¿Por qué nos cuesta tanto vivir en el presente?

11 Noviembre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
¿Alguna vez has hecho el trayecto desde tu casa al trabajo sin ser consciente del recorrido?. Vivimos en piloto automático mientras el presente se nos escapa.
 

Sin darnos cuenta, vivimos viajando mentalmente a un pasado que ya fue y a un futuro que quizá nunca será. Empleamos nuestro tiempo en rememorar viejas heridas o en imaginar futuros amenazantes. Son pocos los momentos que realmente saboreamos con plena presencia. ¿Por qué nos cuesta tanto vivir en el presente?.

Estamos inmersos en una sociedad desconectada que nos empuja a competir, a actuar rápido, a buscar más y mejor. La ansiedad y la depresión son patologías cada vez más presentes y constituyen un fiel reflejo de la incapacidad de las personas para centrarse en el aquí y el ahora. Pero para poder cambiar esta situación, primero es necesario conocer sus causas.

¿Por qué nos cuesta tanto vivir en el presente?

Piloto automático

Hombre tratando de vivir el presente

Seguramente alguna vez habrás experimentado la sensación de salir de casa y llegar a tu destino sin recordar realmente el recorrido. Bajas al portal, caminas hasta la parada de autobús, montas y haces todo el recorrido completamente absorto en tus pensamientos y sin reparar en las personas y paisajes que te rodean.

Este piloto automático nos impide implicarnos de forma completa en nuestra realidad presente. Nos perdemos matices, detalles y sensaciones por estar viviendo en la mente, pendientes de lo que dijimos hace una hora o de lo que haremos el fin de semana.

 

Necesidad de control

Una de las cosas que más nos dificulta vivir en el presente es la intolerancia a la incertidumbre. Cuando no somos capaces de fluir con los acontecimientos de nuestra vida, surge en nosotros una necesidad de controlar el futuro. De esta forma nos enredamos en bucles de pensamiento, tratando de analizar todas las posibles situaciones que pueden presentarse y la forma en que deberíamos actuar.

Paradójicamente, la mayor parte de ellas nunca llegarán a suceder en realidad, y todo el tiempo que empleamos en planificarlas termina siendo en balde. No vivimos lo que verdaderamente ocurre por tratar de anticiparnos a algo que no sabemos si sucederá. 

Heridas sin sanar

En el polo opuesto del continuo nos encontramos a las personas a quienes se les dificulta centrarse en el presente porque el pasado parece arrastrarles de vuelta una y otra vez. Cuando las experiencias que hemos vivido con anterioridad aún condicionan nuestra forma de pensar, sentir y actuar, nos están indicando que queda algo por sanar.

A veces, pensar excesiva y repetitivamente en acontecimientos pasados nos impide disfrutar y apreciar lo que tenemos en frente. Nos lamentamos por el mal que hicimos o nos hicieron en el pasado, por cómo no lo disfrutamos o supimos aprovechar. Y, sin embargo, estamos desperdiciando el presente por rememorar un pasado que no se puede cambiar.

¿Por qué es importante vivir en el presente?

Mujer con los ojos cerrados viviendo el presente
 

Hemos de recordar siempre que ninguna cantidad de culpa cambia el pasado, y ninguna cantidad de ansiedad cambia el futuro. Lo que sucedió no puede constituir un motivo para martirizarnos o guardar resentimiento hacia otras personas, tratemos de ampliar nuestras miras y sacar un aprendizaje de todo lo ocurrido. De esta forma cada experiencia nos volverá más fuertes, más sabios y más resilientes.

Igualmente, es inútil tratar de predecir cada acontecimiento futuro pues, finalmente, muchas circunstancias escapan a nuestro control. Centremos nuestra energía en mejorarnos personalmente, en construir nuestra autoconfianza de forma que no temamos al futuro porque estemos seguros de nuestra capacidad de hacerle frente.

El presente es lo único que verdaderamente tenemos y hemos de vivirlo con nuestros cinco sentidos. Por respeto a nosotros mismos y a las personas con quienes lo compartimos. Aprendamos a apagar el piloto automático y vivir de una forma consciente. Apreciemos los paisajes, las conversaciones, los abrazos. Comencemos a vivir más despacio y más a fondo.

Es aquí y ahora cuando forjamos los que pronto serán recuerdos. Es nuestra actitud actual la que le da forma a nuestro futuro y significado a nuestro pasado. Anclarnos al presente nos libera del miedo, de la culpa y del rencor y nos conecta con nuestro propio ser. Es la forma más efectiva de eliminar de nuestra mente cualquier pensamiento negativo, pues en una mente ocupada no hay espacio para preocupaciones.

 

Ocúpate en vivir. Si estás leyendo, solo lee. Si estás caminando, solo camina. El presente es un regalo.

Vásquez-Dextre, E. R. (2016). Mindfulness: Conceptos generales, psicoterapia y aplicaciones clínicas. Revista de Neuro-Psiquiatría79(1), 42-51. Iglesias, E. B. (2006). Resiliencia: definición, características y utilidad del concepto. Revista de psicopatología y psicología clínica11(3), 125-146.