar a diversos factores vividos.

Algunas investigadoras, como Janoff – Bulman, crearon una escala de ítems que ayudaban a determinar si una persona era o no era resiliente. Los items eran una serie de frases o expresiones que tratan de analizar la autoestima y la capacidad de afrontamiento de esa persona. Posteriormente, el mismo sujeto debe valorar en una escala numérica del 1 al 5, su grado de acuerdo o desacuerdo con esa frase. De ahí, se obtiene un resultado que se considera asociado a la resiliencia de la persona.

Flores en carretera

La resiliencia en las víctimas

La resiliencia en las víctimas aludiría a su capacidad para sobreponerse ante el hecho traumático y no dejar que este interfiera de forma negativa en su día a día. Según los autores, se ofrece una visión o una definición distinta. Así las cosas, encontramos dos vías distintas:

  • Según autores franceses, relacionan este concepto con el de crecimiento postraumático. Este fenómeno estudia o analiza la posibilidad de aprender y de crecer a partir de experiencias adversas. Lo podríamos resumir como: a veces se gana, a veces se aprende. Sería una proyección positiva del hecho negativo, transformando lo último en un beneficio.
  • Según autores estadounidenses, relacionan este concepto con el proceso de afrontamiento. Lo definirían más como el regreso de la persona a su vida anterior.

La resiliencia en las víctimas es algo que se puede desarrollar, una capacidad que resulta de un proceso dinámico. Se ha investigado acerca de su “origen” y de los posibles factores que la fomentan. Algunas características de la personalidad y del entorno favorecerían el desarrollo de la resiliencia. Sobre todo, un elemento importante sería el sesgo que se tiene en la percepción sobre uno mismo: cuanto más positiva sea esa percepción, mayor capacidad resiliente se tendrá.

Camino hacia el bosque

En definitiva, esto no significa que solo las personas resilientes sean capaces de superar un hecho traumático. Lo que sí parece evidente es que les ayuda. En este sentido, es importante que se siga investigando en esta dirección: saber cuáles son los factores que ayudan a desarrollarla ayudaría a abrir caminos para fomentarla, de manera que las víctimas de hechos traumáticos fuesen capaces de superarlos con menos sufrimiento.