Personas tipo T o la personalidad renacentista, un perfil muy demandado

05 Diciembre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Las personas tipo T son aquellas que, aun siendo competentes en un área, son hábiles en muchas otras porque aplican la curiosidad y el deseo constante por seguir aprendiendo. Así, ante un mundo cada vez más complejo, este perfil es el más demandado.
 

Las personas tipo T están cada vez más demandadas en el mundo laboral. Perfilan un tipo de comportamiento y de enfoque personal de alto valor que está transformando el modo de trabajar, de abordar los desafíos cotidianos y de innovar en nuestras organizaciones. Se trata de personas especializadas en una materia, pero que al mismo tiempo saben diversificarse hasta el punto de ser muy hábiles en muchas otras funciones.

Hay quien los define irónicamente, como los «unicornios» de las grandes empresas. Ahora bien, es cierto que este término, el de las «personas tipo T », está en auge. Sin embargo, cabe señalar que la idea no es nueva, ni casual ni responde a una moda momentánea como suele ocurrir en esto de poner nombres curiosos a comportamientos determinados.

En realidad, las T-shaped skills o T-shaped persons fue una idea acuñada en los años 80 cuando en la empresa de consultoría McKinsey & Company buscaba empleados en forma de T. ¿Qué era exactamente lo que querían? Demandaban hombres y también mujeres con habilidades cruzadas. Es decir, querían personas muy especializadas en una materia en concreto y hábiles también en otras más generales.

La idea era reclutar un perfil que evidenciara formación en un área concreta (esto representaba el palo vertical de la letra T) y también que mostrara habilidades interdisciplinarias, como la  creatividad (simbolizado por la parte horizontal de la letra T). Este tipo de figuras tan singulares a la vez que versátiles fueron definidas más tarde por el mundo de la psicología empresarial como la personalidad renacentista.

 

Conozcamos más datos.

“Solo es útil el conocimiento que nos hace ser mejores”.

-Sócrates-

Rostros representando las Personas tipo T

Personas tipo T o la personalidad renacentista, ¿cómo son?

Las personas tipo T no son ni mucho menos una rara avis de nuestra sociedad. Alguien que combina conocimientos específicos y generales no es un unicornio; es sencillamente, un hombre o una mujer que se ha formando en su especialidad, pero que posee a su vez una mente curiosa que le ha llevado a dominar muchas otras competencias.

Esa actitud abierta por el conocimiento, por ver el mundo en perspectiva y hacer uso de las intersecciones, de los puentes a la hora de crear, de resolver y de comunicar, conforman un auténtico capital humano en cualquier escenario.

Así, uno de los grandes impulsores en nuestra actualidad de este tipo de perfil es Tim Brown, CEO de la empresa IDEO y uno de los mayores referentes en materia de innovación y creatividad en el ámbito laboral.

Este mismo año ha publicado un libro titulado How Design Thinking Can Transform Organizations and Inspire Innovation, donde profundiza precisamente en esta misma temática. Es más, algo en lo que insiste con frecuencia es que el arte de innovar no requiere de la presencia de auténticos genios. En realidad, basta solo con ofrecer las condiciones idóneas para que la persona pueda liberar todo su potencial.

 

Porque, más allá de lo que podamos creer, uno no viene al mundo con la personalidad tipo T. Podemos, de alguna manera, adquirirla. Por tanto, conozcamos qué hace tan especial a este perfil.

La personalidad tipo T y la figura renacentista

Cuando hablamos de la persona del renacimiento es común que, casi al instante, nos venga Leonardo da Vinci a la mente. En este periodo histórico era común que una persona estuviera formada en múltiples disciplinas: pintura, arquitectura, música, poesía, ciencias… Si bien era cierto que a menudo recibían una formación bastante extensa, algo que definía sin duda a muchos de estos artistas era su curiosidad.

La curiosidad es lo que nos sitúa en posiciones de ventaja, una ventaja de la que disfruta la personalidad tipo T. Así, a su solvencia y habilidad en un área determinada (como por ejemplo ser maestro de matemáticas) se suman muchos más intereses y aptitudes. Ejemplos de estas últimas serían la pedagogía, la inteligencia emocional, la resolución de conflictos, la comunicación, la creatividad…

La línea horizontal de la «T» integra habilidades duras y blandas

Como hemos señalado al inicio, la línea vertical de la letra T, define a nuestras habilidades específicas. La horizontal, por su parte, representa a las generales y, es en esta esfera donde pueden entrar desde las habilidades blandas (de comunicación, sociales, psicológicas, etc) y también las duras (destrezas técnicas).

Por tanto, cuanto más amplia sea la línea horizontal mucho mejor. La personalidad tipo T se define también por alguien que no deja de ampliar sus conocimientos, de aprender cosas e integrar nuevas competencias.

círculos representando las Personas tipo T

El generalista especializado, el perfil idóneo para un mundo complejo

La persona T es un profesional especializado con habilidades generales. Es alguien capaz de profundizar en una valía específica, pero que a su vez se mueve bien en otros ámbitos, en otros escenarios y ante múltiples demandas. Alguien así se alza sin duda como capital humano para cualquier empresa e institución social, y lo es porque, como bien sabemos, nuestro mundo es cada vez más complejo.

Quien no sea capaz de reaccionar ante los desafíos se estanca, quien aplique siempre un mismo enfoque para realizar sus tareas se oxida, no innova y no avanza. Ser polivalentes nos obliga a reciclarnos cada poco tiempo, y algo así no demanda solo que seamos curiosos o que tengamos una buena actitud.

Lo que necesitamos también son medios, recursos (tanto económicos como sociales), porque si no se dan las condiciones adecuadas, no surgen las personas extraordinarias. Por tanto, que salgan a la luz cada vez más personas con este perfil depende de muchas cosas; en especial de que todos nosotros aunemos voluntades y esfuerzos.