Psiconeuroinmunología y hormonas tiroideas: ¿cómo se relacionan?

26 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Girod de la Malla
La relación entre cuerpo y mente es mucho más compleja de lo que se cree. Por ello, la psiconeuroinmunología intenta explicar la relación entre el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmune. En este caso concreto, hablaremos de las disfunciones tiroideas de origen autoinmune.

La relación entre cerebro, sistema inmune y sistema endocrino y todas las patologías relacionadas es clara. Esto es justo lo que estudia la psiconeuroinmunología o psiconeuroendocrinoinmunología (PNI, si empleamos las siglas). Uno de los temas que aborda esta disciplina científica es la posible relación entre los factores psicológicos y las enfermedades autoinmunes (enfermedades tiroideas de origen autoinmune, en este caso).

¿Quiere decir que modificando determinados aspectos psicológicos se podría mejorar la progresión o el pronóstico de enfermedades autoinmunes, como por ejemplo la tiroiditis de Hashimoto? Así es. Vamos a conocer de qué manera los factores de personalidad, el estrés y la salud mental, en general, pueden estar relacionadas con las enfermedades tiroideas.

Neuronas y anticuerpos

Psiconeuroinmunología: ¡cuéntame más!

La psiconeuroinmunología es una disciplina científica que estudia la relación entre el sistema inmunitario y algunas enfermedades. Este término fue acuñado por el psicólogo Robert Ader y el inmunólogo Nicholas Cohen, en 1975. Ambos lograron demostrar la relación entre sistema nervioso e inmunitario o, dicho de otra forma, demostraron cómo las emociones pueden afectar a nuestro sistema inmune y viceversa.

Uno de los objetivos de la psiconeuroinmunología es estudiar desde un enfoque holístico y multidisciplinar el origen de determinadas enfermedades, sobre todo, las enfermedades crónicas de origen autoinmune.

Esta disciplina parte de la base de que las emociones, el estrés, la ansiedad o la depresión provocan cambios tanto a nivel de sistema hormonal como del inmunitario. Además, la microbiota intestinal tiene un papel central en dentro de la psiconeuroinmunología. Las enfermedades autoinmunes se relacionan con un desequilibrio en la microbiota.

La PNI se encarga también de estudiar el papel de los rasgos de personalidad en el inicio y el curso de las enfermedades autoinmunes, el papel del los neurotransmisores y neuropéptidos en la inmunidad y la comorbilidad entre alteraciones inmunológicas y enfermedades mentales.

Tiroides, hormonas tiroideas y enfermedades tiroideas de origen autoinmune

La tiroides es una glándula con forma de mariposa cuya función es producir la cantidad necesaria de hormonas tiroideas para satisfacer la demanda de los tejidos periféricos. Es importante para mantener la temperatura corporal, por lo que se ha llamado también “el termostato del cuerpo”.

Tendemos a relacionarla únicamente con cambios en el peso corporal, pero la realidad es que es una glándula cuya función es mucho más compleja. La tiroides ejerce su función en casi todos los órganos y sistemas del cuerpo:

  • Produce las hormonas necesarias para un correcto crecimiento y desarrollo, imprescindibles para el desarrollo del sistema nervioso.
  • Regula muchos procesos metabólicos.
  • Interviene en la síntesis y degradación de proteínas y grasas.
  • Interviene en el mantenimiento de los tejidos como el hígado, el corazón y el sistema nervioso.

¿Cómo funciona la tiroides?

El hipotálamo segrega la hormona liberadora de tirotropina (TRH), que estimula a la hipófisis para que produzca la hormona estimulante del tiroides (TSH o tirotropina).

La TSH estimula a la tiroides para que produzca hormonas tiroideas T3 (triyodotironina) y T4 (tiroxina). La hipófisis ralentiza o acelera la liberación de TSH en función de la cantidad de hormonas tiroideas en sangre.

Las alteraciones tiroideas se pueden dividir en enfermedades que dan lugar a un exceso de producción de hormona tiroidea (hipertiroidismo) y las que dan lugar a un déficit de producción de hormona tiroidea (hipotiroidismo).

El déficit o exceso de producción de hormona tiroidea se puede acompañar de la presencia de anticuerpos (ya sean anticuerpos antitiroglobulina- Tg- o anticuerpos antiperoxidasa tiroidea- TPO-). Esto sugiere que la causa de la enfermedad tiroidea es un trastorno autoinmunitario, como la enfermedad de Graves o de Hashimoto. Es decir, son enfermedades provocadas porque nuestros anticuerpos “se confunden” y atacan a nuestra tiroides.

Enfermedad de Graves: hipertiroidismo autoinmune

La enfermedad de Graves es la causa más frecuente de hipertiroidismo (exceso de hormonas tiroideas). El cuerpo está produciendo un exceso de hormonas tiroideas, por lo que la hipófisis disminuye la producción de TSH, para limitar la producción de hormonas tiroideas. Es decir, en un análisis de sangre encontraremos unos niveles altos de hormonas tiroideas, pero bajos de TSH.

Sus manifestaciones se relacionan con un aumento del metabolismo (pérdida de peso a pesar del aumento del apetito) y con una intensificación de la actividad del sistema nervioso simpático.

El nerviosismo, la irritabilidad y la ansiedad se acompañan de síntomas como aumento de la frecuencia respiratoria y de la frecuencia cardíaca, arritmia o palpitaciones, intolerancia al calor y temblores y fasciculaciones, entre otros.

El tratamiento se dirige a reducir la concentración de las hormonas tiroideas. Con fármacos beta-adrenérgicos (como el propranolol o el metoprolol), se bloquean los efectos del estado hipertiroideo sobre la función del sistema nervioso simpático. Además, se utilizan fármacos antitiroideos como el metamizol o el propiltiouracilo.

Tiroiditis de Hashimoto: hipotiroidismo autoinmune

La enfermedad de Hashimoto produce hipotiroidismo, es decir, un déficit en la producción de hormonas tiroideas. Este déficit obliga a la hipófisis a aumentar la secreción de TSH con el objetivo de que esta estimula a la tiroides y produzca mayor cantidad de hormonas tiroideas. En los análisis de sangre, por tanto, encontraremos unos niveles altos de TSH, pero insuficientes de hormonas tiroideas.

La primera causa de hipotiroidismo es la falta de yodo, pero en países desarrollados, donde el aporte de yodo está garantizado, la primera causa de hipotiroidismo, de nuevo, es un trastorno autoinmune.

La falta de hormonas tiroideas se traduce en una disminución del metabolismo (aumento de peso). Síntomas como bradicardia, hinchazón, cansancio y fatiga, problemas de concentración y de memoria, intolerancia al frío, pérdida de cabello y fragilidad de las uñas y síntomas depresivos, son solo algunos de la larga lista de síntomas.

El tratamiento principal consiste en administrar hormona tiroidea sintética (levotiroxina), para suplir la falta de hormona tiroidea del organismo.

Enfermedad de Hashimoto

Abordaje de la enfermedades tiroideas desde la psiconeuroinmunología

La PNI explica que un evento estresante induce una respuesta fisiológica alterada, por culpa de los altos niveles de ACTH y cortisol. El aumento de estas puede afectar a la funcionalidad del sistema inmune y potenciar la vulnerabilidad a una serie de enfermedades, entre ellas las enfermedades endocrinas y autoinmunes.

La activación del sistema de estrés involucra a los sistemas nervioso, endocrino e inmune. El estrés altera la función del eje hipotálamo-hipófiso-tiroideo (HHT): Se suprime la secreción de TSH y se suprime la conversión periférica de tiroxina (T4) en la triyodotironina (T3), que es la hormona tiroidea más activa en el organismo.

Lo cierto es que el estrés podría desencadenar varios trastornos inmunológicos, pero no se ha logrado explicar cómo estos trastornos podrían volverse contra el propio organismo. Se ha sugerido que los anticuerpos contra el receptor de TSH podrían producirse como resultado de un defecto en la vigilancia inmunológica.

La conclusión es que el estrés afecta al sistema inmune alterando los niveles de hormonas.  Afecta especialmente a los glucocorticoides, neurotransmisores y citoquinas, lo que podría contribuir al desarrollo de autoinmunidad en individuos genéticamente predispuestos.

Como vemos, la relación es mucho más compleja de lo que cabría esperar y parece dejar clara la necesidad de un abordaje integral. Por ello, la psiconeuroinmunología actúa en base a unos pilares.

Pilares básicos de la psiconeuroinmunología

  • Intervención nutricional o alimenticia para regular la inflamación del cuerpo y aportar los elementos necesarios para su reparación. La relación entre la microbiota y los trastornos autoinmunes explica la importancia de la dieta. En concreto, hay investigaciones que relacionan la autoinmunidad con la intolerancia al gluten, por lo que se propone eliminarlo de la dieta. Este punto tiene muchos adeptos pero no se queda corto en detractores, y daría para un artículo entero.
  • Suplementación basadas en la evidencia científica (fitoterapia, productos de medicina ortomolecular, omega 3, vitamina C, enzimas digestivas…)
  • Biorritmo: es el regulador principal a nivel hormonal. Se refiere a las horas y hábitos de sueño, la producción de melatonina, horario fisiológico de las comidas y ayunos…
  • Ejercicio físico y movimiento
  • Meditación y mindfulness y otras intervención en la esfera psicoemocional: técnicas de gestión de estrés, desarrollo personal, búsqueda de motivación… que ayuden al paciente a regular el sistema inmune/sistemas hormonales implicados en su patología.
  • Fisioterapia, psicoterapia, intervenciones farmacéuticas en los casos en los que sea necesario.
Mujer corriendo al aire libre

La psiconeuroinmunología puede ser la esperanza de los pacientes crónicos

Normalmente, cuando nos referimos a enfermedades autoinmunes, nos referimos también a procesos o enfermedades crónicas. El diagnóstico de disfunción tiroidea de origen autoinmune suele atarnos a una pastilla de por vida. Y muchas veces el tratamiento no pasa de ahí.

La psiconeuroinmunología es un ejemplo maravilloso de cómo la educación sobre la propia enfermedad, la búsqueda de información y la implicación activa en el tratamiento pueden ayudar a mejorar nuestra situación.

Si le preguntáis a cualquier persona con disfunción tiroidea, a pesar de cumplir con la medicación, os dirá que todavía presenta síntomas que limitan su calidad de vida. La PNI puede ayudar a introducir pequeños cambios en los hábitos que pueden mejorar de manera muy significativa los síntomas o la incapacidad que estos producen.

Castés M. (2015). Descubre el poder de tu sistema inmunológico y toma el control de tu salud. Psiconeuroinmunología o cómo apropiarte del sistema inmunológico Gómez B., Escobar A., (2002). La Psiconeuroinmunología: bases de la relación entre los sistemas nervioso, endocrino e inmune. Rev FAc Med UNAM, vol 45, n°1, ene-feb.