¿Psicofármacos o terapia psicológica? ¡Descubre qué es mejor!

Laura Reguera · 4 mayo, 2017

Cuando vamos al médico porque nos encontramos mal emocionalmente, ¿cuáles suelen ser los pasos a seguir? El caso es que o te receta psicofármacos o te manda al psiquiatra. Pero no al psicólogo, aunque lo pidas… ¿Acaso las pastillas son más efectivas que la terapia psicológica?

Se recurre a lo fácil, a tomar una pastilla y que nuestros problemas desaparezcan… Pero la realidad es que no lo hacen. Siguen ahí cuando dejas de tomar este tipo de medicamentos… ¿O los vas a estar tomando toda la vida? Entonces, ¿cuál sería la solución? Sigue leyendo y entérate de por qué es más beneficioso el tratamiento de un psicólogo cognitivo-conductual o en cualquier caso puede ser el mejor complemento para un tratamiento farmacológico inicial.

“La psicología, a diferencia de la química, algebra o literatura, es un manual para tu propia mente. Es una guía para la vida”

-Daniel Goldstein-

Los problemas de los psicofármacos

El fin de este artículo no es acabar con los psicofármacos para siempre. La realidad es que hay ocasiones en las que son necesarios y nos hace bien tomarlos. El punto de inflexión estriba en que en España hay una tendencia exagerada a recetarlos, como explico en la introducción. Tanto es así, que la Organización de Consumidores y Usuarios llegaron a pedir menos medicación y más terapia psicológica.

Los efectos secundarios de este tipo de medicamentos son conocidos por los profesionales sanitarios, tanto a corto como a medio y largo plazo. Pero no solo es este el problema, es que su eficacia es dudosa en el tratamiento de algunos trastornos psicológicos y solo se recetan porque a corto plazo son la solución más económica para un sistema sanitario saturado y al borde del colapso por la falta de profesionales.

Benzodiacepinas

En adicción, su coste económico a largo plazo es muy elevado ya que contiene muchos síntomas pero al mismo tiempo, al no actuar sobre la causa, cronifican muchos trastornos. Como podemos observar, suponen pocos pros y numerosos contras… Entonces, ¿por qué se utilizan tanto? De un lado, se encuentran los intereses económicos de la industria farmacéutica. Del otro, son los propios pacientes quienes quieren que su malestar se pase tomándose una pastilla, de forma que no requiera esfuerzo por su parte.

¿Por qué es mejor la terapia psicológica cognitivo-conductual?

Pero este querer solucionar el problema de forma rápida e “indolora”, ¿por qué va a ser malo? Porque el caso es que realmente no soluciona el problema planteado. Me explico. Los psicofármacos te van a ayudar a reducir tu ansiedad o a mejorar tu estado de ánimo mientras te los tomes, en el mejor de los casos.

¿Y después qué? ¿Qué va a pasar cuando dejes la pastilla? Seguramente ese malestar emocional vuelva a aparecer. ¿Por qué? Porque no has adquirido estrategias para manejarlo más allá de tomar una pastilla. Lo primero que hay que tener claro es que en la vida nos vamos a encontrar con situaciones en las que es normal sentirnos mal pero, si no aprendemos a controlar esas emociones negativas, estas pueden de hacerse de su naturaleza pasajera y pasar a instalarse en nuestras vidas.

“Los mejores años de tu vida ocurren cuando decides tener responsabilidad sobre tus problemas. No culpas por ellos a tu madre, la ecología o el presidente. Te das cuenta de que controlas tu propio destino”.

-Albert Ellis-

Ahí es donde está el problema. Las medicinas pueden paliar tus problemas de depresión o ansiedad, pero es mediante la terapia psicológica de calidad como vas a conseguir herramientas para controlar estas emociones negativas por ti mismo. Herramientas que vas a poder seguir aplicando cuando termine la terapia.

Psicologa con paciente

¿Qué te aporta la terapia psicológica que no lo hagan los psicofármacos?

A parte de darte estrategias de manejo emocional para toda tu vida, la terapia no tiene ni los riesgos para la salud ni los efectos secundarios adversos de los psicofármacos. Además, en términos económicos, es una alternativa más barata. Pero no solo eso, presenta más ventajas.

Por ejemplo, la adherencia al tratamiento psicológico es mayor que la del tratamiento farmacológico. La tasa de recuperación es más elevada y disminuye considerablemente el riesgo de recaídas. Esto hace, a su vez, que los trastornos no se cronifiquen.

“El autoconocimiento y el desarrollo personal son difíciles para la mayoría de las personas. Normalmente requiere mucho coraje y perseverancia”

-Abraham Maslow-

Ahora piensa una cosa, ¿qué valoramos más, lo fácil o aquello que requiere esfuerzo por nuestra parte? La realidad es que lo último. Cuando lo que conseguimos es el producto directo de nuestro trabajo, nos sentimos mejor. Aparecen emociones como la alegría y nos sentimos realizados. De esta forma, con la terapia psicológica no solo conseguimos herramientas para manejar nuestras emociones negativas, sino que también potenciamos el afecto positivo y nuestra autoestima.

Así, la terapia cognitivo-conductual viene recomendada como tratamiento de elección en la mayoría de trastornos psicológicos. La medicación es necesaria en los casos severos, pero también acompañada de tratamiento psicológico. Por lo tanto, es mejor recurrir a un psicólogo adecuado, así como que se sumen estos profesionales a los centros de Atención Primaria.

Imágenes cortesía de Freestocks.org, Drew Hays y Breather.