¿Por qué los niños ven la misma película una y otra vez?

Valeria Sabater · 11 mayo, 2018

Frozen, Ratatouille, Mi villano favorito, Buscando a Dori… Los niños ven la misma película una y otra vez sin cansarse y sin parpadear siquiera. Siempre es buen momento para pedirla y quedar ante la televisión como hipnotizados, extasiados de puro placer y divertimento. Los padres, agotados, les acompañan a menudo preguntándose qué hay tras esta desconcertante obsesión.

Hace solo unos meses, medio mundo se sorprendía ante una curiosa noticia. Un usuario de Netflix había visto una misma película 357 veces a lo largo de un año. La mayoría ansiaba saber dos cosas: de qué producción se trataba y quién era esa persona en concreto. Finalmente, la conocida plataforma audiovisual contactó con el usuario para conocerlo y poder publicar su historia.

Un niño puede haber visto más de 100 veces esa película por la cual siente una gran predilección. Sin embargo, no importa cuántas veces la haya visto, su nivel de atención es el mismo que la primera vez.

La película en cuestión era ni más ni menos que Bee Movie. Un divertido film de animación donde una abeja recién graduada en la universidad deja su colmena para entablar una bonita amistad con una humana, una florista. Por su parte, el usuario que había visto esta producción casi a diario era Jaxson, un bebé de poco más de un año de edad.

Tal y como explicó la mamá, el pequeño tenía solo un par de meses cuando quedó fascinado con las imágenes de esta película de DreamWorks. Tanto es así que desde entonces no hay día en que no se la ponga nuevamente. Según ella, durante el tiempo que dura Bee Movie, Jaxson está más relajado y atento que nunca. Ella es consciente de que su hijo apenas entiende nada, pero en vista de la satisfacción que le produce no duda en regalarle a diario ese instante de deleite y entretenimiento.

Los niños ven la misma película una y otra vez porque su cerebro así lo necesita

La historia de esta usuaria de Netflix y su hijo nos sorprende, quizá, por la edad del protagonista. Sabemos que los niños de hoy en día tienen un contacto muy temprano con el mundo audiovisual. Las imágenes en movimiento, el color, la música y las voces son estímulos muy atractivas para el cerebro de los pequeños. Sin embargo, cuando los niños ven la misma película una y otra vez, hay algo más que mera atracción sensorial. 

Echemos por un momento la mirada atrás, hasta nuestra propia infancia. También nosotros teníamos nuestra película favorita, aún más, teníamos, cómo no, nuestro cuento favorito. Ese que siempre queríamos leer o que esperábamos que nuestra madre o nuestro padre nos explicara cada noche. Adorábamos a su vez que nuestros abuelos nos contaran esa historia o esa anécdota cada vez que íbamos a visitarlos. Nos encantaba gravitar alrededor de narraciones conocidas, previsibles, familiares…

La repetición como medio de aprendizaje

El cerebro infantil aprende y consolida la información a través de la repetición. Por ello, no es extraño que los niños vean la misma película una y otra vez, que nos pidan cantar siempre las misma canción o que quieran que les leamos los mismos libros. Así, estudios como el publicado en el 2011 en la Universidad de Sussex, Brighton nos demuestran que los pequeños integran esas historias como un patrón. Son cadenas de significado que ir descifrando cada vez mejor.

A medida que lo logran, mejoran su lenguaje, descubren nuevas palabras, comprenden mejor los argumentos, y desmenuzan cada vez más y más detalles, consiguiendo con ello una mayor satisfacción personal. 

La repetición confiere comodidad y seguridad

Los niños necesitan hábitos, pautas, rutinas. De este modo no solo logran organizar mejor su mundo para descubrirlo, lo que consiguen también con un escenario pautado es sensación de seguridad. Por tanto, no debe sorprendernos que cuando los niños ven la misma película una y otra vez experimenten tanto placer y bienestar.

Saber lo que va a ocurrir en cada momento les permite validar sus expectativas, les refuerza y les relaja. No hay imprevistos que procesar en un segundo, no hay información contradictoria que les ponga en alerta. El tener ante ellos esa película conocida, ese cuento o ese libro tan leído o tan escuchado les ayuda obtener esa seguridad placentera y ante todo “controlable”.

Mejora el pensamiento lógico

El pensamiento lógico hace referencia a las relaciones que hacemos entre dos o más objetos. Es hacer comparaciones, inferir información, combinar y obtener una serie de conclusiones. Este importante proceso cognoscitivo del que nos habló Piaget en su momento es clave para el desarrollo intelectual de los niños.

De este modo, poder disponer de un marco como es una película con una historia determinada, les permitirá ir encontrando esas mismas relaciones, les ayudará a hallar esas relaciones causa-efecto, esos vínculos entre factores, entre estímulos, micro-historias, gestos, palabras…

pequeña con mando representando por qué los niños ven la misma película una y otra vez

Para concluir, aunque a nosotros como adultos estas experiencias repetitivas nos agoten y exasperen, nuestros pequeños las necesitan. Cuando los niños ven la misma película una y otra vez, maduran. No solo disfrutan, también crecen. Se sienten competentes al hacer predicciones, se deleitan ante esos estímulos familiares. Permitamos entonces que disfruten de sus producciones preferidas, ya llegará el momento en que solo ansíen experiencias nuevas fuera de aquello que quieren conocer mejor.