¿Qué es la psicosis ordinaria?

¿Qué es la psicosis ordinaria? ¿Por qué es complicada de detectar? ¿Qué implicaciones tiene? En este artículo responderemos a estas y otras preguntas.
¿Qué es la psicosis ordinaria?
Cristina Roda Rivera

Escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera.

Última actualización: 01 diciembre, 2022

En este artículo hablaremos de la “psicosis ordinaria”, un concepto que no aparece en las clasificaciones del DSM o CIE, pero que es utilizado con frecuencia en la práctica psicoanalítica. La distinción entre psicosis y neurosis es clásica. Por otro lado, el psicoanálisis anglosajón tiene mucho que ver en que se hayan encontrado categorías intermedias. La más conocida es la estructura límite de personalidad. Estas categorías intermedias son mucho más interesantes a nivel clínico, ya que se acercan a un modelo dimensional y menos estructural para explicar el comportamiento humano.

La psicosis ordinaria es una propuesta de definición clínica de Jacques-Alain Miller, señalando que cuando no reconocen signos evidentes de neurosis puede darse una psicosis disimulada, una psicosis velada. Designa un modo de funcionamiento propio de sujetos con estructura psicótica que no presentan signos clínicos manifiestos de psicosis, por lo que conservan una cierta adaptación social.

Hombre mirando desde ventana
El término “psicosis ordinaria” fue pronunciado por primera vez en la Convención de Antibes en 1998.

¿En qué consiste psicosis ordinaria?

En muchos pacientes existe una “forma atenuada de psicosis”, que sigue estando dentro de lo que llamamos “trastornos del espectro psicótico”. Este tipo de psicosis no presenta los signos clásicos de la psicosis “delirios o alucinaciones”, pero podemos apreciar el aspecto psicótico en otras manifestaciones.

El concepto de psicosis ordinaria nos obliga a abandonar las categorías nosológicas habituales, ordenadas a partir de grandes síndromes que señalan una lógica del “todo o nada”, para fijarnos en dimensiones de la conducta. La idea es que en consulta suelen aparecer muchos casos de psicosis que quedan “latentes”. Una persona puede vivir siempre con una estructura psicótica de base sin que sus síntomas sean muy llamativos.

Según el psicoanalista y escrito Gustavo Dessal, este tipo de psicosis presentan diferentes fenomenologías. Desde el exceso de normalidad hasta la apariencia de una neurosis caracteropática grave. No obstante, siempre está presente el núcleo delirante encapsulado, que el paciente confiesa de forma subrepticia o que mantiene a resguardo mediante circunloquios o elipsis del discurso.

Cómo se manifiesta

La clínica de la psicosis ordinaria se manifiesta a través de indicadores muy sutiles. Puede tratarse de extravagancias, un manejo particular del lenguaje, disturbios del pensamiento o ataques de angustia no reconocidos como tales, que surgen como acontecimientos del cuerpo.

La persona puede también encontrarse socialmente desubicado. Presenta obstáculos en las relaciones y con un brusco rechazo al otro, sin que existan premisas o historia que puedan explicar esta desconexión del tiempo en el que viven. En las psicosis ordinarias, los signos no son espectaculares, son discretos. Tampoco los déficits. Por esto, podemos hablar en estos casos de locura normalizada.

Síntomas para detectar la psicosis ordinaria

Dessal detalla diferentes fenómenos clínicos que apuntarían a la existencia de una psicosis ordinaria:

  • Se trata de personas que suelen carecer de discurso en lo que se refiere a su historia, con ausencia de implicación subjetiva.
  • Es frecuente que se trate de personas cuya vida sexual es inexistente o muestran signos de una relación lábil con la identidad sexual.
  • Con frecuencia, el vínculo social está atravesado en distintos grados por signos de agresividad, desconfianza paranoide, o pasajes al acto generalmente discretos, pero que muestran puntos de forclusión inequívocos.
  • Muchas personas a las que consideramos psicóticas ordinarias suelen manifestar de forma espontánea una extraordinaria tendencia a recrear en su discurso una novela “edípica” poco filtrada por la censura.
  • La dificultad incomprensible para realizar actividades, supuestamente al alcance de la capacidad de la persona, y que con frecuencia desempeñaba con normalidad en el pasado, puede ser el signo de una ruptura psicótica no evidente. Sirva como ejemplo la imposibilidad absoluta de acudir a clase de algunos adolescentes con un desempeño escolar previo normal.
  • La relación al lenguaje también está alterada. A menudo hablan a partir de refranes o lugares comunes que recubren el vacío de una enunciación propia. También podemos observar, como ha señalado Eric Laurent, un “uso casi neológico de palabras comunes”.

Los psicóticos ordinarios camuflarían su condición en el paisaje cotidiano, mientras que los psicóticos extraordinarios, por contraposición, tendrían limitaciones mucho más invalidantes. Por lo tanto, también más salientes para el observador no intencional y no intencionado.

Hombre hablando con su pareja
Las personas con psicosis ordinaria suelen tener un funcionamiento social aparentemente normal, pero su sistema de representación simbólico del mundo está desestructurado.

El origen de la psicosis ordinaria

El interés por nuevas formas de aparición de la psicosis libre de delirios y alucinaciones no para de crecer. Son cada vez los casos que se presentan en consulta. Personas con un funcionamiento social que podríamos considerar aceptable, pero con su sistema de representación simbólico del mundo completamente desestructurado.

Marie-Hélène Brousse, en un artículo titulado La psicosis ordinaria a la luz de la teoría lacaniana de discurso, sostiene que el campo de las psicosis parece modificarse en la actualidad. Lo relaciona con el declive de la función paterna, el poder del Nombre-del-Padre, va acompañado de la pluralización de su función. Al lugar de la evaporación del padre vienen las normas sociales. Ante el declive de la ley proliferan las normas, el sentido común (ordinario). Cuando hablamos de psicosis ordinaria se trata de un comportamiento supersocial, de sumisión absoluta.

La precariedad simbólica que caracteriza a nuestra época tendría así efectos en la clínica. Los algoritmos de presentación de la información basados en likes son extraordinariamente unificadores (normalizadores). Pero, ¿y si la normalidad está vacía? Si no hay nada a lo que oponernos, la personalidad parece no terminar de formarse. Se llega a la “ordinariez”, que mezclada con la soledad puede llegar a volverse insoportable.

Cuando se habla de lo normal, por ejemplo, de una persona normal, hay algo del vacío. La clínica que viene puede ser, en gran medida, una clínica del vacío. Un vacío presente en las formas ordinarias de la locura, que no se desencadena públicamente, pero está escondida en nuestros pensamientos y formas de comportarnos.

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  • Dessal, G. “Continuidad y discontinuidad en las psicosis ordinarias. Tres preguntas a Gustavo Dessal" en Nodus. L’Aperiòdic Virtual de la Secció Clínica de Barcelona, accesible en http://www.scb-icf.net/nodus/contingut/article.php?art=274&rev=37&pub=1.
  • Laurent, E. (2007). La psicosis ordinaria. Virtualia6(16), 2-6.
  • Lippi, S. (2015). La psicosis ordinaria:¿ cómo pensar los casos inclasificables en la clínica contemporánea?. Desde el jardín de Freud, (15), 21-36.
  • Manuel Fernández Blanco, El tiempo de la psicosis ordinaria, Asociación Mundial de Psicoanálisis. XI Congreso. https://congresoamp2018.com/textos-del-tema/tiempo-la-psicosis-ordinaria/

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