¿Qué puedo hacer cuando siento envidia?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 7 marzo, 2016
Dolores Rizo · 7 marzo, 2016

La envidia es un sentimiento que expresa el deseo de poseer o ser como otra persona. Éste sentimiento, en muchas ocasiones, se expresa a través del rechazo, el reproche y la crítica hacia la persona envidiada.

Podríamos decir que sentir envidia nos genera una actitud negativa hacia la persona o situaciones envidiadas, cuando en realidad, el sentimiento profundo que provoca la envidia es la atracción de aquello que posee la otra persona y nosotros no.

¿Por qué siento envidia?

Sentir envidia nos coloca en una situación de menosprecio hacia nosotros mismos. Así, ese mismo es el origen de la envidia, el inadecuado autoconcepto que tenemos de nosotros.

Cuando nuestra autoestima es baja, no nos sentimos capaces de conseguir lo que queremos y tampoco nos sentimos satisfechos de quienes somos. Al mismo tiempo, tampoco nos vemos capaces de cambiar para llegar a ser quienes queremos ser.

Chica sintiendo envidia de la otra persona por su anillo

Por esto, al conocer personas que tienen lo que deseamos y no ver la posibilidad de conseguirlo para nosotros, nos remueven por dentro, expresando hacia ellos la rabia, frustración e insatisfacción que sentimos con nosotros mismos, en forma de rechazo, críticas y reproches.

“No puedes ser envidioso y feliz al mismo tiempo”

-Frank Tyger-

¿Qué puedo aprender?

Es importante saber identificar la envidia para aprender de ella y reconocer que nos sentimos insatisfechos con nosotros mismos. A partir de ahí, podemos plantearnos un cambio personal en busca de la satisfacción perdida, explorando de nuevo en nosotros mismos y descubriendo las capacidades que se ocultan en nuestro fondo.

“La envidia es el arte de contar las bendiciones del otro en lugar de las propias”

-Harold Coffin-

Sería muy bueno, canalizar la envidia hacia la admiración, un sentimiento que nos hace aprender de otros, observando sus actitudes positivas y de valor, por las que han llegado donde se han propuesto.

La admiración, nos permite sentirnos bien con nosotros mismos, tratándonos desde una actitud de superación y crecimiento personal, proponiéndonos llegar donde otros ya llegaron y reconociendo en nosotros todas las capacidades y habilidades necesarias para superarnos y aprender.

“En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio”

-Albert Camus –

Proyectando nuestra vida

La admiración puede significar proyección personal a través de otros. Es una actitud que nos permite soñar más lejos de lo que solos habríamos sido capaces. Esto es así porque la observación y el reconocimiento de los logros ajenos puede ser un potenciador de la motivación personal para llegar más lejos, para superarnos y para seguir creciendo.

Proyectar nuestra vida es necesario. Para que esto nos llene es importante buscar modelos, admirar a los que ya consiguieron lograr sus sueños y sus deseos. De manera que siguiendo su ejemplo, podamos continuar nuestro camino hacia nuestra mejor versión.

Empleado aplaudiendo a su jefe

Lejos de la envidia y el rechazo hacia las personas envidiadas, con la admiración se produce un acercamiento hacia las personas, ya que admitimos y reconocemos sus logros y virtudes, mostrando interés por aprender de ellas y con ellas.

“Nada es más digna de admiración en un hombre noble que el saber aceptar e imitar las virtudes de los demás”

-Confucio-

Haciendo cambios

Sin duda, para poder admirar, es necesario sentirnos a gusto con nosotros mismos, reconociendo nuestras capacidades y nuestra actitud por aprender. Será necesario sentirnos como una persona capaz de proyectar y de soñar, y como no, de llegar donde nos propongamos. Por ejemplo, hasta donde se encuentra la persona a la que admiramos y convertirnos en quienes queremos ser y conseguir lo que queremos tener.

En definitiva, si no nos gustamos y queremos cambiar inspirados por las personas a las que admiramos, en primer lugar tenemos que reconocer nuestras posibilidades de cambio -que todos tenemos- y después proyectar ese cambio que deseamos en nosotros.