Personas que nos hacen sentir incómodos desde el primer instante

Este artículo fue redactado y avalado por Valeria Sabater
· 5 enero, 2019
Hay personas que nos hacen sentir incómodos desde el primer instante. Ahora bien, guiarnos por esa primera valoración puede hacernos caer en meros prejuicios. Debemos analizar con detenimiento y objetividad qué es lo que nos produce rechazo.

Hay personas que nos hacen sentir incómodos casi desde el momento cero. A veces es por su actitud, por la forma de mirarnos, de dirigirse a otros, de invadir espacios e incluso por su modo de hablar. Es como si en nuestro interior se encendiera un sofisticado, y a la vez primitivo, sistema de alarma, capaz de señalarnos de quien deberíamos alejarnos o estar prevenidos.

Todos hemos experimentado esa sensación. Sobre todo cuando aún no conocemos a alguien y nuestro cerebro está pendiente de un sin fin de estímulos, pistas y gestos con los cuales, hacer una atribución rápida sobre si podemos fiarnos o no de quien tenemos en frente. Cabe señalar, no obstante, que en ocasiones fallamos y que esas primeras inducciones precipitadas resultan ser erróneas.

Por ello, y antes de caer en esa atribución precipitada donde a menudo pesan más los prejuicios que otra cosa, es necesario entender a qué se debe dicha incomodidad. Así, expertos en el tema, como Mark Schaller -profesor de psicología en la Universidad de British Columbia- señala que nuestro cerebro hace uso de ciertas respuestas cognitivas y conductuales que tienen como objetivo “protegernos” o salvaguardar nuestra integridad.

Ahora bien, en ocasiones esas reacciones responden más al instinto que a un sentido objetivo y realista. De ahí, que recomendemos estimar o valorar la influencia de un posible prejuicio. En este sentido, lo mejor es conjugar la lógica con la intuición.

“Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza”.

-Juvenal-

pareja en el trabajo representando cómo hay personas que nos hacen sentir incómodos

Hay personas que nos hacen sentir incómodos desde el primer instante, ¿debo hacer caso al instinto?

Todos nosotros hacemos uso en mayor o menor medida de lo que se conoce como “prejuicio protector”. Es decir, anticipamos ideas y juicios sobre personas casi de manera automática. Hacerlo así responde en realidad a un instinto heredado de autoconservación. Es decir, intentamos, por término medio, ser cautelosos ante los extraños para protegernos.

Así, estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Arizona nos señala que este proceso está integrado en nuestro cerebro como respuesta adaptativa para defendernos del peligro. No obstante, como ya sabemos, esto puede hacer que derivemos en atribuciones con connotación negativa e incluso estereotipada. Por tanto, ante la pregunta de si debemos hacer caso al instinto la respuesta es evidente: no siempre.

De este modo, ante esas personas que nos hacen sentir incómodos, valoremos en mayor grado los siguientes aspectos.

El modo en que nos miran

El malestar interpersonal ante las miradas existe. Hay personas que ponen sus ojos sobre nosotros con el peso del juicio o incluso el desprecio. Más aún, estudios como el llevado a cabo en la Universidad de Tel Aviv (2018) nos señalan que muchas mujeres experimentan una clara incomodidad ante cómo son miradas por algunos hombres.

Esto hace que el malestar psicológico aparezca desde el principio. En dicho trabajo pudo analizarse cómo esta realidad se vive a menudo en muchos entornos de trabajo. Tras esas miradas, existía por ejemplo una connotación sexual, de burla o incluso de desprecio al marcar una posición de poder.

Ojos color miel representando cómo hay personas que nos hacen sentir incómodos

La intuición y esos casos en qué sí debemos escucharla

La intuición no es el aleteo de una corazonada. No es tampoco un proceso que responda a la precognición ni a ningún otro mecanismo sobrenatural o poco científico. La intuición es lo que nos permite actuar de manera rápida ante los desafíos cotidianos, partiendo de nuestra experiencia previa y nuestra personalidad.

Digamos que es como ese baúl donde se va guardando todo lo vivido y experimentado. Ahí donde habita también nuestra esencia emocional y estilo de personalidad. Así, cuando necesitamos responder ante algo de manera automática, emerge la intuición para guiarnos.

Por tanto, cuando aparecen personas que nos hacen sentir incómodos, casi siempre hay una razón detrás. La intuición nos dice que tal vez, esa persona, por su modo de comportarse, se parezca a alguien que ya conociste y cuya experiencia no fue positiva. Esa voz interna nos avisa de la necesidad de ser prudentes y como tal, es positivo escucharla.

Sin embargo, también es adecuado atender más pistas y no darnos la vuelta a la primera de manera automática.

La incomodidad de caracteres opuestos

A veces, solo con observar a alguien somos conscientes de que hay una elevada probabilidad de que seamos casi incompatibles con esa persona. Esto es muy común, por ejemplo, en el caso del perfil introvertido. Dar con alguien que hace uso de una extroversión desmesurada, alguien que invade espacios, que habla en exceso y que ironiza con nuestro carácter reservado, es algo que causa elevado malestar al introvertido.

Queda claro que no siempre es bueno quedarse con esas primeras impresiones. Sin embargo, en ocasiones, nos basta solo unos minutos para experimentar esa incomodidad que deja mella y que nos invita a dar la vuelta.

Hombre tapándose los oídos representando cómo hay personas que nos hacen sentir incómodos

Para concluir, así como aparecen personas que nos hacen sentir incómodos, lo curioso es que también surgen esas que sin saber cómo, nos caen bien a la primera. Esas que tienen magia y con quienes todo encaja y se ilumina. Al fin y al cabo, la vida tiene su curioso equilibrio. Sin embargo, siempre es adecuado revisar nuestras primeras impresiones, ya sea en un sentido o en otro.

A veces, vale la pena profundizar un poco más, ya que en ocasiones podemos encontrarnos con gratas sorpresas. Ahora bien, en caso de que esa incomodidad y malestar sea evidente y constante, vale la pena hacer caso tanto al instinto como a la intuición para establecer una distancia adecuada.

 

  • Bareket, O., Shnabel, N., Abeles, D., Gervais, S., y Yuval-Greenberg, S. (2018). Evidencia de una asociación entre la conducta de observación objetiva espontánea de los hombres y su respaldo a actitudes objetivas hacia las mujeres. Los roles sexuales: un diario de investigación . doi: 10.1007 / s11199-018-0983-8.
  • McCoy, S. K., & Major, B. (2003). Group identification moderates emotional responses to perceived prejudice. Personality and Social Psychology Bulletin29(8), 1005–1017. https://doi.org/10.1177/0146167203253466