Ponernos en el lugar del otro para entender el feminismo - La Mente es Maravillosa

Ponernos en el lugar del otro para entender el feminismo

Roberto Muelas Lobato 16, Mayo 2017 en Curiosidades 289 compartidos

La perspectiva feminista está ganando fuerza y cada vez son más las voces que la acompañan. Desafortunadamente, cuanto más alto defienden las personas el feminismo, más alto replican sus detractores. Encontrar ejemplos es fácil y solo hace falta leer los comentarios que hacen a cualquier escrito en favor del feminismo. Algunos de ellos llenos de odio.

Pero, ¿porqué ese odio hacia el feminismo? ¿Porqué odiar la igualdad? Los motivos e interpretaciones pueden ser varios. Uno de ellos es la falta de conocimiento o educación. Si una persona no sabe que es el feminismo puede sentirse amenazada por este. En este punto surge otra cuestión importante, ¿cómo cambiar esas actitudes anti-feministas?

Si bien existen varias posibilidades, una de ellas es la reducción al absurdo. Esto consiste en ridiculizar el machismo hasta que parezca algo absurdo. Para ello, una alternativa es cambiar los roles de mujeres y hombres en aquellas situaciones donde la distribución de papeles es un buen ejemplo de machismo. Eso es lo que vamos a hacer en este artículo, o a intentarlo.

Nota de edición: entiéndanse en un sentido irónico y caricaturesco algunas partes de este artículo.

Mujer haciendo deporte con ganas apoyada en una pared

Hembrismo en los deportes

Podéis imaginaros un partido de fútbol importante, quizás la final de la copa del mundo. ¿Cómo lucirían los futbolistas en shorts? Imaginaros la “mano de dios” de Maradona si este hubiera llevado unos shorts ajustados. ¿Y qué decir del gol de Iniesta que le dio a España su primera copa del mundo? Pensar en los jugadores de la selección española masculina con unas braguitas ajustadas que dejan poca anatomía a la imaginación.

Y ya que la imaginación es tan potente no podemos dejar ningún detalle al libre albedrío. No sería normal que esos jugadores de fútbol con sus pantaloncitos tan ajustados y pequeños no fueran depilados. Y, por supuesto, que no se atrevan a llevar calzoncillos largos, que se les notaría la línea con lo ajustados que son esos pantalones.

Deberían llevar tanga debajo. Y, para finalizar el conjunto, una camiseta de tirantes ajustada. No es normal que se pasen tantas horas en el gimnasio para que no podamos disfrutar de esos pectorales. Como es normal, después de ver a esos portentos físicos con unos trajes tan a medida, los noticiarios deportivos deberían dedicar su media hora a comparar quién tiene mejor culo. ¿Vosotros qué pensáis? ¿Messi o Cristiano?

Hembrismo en la cartera

Las mujeres de por sí son más cuidadosas, comprometidas y mejores estudiantes. Su salario debería, por tanto, ser mayor. Los hombres por su parte son avariciosos, rencorosos y les gusta desperdiciar el dinero en cosas absurdas, como cerveza y piezas para coches. Ellos son menos constantes en el trabajo por lo que la conclusión general sería que los hombres cobraran menos. Además, las mujeres suelen administrar mejor el dinero.

También es necesario entender que el rol de ama de casa está mal planteado. Normalmente, los que más ensucian la casa son los hombres por lo que ellos deberían ser los que dedicaran su tiempo a limpiar su porquería. En general, si observamos la historia de como ha sido el mundo gobernado por los hombres, el balance no es muy positivo si tenemos en cuenta todas las crisis y guerras así que un gobierno femenino podría suponer una mejora sustancial en la calidad de vida.

Hembrismo en la soledad

No os habéis fijado en la soledad de los hombres. Ellos pueden caminar solos en cualquier lugar y en cualquier momento, pero ¿qué pasa cuando hace lo mismo una mujer? Pensad en un hombre bebiendo solo en un bar. Lo más normal, en nuestro mundo a la inversa, sería que todas las mujeres se le acercaran ofreciéndole su compañía y, por qué no, pagándole las copas. También le acompañaría alguna mujer a casa, ¿qué es eso de que un hombre camine solo hasta su casa a las tantas de la madrugada? Con todos los peligros que se ocultan en la oscuridad.

Y lo de conducir, ya con el tiempo si acaso. Ya que la mayoría de los accidentes de tráfico están relacionados con los hombres es normal que no les dejemos conducir solos. Los hombres son un peligro al volante. También deberíamos plantearnos dejar salir a los hombres solos a la calle. Por lo general son más violentos y tendentes a meterse en peleas. Los hombres por lo general son más infieles así que habrá que pensárselo dos veces antes de dejarlos salir de fiesta con sus amigos.

El esperpento masculino

Si bien todas estas situaciones son absurdas, al cambiar los roles de género parecen más familiares. Hay que pensar que las mujeres se ven obligadas a vivir situaciones muy similares a éstas en la vida real. El feminismo no busca la dominación de las mujeres, no pretende que los hombres se vuelvan sumisos y pierdan su derecho a tomar decisiones. El feminismo pretende que las oportunidades sean las mismas para todas las personas independientemente de su sexo o género.

Todos los estereotipos y prejuicios que acompañan a los roles de género nos impiden ver la desigualdad en derechos y libertades de hombres y mujeres. Una buena educación, acompañada de ejemplos en la vida real, sería una buena solución para acortar o minimizar esta brecha. Sin embargo, muchas ideas y costumbres deberían cambiar para que esta situación se diera, por lo que distintas campañas de concienciación pueden tomar el relevo para deseducar en el machismo. Como decían los electroduendes, hay que “desenseñar a desaprender cómo se deshacen las cosas”.

Nota de edición: entiéndanse en un sentido irónico y caricaturesco algunas partes de este artículo.

Roberto Muelas Lobato

Eterno estudiante de psicología social. Desde el laboratorio intento explicar esa realidad a veces tan confusa divagando entre la divulgación y la ciencia.

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