¿Por qué debes filtrar la información que consumes?

25 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Tu mente se nutre de la información que consumes cada día, así como de la que te transmiten las personas con quienes te relacionas. Siendo consciente de este foco de influencia y de qué consecuencias tiene sobre ti, te sitúas en posición de gestionarlo con inteligencia.
 

Seguramente en algún momento habrás escuchado aquello de “tanto la felicidad como el sufrimiento son una decisión personal”. Y en gran parte es cierto. Lo que sucede en el exterior muchas veces escapa a nuestro control, pero siempre tienes el poder de filtrar la información que consumes.

Viktor Frankl afirmó que la última de las libertades humanas es elegir nuestra propia actitud ante cualquier circunstancia. Y es así; ocurra lo que ocurra, lo que nunca te podrán arrebatar es la forma en que decides gestionar tus pensamientos. Una capacidad que produce diferencias significativas a nivel de bienestar.

La importancia de filtrar la información que consumes

¿Alguna vez te ha ocurrido que, tras mirar una película de terror, has caminado por el pasillo hasta tu cama sugestionado y lleno de temor? Es probable, incluso, que durante esa noche o las siguientes hayas tenido pesadillas relacionadas con la trama de la película.

De igual forma, ¿has sentido alguna vez como te invadía la tristeza al escuchar una canción nostálgica? Quizás, en otro momento, al volver de visitar a un amigo especialmente negativo, te has sentido agotado, irritado y decaído.

 

Todos estos sucesos no son fortuitos, la información que recibimos afecta a nuestro estado de ánimo. Penetra en nuestro inconsciente y continúa actuando desde ahí. ¿Reconoces la importancia de seleccionar de forma cuidadosa y consciente con qué contenidos estás nutriendo tu mente?

Mujer con ordenador leyendo noticias

Noticias

Las noticias que nos ofrecen en los informativos televisivos, así como en medios de comunicación escritos son, en su inmensa mayoría, negativas. Nos inundan con desgracias, catástrofes y acontecimientos dolorosos que, por lo general, no podemos cambiar o sobre los que poco podemos influir.

La exposición sin filtro a este tipo de noticias puede llenarnos de angustia, impotencia y desesperación. Para las personas más sensibles, esta dinámica puede ser una auténtica tortura, en especial si pensamos que en muchas ocasiones pasa desapercibida como fuente de malestar.

 

Establece un filtro. Infórmate, pero evita hacer de estos sucesos el centro de tu pensamiento y de tus conversaciones. Deja espacio para noticias positivas, búscalas por tu propia cuenta si es necesario. En el mundo también ocurren circunstancias, eventos o acciones que son un apoyo para el optimismo.

En este sentido, intenta que la información que consumas sea un punto de partida para tomar decisiones. Infórmate para reciclar, para no conducir bajo los efectos del alcohol o para hacer cualquier tipo de cambio o aportación con tus acciones. No hay nada más dañino que inundarnos de contenido negativo de forma pasiva, sin intervenir para que eso, que no nos gusta, cambie.

Filtrar la información que consumes para tu entretenimiento

El contenido audiovisual que seleccionamos durante nuestro tiempo de ocio también es importante. Películas, series, música, vídeos de cualquier índole… Todos están asociados un tipo determinado de información.

Muchas veces, centrados en el entretenimiento que nos ofrecen, no somos conscientes de si esos contenidos son beneficiosos para nosotros.

 

Por ello, resulta útil pensar en nuestra mente como un ordenador que se va programando con todo lo que vemos y escuchamos. Así, adopta el hábito de preguntarte: “¿esto que estoy viendo o escuchando me está programando positiva o negativamente?”. Y trata de escoger aquellos contenidos que te gustaría experimentar en tu vida. Estos te nutrirán de emociones agradables y beneficiosas.

Chico escuchando música

Relaciones sociales

Por último, hemos de tener cuidado a la hora de elegir a las personas con quienes nos relacionamos, tanto en persona como virtualmente. Cuando pasamos tiempo con personas positivas, alegres y empáticas es más fácil que de los encuentros o las conversaciones volvamos cargados de vitalidad.

En cambio, cuando convivimos con personas dramáticas, victimistas, tóxicas o negativas podemos sentir cómo se drena nuestra energía. Piensa por un momento cuál es la actitud de las cinco personas con las que más tiempo pasas y en cómo sales emocionalmente de los encuentros que mantienes con ellas.

 

Lo mismo sucede con las redes sociales. Evita seguir a aquellas personas cuyas publicaciones te hagan sentir inferior o insuficiente. Muchas veces se muestran situaciones irreales, editadas y manipuladas que pueden generarnos sufrimiento si caemos en el error de compararnos.

Ante todo, aprende a conectar con tu cuerpo y tus emociones: son la mejor brújula. Presta atención a lo que cada contenido te hace experimentar; la parte emocional va a tener peso, y no poco, cuando tomes decisiones. Filtrar la información que alimenta tu mente es un derecho que te asiste, úsalo.

 
  • Salazar Jiménez, M. (2015). El efecto del visionado de diferentes tipos de noticias y la percepción de la criminalidad.
  • Frankl, V. (2015). El hombre en busca de sentido. Herder Editorial.