¿Por qué es tan importante la inteligencia emocional? Algunas claves para desarrollarla

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 23 febrero, 2018
Paula Aroca · 9 junio, 2019

Dentro de la inteligencia emocional se pueden englobar varias habilidades en relación a las emociones, ya que la misma puede ser definida como una habilidad para gestionarlas, una predisposición a expresarlas, una capacidad para comprenderlas e incluso para transformarlas.

La buena noticia es que la inteligencia emocional puede ser trabajada y mejorada durante toda la vida, lo cual evidentemente no ocurre con las capacidades de tipo intelectual.

«Lo que realmente importa para el éxito, el carácter, la felicidad y los logros vitales es un conjunto definido de habilidades sociales, no solo habilidades cognitivas, que son medidas por tests convencionales de cociente intelectual.»

– Daniel Goleman-

¿Qué beneficios brinda la inteligencia emocional?

Entre otras ventajas, podemos resaltar que la inteligencia emocional favorece en gran manera los vínculos personales saludables, pues incluye la habilidad de compartir y entender también las emociones de otras personas.

Por otro lado, las personas con inteligencia en el campo emocional tienen más probabilidades de alcanzar un excelente rendimiento a nivel laboral. De hecho, algunas investigaciones realizadas han demostrado que la mayoría de los profesionales exitosos cuentan con esta característica.

hombre con diferentes emociones

¿Cómo mejorar la inteligencia emocional?

A continuación compartimos contigo algunos aspectos a tener en cuenta si buscas una mejora en tu inteligencia emocional. Se trata de habilidades que, de no poseerlas, todos deberíamos desarrollar:

1. Conservar un estado de calma, aun bajo presión

La mayoría de las personas experimenta un cierto nivel de estrés en su vida. La forma en que manejamos las situaciones estresantes del día a día puede marcar una gran diferencia entre actuar de manera reactiva o asertiva y, por ende, terminar agotado emocionalmente.

Si descubres que la mayor parte del tiempo te sientes alterado, quizás sea el momento de tomar alguna decisión al respecto. Pueden ayudarte alguna actividad física, artística o recreativa que pueda proporcionarte estabilidad emocional. Sin embargo, consultar con un psicoterapeuta puede ser la mejor idea si sientes que tus estados alterados están alcanzando picos poco saludables.

2. Aceptar y enfrentar las emociones de tipo negativo

Mujer con un corazón y un cerebro simbolizando inteligencia emocional

Es fundamental aprender a desarrollar la capacidad de gestionar las emociones negativas de manera eficaz para evitar que nos abrumen o afecten nuestro juicio. Pero, ¿cómo lograrlo? Para ello lo primero que tenemos que modificar es nuestra forma de pensar acerca de las situaciones, ya que nos vamos convirtiendo en aquello en lo que pensamos durante todo el día.

Las emociones negativas no hemos de evitarlas, sino observarlas y ver de dónde surgen. Lo único que se consigue evitándolas es que se enquisten y pasen a un segundo plano en el que siguen generando estrés y ansiedad.

3. Leer en forma adecuada las señales enviadas por los demás

Esta es una capacidad de tipo social y tiene que ver con saber percibir e interpretar de manera precisa las expresiones de las demás personas, ya sean verbales, físicas o emocionales. Esto significa no malinterpretar las intenciones de quienes nos rodean, lo cual lleva, sin dudas, a malentendidos.

Si vemos una expresión ajena que no terminamos de entender, es muy aconsejable buscar al menos un par de explicaciones posibles, antes de llegar a una conclusión apresurada, o emitir juicios y acusaciones. Por supuesto, también es aconsejable dialogar con el otro para aclarar dudas.

4. Manifestar emociones íntimas en las relaciones personales

Si queremos mantener vínculos cercanos y duraderos, es importante aprender a expresar efectivamente nuestras emociones de amor, ternura, respeto, etc. Lamentablemente, hay muchas personas que no son capaces de expresar este tipo de emociones, aun cuando interiormente las estén experimentando en forma intensa.

Esta es una incapacidad emocional que puede derivar en conflictos interpersonales, ya que además de amar, aceptar y valorar al otro, es fundamental poder comunicarlo, hacérselo saber a la otra persona.

Asimismo, es necesario responder en forma adecuada cuando es el otro quien lo hace. No se trata de estar diciendo “cosas bonitas” a cada momento, pero es indudable que la expresión e intercambio de las emociones íntimas ayuda a nutrir y acrecentar los vínculos.

PAreja abrazada demostrando inteligencia emocional

5. Expresar emociones complejas en el momento necesario

La asertividad es una capacidad que nos permite manifestar abiertamente aquello que consideramos importante, plantear una posición clara e incluso establecer límites de lo que creemos aceptable -o no- dentro de una relación.

Esto incluye poder ejercer el derecho a estar en desacuerdo en ciertas circunstancias, sin por eso caer en ser desagradable. Ser asertivo es poder establecer nuestras prioridades y saber decir que “no” sin sentir culpa por ello.

Ya ha pasado la época en que las emociones eran consideradas como un proceso “de segunda”, por debajo de otras habilidades humanas como la razón y la lógica. Las investigaciones más recientes demuestran que la esfera emocional juega un papel determinante en la vida de las personas.

Hoy se sabe que la inteligencia (en el concepto tradicional de coeficiente intelectual) no es garantía de triunfo en ningún aspecto de la existencia. ¿De qué sirve ser brillante a nivel intelectual si se es emocionalmente inepto?

Tengamos en cuenta que la mayoría de las situaciones problemáticas de la vida están causadas por incapacidades emocionales. La inteligencia emocional, en cambio, nos abre las puertas a mayores posibilidades de desarrollo -tanto a nivel personal como social- y, en definitiva, a la felicidad.

¿En qué nos beneficia desarrollar la Inteligencia Emocional?

Fernández-Berrocal y Extremera (2009) concluyeron en su investigación que aquellas personas con una Inteligencia Emocional desarrollada presentaban menos estados emocionales negativos. Pero no sólo protege de los estados negativos, sino que aumentan los positivos y favorece el bienestar psicológico.

También podremos desglosar el amplio abanico de emociones que podemos llegar a sentir. Nuestro análisis intrapersonal (y también el interpersonal) se verá beneficiado. Aumentará nuestra capacidad de adaptación emocional en momentos complejos. Muchas personas suelen tener una baja habilidad a la hora de pasar de una emoción a otra y pueden pasar de la tristeza a una ira desmesurada en cuestión de segundos. Por tanto, desarrollar la inteligencia emocional ayudará a controlar esta transición emocional que tanto daño puede hacernos a nosotros y a los demás.

Un aspecto que destacan Fernández-Berrocal y Extremera es el concepto de asimilación emocional. Cuando desarrollamos la inteligencia emocional también se favorece la asimilación emocional. Esto es «la habilidad para tener en cuenta los sentimientos cuando razonamos o solucionamos problemas. Esta habilidad se centra en cómo las emociones afectan al sistema cognitivo y cómo nuestros estados afectivos ayudan a tomar decisiones». Además, añaden que «esta habilidad plantea que nuestras emociones actúan de forma positiva sobre nuestro razonamiento y nuestra forma de procesar la información».

Sin duda, una buena inteligencia emocional nos ayudará a crear estados de ánimo más positivos y de esta forma seremos mucho más creativos. Además de gozar de una mejor estabilidad psicológica y sentir mayores emociones positivas.