¿Qué atrae a las mujeres de los hombres? - La Mente es Maravillosa

¿Qué atrae a las mujeres de los hombres?

Edith Sánchez 15 febrero, 2014 en Psicología 38 compartidos

Algunos hombres no tienen precisamente la belleza de Apolo, pero aun así resultan realmente atractivos para las mujeres. Llaman la atención donde quiera que van y siempre terminan ligando con la más bonita, o la más popular. No es que tengan más dinero o más poder, sino que de ellos emana un atractivo difícil de describir. Y de resistir.

Los expertos en temas de seducción indican que estos hombres tienen tres características que doblegan hasta a la más remolona. Aquí te contamos los secretos de los feos más bellos.

1. Estilo y porte

La forma en que un hombre se apodera del espacio y se mueve fluidamente en él, transmite un mensaje inconsciente acerca de sí mismo. Los hombres que tienen gestos pausados, medidos y firmes dicen con su actitud que tienen todo bajo control. Se trata de un estilo que transmite la confianza suficiente como para explorar nuevos niveles en la relación con él.

Lo mismo pasa con el porte. Los hombres que se sienten cómodos consigo mismos aprovechan su estatura, sin importar si son demasiado bajos o altos. Los altos adoptan una especie de condescendencia en sus gestos, que los hace percibir extremadamente amables. Y los bajos mantienen la espalda derecha, lo que les otorga una elegancia adicional. Normalmente levantan el mentón cuando hablan, adoptando una postura de cierta autoridad.

En ambos casos, lo atractivo de estos hombres es la seguridad que proyectan. Llevan consigo un aura especial que invita a estrechar lazos con ellos.

2. El tacto

Con la palabra tacto se designa tanto al sentido de percepción a través de la piel, como la prudencia y mesura en las palabras y actuaciones. Los feos bellos tienen muy desarrollado este sentido, en sus dos acepciones.

Varios estudios han comprobado que el contacto físico, por mínimo que sea, crea vínculos inconscientemente muy fuertes entre las personas. Para bien y para mal. Un extraño que te empuje en el autobús, difícilmente terminará siendo tu amigo. El que te pide permiso o te toma delicadamente para abrirse paso, habrá ganado una buena cantidad de puntos.

Los expertos indican que hay un punto del cuerpo femenino “políticamente correcto”. Es decir, un punto que los hombres con tacto tocarán sin temor. Se trata de toda la zona alrededor de los codos. Si durante una conversación el hombre toca esa zona por dos o tres segundos, habrá establecido un con-tacto que a ella la hará sentir bien.

Algo diferente ocurre si el hombre decide tocar a su interlocutora en la espalda. Se siente como un gesto algo masculino, más propio para ser usado entre dos hombres. También es un gesto con un dejo de condescendencia o conmiseración. Tocar la cintura resulta muy atrevido, igual que tomar de la mano. Y en el hombro, ni se diga; es como para compañeros de un equipo de fútbol.

3. Los gestos defensivos

Los anti-Adonis irresistibles se aceptan a sí mismos, mantienen bajo control el miedo y son abiertos al vínculo con los demás. Eso se refleja en sus gestos. Nunca los verás adoptando actitudes defensivas como cruzarse de brazos durante una conversación, o con las manos en los bolsillos estando por ahí. Ambos gestos reflejan falta de seguridad y necesidad de ocultarse.

Por el contrario, estos seductores acostumbran a exhibir dos gestos distintivos. Normamente miran a los ojos, directamente. No eluden la mirada. Favor no confundir con las miradas sin parpadeos, heladas e incisivas. Esas asustan a las chicas. No reflejan seguridad, sino imponencia.

El otro gesto característico es una sonrisa dosificada. Si ríen demasiado parecerán tontos. Si ríen demasiado poco, recordarán a un monje. Los bellos feos sonríen genuinamente. Cuando algo les causa gracia o abiertamente quieren ser amables. Lo hacen pausadamente. Se toman unos segundos en el gesto. Y a las mujeres les parece que son misteriosos y encantadores.

Imagen cortesía de eljoja

Edith Sánchez

Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural. Algunas de sus publicaciones son "Inventario de asombros", "Humor Cautivo" y "Un duro, aproximaciones a la vida".

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