Problemas para conciliar el sueño

19 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
Le está pasando a mucha gente: cada vez cuesta más conciliar el sueño por las noches. Apagamos la luz y se enciende la mente, dispuesta a llenarnos de preocupaciones y negándonos un descanso reparador. ¿Qué podemos hacer?

¿Te preocupa la situación actual? ¿Temes por tu trabajo? ¿Tu mente nunca descansa en estos últimos meses? Todos estos factores están promoviendo que la población general tenga mayores problemas para conciliar el sueño. No es por tanto algo aislado, algo que solo te esté ocurriendo a ti. Últimamente esta es una de las consultas más comunes en atención primaria.

Es importante tener en cuenta un aspecto. Dormir bien es tan esencial como una correcta alimentación. Es más, el insomnio que se alarga durante semanas acaba debilitando a nuestro sistema inmunitario y, por tanto, puede hacernos más vulnerables a las infecciones, así como a ese agotamiento físico y mental tan desgastante.

Asimismo, es importante recordar un aspecto: el principal detonador del insomnio ocasional es sin duda el estrés. Si tu estilo de vida ha cambiado últimamente o si te has sentido más preocupado a raíz de los problemas sociales y sanitarios que nos rodean, esa podría ser sin duda una causa que empezar a a atender.

Estamos obligados por tanto a introducir pequeños cambios y estrategias adecuadas para cuidar de esta dimensión. Además de mantener una buena higiene de manos, es vital que cuidemos de nuestra higiene del sueño. Veamos cómo.

Hombre preocupado que presenta problemas para conciliar el sueño

Problemas para conciliar el sueño en periodos de preocupación y crisis

Los problemas para conciliar el sueño durante estos días de incertidumbre se manifiestan de diversas maneras. Son las siguientes.

  • Hay quien sufre bruxismo. Puede padecer el clásico rechinar de los dientes o, por el contrario, apretar la mandíbula con fuerza hasta el punto de sufrir dolor de cabeza al día siguiente.
  • Otras personas llegan hasta a su almohada con la mente hiperactivada. De pronto, empiezan a pensar, a preocuparse, a imaginar que puede pasar el día de mañana, a anticipar escenarios altamente negativos. Todo ese sobreesfuerzo mental alimenta la dificultad para dormir.
  • Por otro lado, pueden aparecer otros efectos. Uno de ellos son los despertares nocturnos. Las personas con ansiedad pueden despertarse de pronto con taquicardias y sudores.
  • Las pesadillas son otra característica muy común.
  • Asimismo, cabe la posibilidad de que no lleguemos a ese sueño REM más reparador en el que el cerebro y el cuerpo se reinician. Ese sueño ligero hace que tengamos la clara sensación de no haber descansado. Por tanto, experimentaremos cansancio o problemas de concentración.

Tal y como señalábamos al inicio, la falta de un buen descanso nocturno puede debilitar nuestro sistema inmunitario. No obstante, también aumenta mucho más la ansiedad y el estrés.

En un cuerpo cansado y una mente saturada incrementa la vulnerabilidad emocional y reduce, además, nuestra capacidad para reaccionar, para aplicar estrategias de afrontamiento.

Mujer con los ojos cerrados intentando resolver los problemas para conciliar el sueño

Claves para mejorar el descanso nocturno en tiempos de preocupaciones

A la hora de abordar los problemas para conciliar el sueño durante las épocas de preocupaciones, hay entender un detalle: no a todos nos funcionan las mismas cosas. Se trataría en esencia de intentar introducir pequeños cambios en el día a día para descubrir aquel que más nos funciona.

Rutinas claras

El cerebro necesita hábitos, rutinas, pautas que se repitan día tras día. Es momento de definir unos nuevos horarios para lograr que cuerpo y mente se habitúen. Ello implica, por ejemplo, ser rigurosos a la hora de acostarnos y levantarnos. Procuremos que sea siempre a la misma hora.

Cuidado con la infoxicación

Una de las mayores fuentes de estrés y ansiedad es el exceso de información, el estar pendiente de la última hora, de aquello que pasa en el mundo, del último mensaje en nuestro grupo de whatsapp.

Reduzcamos la exposición. Tenemos que estar informados, es cierto, pero no nos obsesionemos, de lo contrario, se elevará la preocupación y el insomnio.

Desconexión tecnológica dos horas antes de acostarnos

Nos hemos habituado a pasar nuestras horas de ocio viendo series y películas en las plataformas digitales. Es un buen modo de entretenernos. Sin embargo, si tenemos problemas para conciliar el sueño, es necesario apagar estos dispositivos para evitar la exposición a la luz azul al menos una hora antes de ir a dormir.

Recordemos que este tipo de onda sobreexcita el cerebro y dificulta el buen descanso.

Después de cenar, que predominen las emociones positivas

Es importante que en las últimas horas del día intentemos alimentar el ánimo, las emociones positivas. Algo así pasa por un rato de buena charla con nuestra pareja, juegos con nuestros hijos y cómo no, pasar unas horas con un buen libro para dejar que el sueño nos encuentre por sí mismo.

Asimismo, darnos un baño relajante también es una idea excepcional.

Mujer meditando entre velas

Prueba la meditación

Bien es cierto que, para disfrutar de los efectos de la meditación, se necesitan varias semanas. No obstante, es un buen momento para introducirnos en ella y lograr algo esencial: relajar el cuerpo, calmar la mente, tener el control de nuestras emociones y pensamientos, centrarnos en el momento presente.

Vale la pena probarlo, vale la pena ir descubriendo día a día sus beneficios. Para concluir, si estamos empezando a tener problemas para conciliar el sueño durante la situación actual, apliquemos estas estrategias. Nuestra salud también depende de ello.