¿Por qué necesitamos dormir?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 26 abril, 2017
Carolina López De Luis · 26 abril, 2017

Todo el mundo necesita dormir. Hay personas que necesitan, como mínimo, 8 horas al día de sueño, otros con dormir 4 o 5 se dan por satisfechos. De una forma o de otra, lo cierto es que no es posible vivir sin dormir. Es una de las necesidades básicas del ser humano, por eso, la privación del sueño puede tener efectos muy adversos para nuestro organismo, incluso la muerte.

En unos días sin dormir ni una sola hora nuestro organismo se ve muy afectado. Incluso dormir pocas horas tiene efectos negativos en nosotros. Puede producirnos problemas en la esfera emocional, física y cognitiva. Además, las horas de sueño que se pierden no se recuperan; si un día has dormido solo tres horas, aunque eches una siesta los efectos de la falta del sueño seguirán activos, incluso la propia siesta puede agudizarlos.

Que dormir es totalmente necesario, esta claro, pero… ¿por qué? ¿Qué le sucede a nuestro cerebro mientras dormimos? ¿Qué ocurriría si dejáramos de dormir? La ciencia ha tratado de contestar a todas estas preguntas intentando replicar las condiciones de sueño natural en diferentes laboratorios. Aunque todavía queda mucho por descubrir, los siguientes son algunos de los hallazgos en este área.

¿Qué le sucede a nuestros cerebros cuando dormimos?

Antes de realizar estudios que esclarecieran qué es lo que pasa mientras dormimos, se tendía a creer que en estas horas de descanso nuestro cerebro se “desconecta”, dando paso a una especie de descanso en el que la actividad neuronal prácticamente se detenía. Sin embargo, se ha demostrado que no es así, que algunas partes de nuestro cerebro siguen estando muy activas durante la noche.

Durante las diferentes fases del sueño, la actividad cerebral va cambiando. La fase REM es en la que más actividad se detecta. Actividad que se registra mediante la observación de las ondas cerebrales, observando un patrón con paralelismos a las oscilaciones que detectamos cuando analizamos la actividad cerebral de una persona despierta. Por otro lado, en la fase de sueño lento, se ha detectado la activación simultánea de grupos de neuronas cada 4 segundos, por lo que el cerebro también sigue activo.

Recientemente se descubrió que una de las funciones más importantes del sueño es afianzar los aprendizajes. La información que aprendemos durante el día se procesa mientras dormimos. Se elimina toda aquella información innecesaria y que se considera irrelevante y potencia, refuerza y clasifica toda aquella información que sea importante.

Efectos de la privación del sueño

Son pocas las personas que no han sufrido, ya sea de manera puntual o más habitual, insomnio. Cuando no conseguimos dormir durante la noche, al día siguiente nos asaltan una gran cantidad de síntomas, tanto anímicos como físicos, que hacen del día un constante ejercicio de superviviencia. Los principales problemas son:

  • Irritabilidad.
  • Fatiga.
  • Falta de concentración.
  • Mal humor.
  • Dolor de cabeza.
  • Fallos de memoria.

Estos y algunos otros pueden ser los efectos secundarios de una noche en la que no hemos conseguido dormir. Pero, ¿cuánto tiempo podemos pasar sin dormir? ¿Cuándo la falta de sueño puede ser peligrosa? El récord lo tiene Randy Gardner, que se sometió voluntariamente a un experimento en el que lo único que tenía que hacer era mantenerse despierto, duró 264 horas (11 días).

Ya desde las primeras horas comenzó a estar malhumorado y con problemas de concentración. A los 4 días del experimento surgieron las primeras alucinaciones visuales, incluso llegó a creer que era un futbolista famoso. Aunque no tuvo efectos adversos una vez finalizado el experimento. Según los datos recabados de la experimentación con ratas y de los seres humanos con insomnio familiar fatal el límite estaría entre 3 y 4 semanas sin dormir.

Insomnio familiar fatal

Se trata de una enfermedad genética autosómica dominante potencialmente peligrosa. En esta enfermedad, que es hereditaria, debido a una mutación en el cromosoma 20, la producción y acumulación cerebral de un prión determinado es excesiva. Esta acumulación anómala produce una degeneración cerebral que afecta, especialmente, al tálamo.

La degeneración cerebral ocasionada por la patología produce insomnio persistente, deterioro en la memoria, dificultad para moverse, mioclonías y pérdida de peso entre otros síntomas. Esta imposibilidad de dormir se puede extender de a días a semanas. Estos pacientes permanecen largos periodos despiertos antes de entrar en coma.

Mujer bostezando mientras habla con su compañero

La enfermedad se va agravando hasta que entra en coma. La degeneración del tálamo provoca que la persona esté siempre alerta y en vigilia, haciendo inútil cualquier tratamiento típico del insomnio para estos pacientes. Aunque es una enfermedad rara, en España se han detectado casos en 13 familias de Navarra y el País Vasco. Por ahora no existe cura.

La importancia de dormir bien

Los expertos recomiendan dormir diariamente entre 7 y 8 horas. Aunque la cantidad de horas dormidas puede variar según la edad o el estado de salud. Por ejemplo, los niños pequeños necesitan dormir muchas más horas, ya que es un momento crítico para su desarrollo cognitivo y para afianzar nuevos aprendizajes. Las mujeres embarazadas también necesitan aumentar las horas de sueño.

No solo es importante dormir, sino que el sueño sea reparador. Para eso es importante que las fases 4 del sueño y REM sean adecuadas. Se ha descubierto que durante la fase 4, el metabolismo y el flujo sanguíneo del cerebro se reduce en un 75% respecto a la vigilia. Se sabe que la finalidad es la eliminación de radicales libres que pueden dañar al cerebro.

Al sueño lento se le atribuyen funciones como la conservación de la energía, reparación corporal y neurológica y protección. Por otro lado, al sueño REM se le atribuye la consolidación de la memoria. Como se puede ver, son varias sus funciones y todas ellas de vital importancia, de manera que dormir bien no solo nos puede hacer sentir mejor sino que además es una necesidad que pone a punto nuestro reloj biológico.