Proxémica: como comunicar con el espacio

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 30 enero, 2018
Roberto Muelas Lobato · 30 enero, 2018

La proxémica es el estudio de las relaciones de proximidad y alejamiento entre personas y objetos durante las interacciones. Estudia la distancia que las personas mantienen cuando interactúan y la presencia o ausencia de contacto físico. A partir de todo ello, la proxémica establece las distancias emocionales que se dan entre las personas que interactúan.

La proxémica nos enseña que hablar con una persona estando frente a ella puede parecer lo más normal pero, en algunas culturas, la posición más aceptada es estar en un ángulo de 90 grados. Lo mismo sucede con saludar dando besos o la mano. Estas prácticas que los hispanos realizan en su día a día son demasiado intensas en otras culturas como la nipona. Ellos prefieren evitar el contacto físico y se saludan con una inclinación de la cabeza.

El contacto en la proxémica

Cada cultura establece unos tipos de contacto diferentes. Hay culturas en las que el contacto físico no está permitido en público mientras que en otras se da a menudo. Estas diferencias culturales han dado lugar a que se distinga entre culturas de alto y de bajo contacto. Las culturas de alto contacto son aquellas donde las distancias entre las personas tienden a ser menores. En cambio, en las culturas con bajo contacto, el espacio entre personas que interactúan es mucho mayor.

Pero estas diferencias culturales no solo aparecen en el contacto, también están presentes en el espacio. La distancia entre las personas y la configuración del ambiente indican que distancia es considerada como aceptable. Los espacios que las diferentes culturas usan se pueden dividir en tres: el espacio fijo, el semifijo y el personal o informal.

Amigos tomando café

El espacio en la proxémica

El espacio fijo son las estructuras inamovibles que marcan la distancia. Las más reconocidas son las fronteras entre países. Pero también lo son las disposiciones que tienen las casas; la estructura de las familias; los edificios; la composición de las ciudades; o los árboles que podemos encontrar dentro de una ciudad. Todos estos aspectos van a determinar, en parte, las distancias que mantenemos con otras personas.

“A unas treinta pulgadas de mi nariz está la frontera de mi persona, y todo el aire intacto que hay en medio es mi privado pagus solariego. Extraño, a menos que con ojos íntimos te haga yo señas fraternales, cuidado, no lo pases rudamente: que no tengo cañón, pero sí escupo”.

-Wystan Hugh Auden-

El espacio semifijo es aquel en que los objetos no limitan el movimiento ya que se pueden mover. Una puerta puede estar abierta o cerrada. Existen dos tipos de espacios semifijos. Los sociófugos son los que hacen que la gente esté en movimiento como las sillas incómodas o los supermercados cuando cambian las cosas para que las tengamos que buscar. Por otra parte, los sociópetos son los que incitan a la conversación o a la interacción. Como, por ejemplo, las butacas que usan los terapeutas o las mesas redondas que favorecen la conversación.

Por último, el espacio personal o informal es el que está al rededor de nuestro cuerpo. Mientras las culturas nórdicas tienden a ser distantes, las mediterráneas, latinas y tropicales son muy cercanas. Las culturas cercanas usan más el contacto físico y las distancias entre las personas son muy cortas.

Banco con un árbol en la mitad

La distancia en la proxémica

El espacio personal da lugar a la distancia. La distancia que se da entre las personas en las diferentes interacciones. La distancia que mantenemos con otras personas va a depender, además de nuestra cultura, de la relación que tengamos. Teniendo esto en cuenta, surgen cuatro tipos de distancias:

  • Distancia íntima. Esta distancia se da en las relaciones estrechas, en el amor, pero también con la familia y con los amigos cercanos. Aunque con estos últimos la distancia íntima se produce en una fase lejana. La distancia íntima es una invasión del espacio personal, por ello no todo el mundo la acepta.
  • Distancia personal. El contacto con esta distancia se da sin invadir el espacio personal. Se usa con gente cercana, con personas a las que conocemos. Cuando conversamos con alguien. Aunque varía entre culturas, este espacio suele ser lo largo de un brazo.
  • Distancia social. Es la distancia que mantenemos con los extraños. Lo utilizamos con personas sin relación de amistad. Con los que no existe una cercanía emocional. También la usamos cuando estamos conociendo a una persona o en reuniones de trabajo.
  • Distancia pública. Ésta es una distancia de más de 3,5 metros. Es la distancia ideal para dirigirse a un grupo de personas. La distancia hace que el tono de voz sea alto y la usamos en conferencias y charlas.

Aunque son muchos los factores que intervienen, la proxémica suele ser similar en las interacciones que tenemos en nuestro día a día. Las distancias y los contactos que mantenemos con otras personas se van a ver diferenciados por la cercanía emocional que tengamos con esas personas. Aun así, el uso del espacio también va a influir poniendo impedimentos o favoreciendo la cercanía.