¿Qué es la cleptomanía?

28 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Cristina Girod de la Malla
¿Qué sabes de la cleptomanía? Aquí te enseñamos en qué consiste, qué tipos existen, además de cómo se diagnostica y trata.

Es probable que hayas oído hablar de la cleptomanía. Quizá incluso conozcáis un caso cercano. Los medios de comunicación y las leyendas populares (por llamarlo de alguna manera) han provocado que este trastorno esté rodeado por un halo de desconocimiento. Una ignorancia que ha dado lugar a mitos que vamos a intentar corregir.

¿A cuántas personas afecta? ¿Cómo se diagnostica? ¿Qué lleva a las personas a robar? ¿Qué roban? ¿Hay distintos tipos de cleptómanos?… Son solo algunas de las preguntas que vamos a intentar responder. Ahondaremos también en los criterios diagnósticos, diferenciando bien qué es y qué no es cleptomanía y conoceremos cuáles son los tratamientos que más ayudan a estas personas.

¿Qué es la cleptomanía y cómo se diagnostica?

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) recoge la cleptomanía dentro de un capítulo llamadotrastornos disruptivos del control de los impulsos y la conducta”. En este capítulo se ubican también el trastorno negativista desafiante (TND), el trastorno explosivo intermitente (TEI), el trastorno de conducta (TC, antes trastorno disocial) y la piromanía.

Mujer con cleptomanía robando un bolso

Para poder diagnosticar cleptomanía, se deben cumplir los siguientes criterios diagnósticos:

  • Dificultad recurrente para controlar los impulsos de robar objetos que no son necesarios para el uso personal o por su valor económico.
  • Sensación de tensión creciente inmediatamente antes de cometer el robo.
  • Bienestar, gratificación o liberación en el momento de cometer el robo.
  • El robo no se comete para expresar cólera o por venganza y no es en respuesta a una idea delirante o a una alucinación.
  • El robo no se explica por la presencia de un trastorno disocial, un episodio maníaco o un trastorno antisocial de la personalidad.

El DSM no especifica ningún criterio temporal; sin embargo, la CIE-10 requiere la presencia de dos episodios para poder diagnosticar el trastorno. Algunos psicólogos incluso consideran que deberían darse dos episodios en un periodo de 6 meses para poder aplicar el diagnóstico.

Además, el diagnóstico resulta complicado porque no es fácil que la persona reconozca este problema. Por esto mismo, se piensa que es un trastorno mucho más común de lo que parece.

Aclaraciones necesarias

Como se menciona en el primer criterio, el principal problema es la incapacidad para resistir el impulso de robar. Esto quiere decir que la persona no planea sus robos, no hace un plan de fuga, ni tiene pensado hacerlo. No se convierten en ladrones profesionales de guante blanco. De hecho, estos episodios suelen estar asociados a periodos de ansiedad (periodos en los que sería complicado elaborar un plan maestro). Además, la persona no roba objetos por su interés económico ni porque sea una necesidad.

A pesar de que el DSM especifique que la persona experimenta bienestar, gratificación y liberación, es importante matizar que este bienestar no se deriva del hecho de robar, sino de la reducción de la tensión experimentada antes del robo. El robo actúa como ansiolítico, por así decirlo. De hecho, las personas con cleptomanía a menudo sienten mucha culpa y vergüenza tras el episodio.

¿Qué es y qué no es cleptomanía? Diagnóstico diferencial

Una persona con cleptomanía, por supuesto, no es un delincuente, en lo que a intencionalidad se refiere. Por eso, es importante diferenciar a un verdadero cleptómano de una persona que ha cometido un hurto o un robo y que intenta evitar ser condenada mediante la simulación del trastorno.

El robo no va asociado a sentimientos de venganza ni está relacionado con el trastorno de conducta o el trastorno antisocial de la personalidad. Uno de los criterios diagnósticos del trastorno de conducta y el antisocial es, en efecto, haber cometido robos. Si este criterio se acompaña de otros, propios de esos trastornos, el diagnóstico de cleptomanía ya no tiene sentido.

De la misma forma, si el robo se comete en respuesta a una idea delirante o a alucinaciones, tampoco se podría realizar el diagnóstico de cleptomanía. Y lo mismo ocurre si el robo se comete durante un episodio maníaco, un estado demencial u otros trastornos de personalidad como el TLP.

Prevalencia y tipos de cleptomanía

Es un trastorno poco frecuente en la población general. Afecta a aproximadamente el 0,3-0,6 % de la población. Según DSM-IV-TR solo el 5 % en sujetos que cometen delitos de robo cumplían criterios para cleptomanía. El DSM-5, en cambio, sugiere que el diagnóstico está presente en entre el 4-24 % de los individuos detenidos por robar en tiendas.

La cleptomanía se diagnostica en mayor medida en mujeres, con una proporción de 3 mujeres diagnosticadas por cada hombre. La edad de inicio es variable. En niños y adolescentes el trastorno suele remitir espontáneamente.

Respecto al curso de la enfermedad, se han identificado tres patrones, principalmente:

  • Esporádicos: los episodios de robo ocurren con poca frecuencia, pero se extienden en el tiempo.
  • Episódicos: se alternan periodos de mayor frecuencia de robos con periodos en los que no se producen episodios.
  • Crónicos: el robo es continuo e incontrolable y limita mucho la vida de la persona.
Chica robando en un supermercado

¿Cómo se trata la cleptomanía?

No se conoce mucho acerca de los tratamientos efectivos para tratar la cleptomanía. Sin embargo, sí se conocen algunas técnicas que pueden ayudar a mejorar el problema.

  • Identificar creencias y conductas desadaptativas que disparan la ansiedad previa al robo y reemplazarlas por creencias y conductas más adaptativas que prevengan esa ansiedad.
  • Técnicas de sensibilización en las que, con ayuda del terapeuta, se recrea la situación de robo y el paciente se enfrenta a consecuencias negativas como ser capturado.
  • Procedimientos de desensibilización sistemática para reducir la ansiedad que desencadena el robo.
  • Técnicas aversivas en las que se asocian sensaciones desagradables con el acto de robar.
  • Control de estímulos, como restricción en los momentos en los que se prevé un posible robo, ir a las compras acompañado.

Sabiendo qué es la cleptomanía, ya podréis imaginar que se trata de un trastorno muy limitante, que afecta a varias áreas de la vida de las personas y que, por si fuera poco, está sujeto a gran estigmatización.

Por ello, es importante acabar con todos los mitos que rodean a esta enfermedad y conocerla más de cerca para sensibilizarnos con el sufrimiento de las personas con cleptomanía y poder ayudarlas o recomendarles que busque ayuda profesional.

Por suerte, el empleo de las técnicas mencionadas ayuda a reducir los episodios de hurto y a mejorar la calidad de vida de las personas con diagnóstico de cleptomanía.

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