¿Qué es la hipotimia?

21 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
La hipotimia es un estado de ánimo en el que la respuesta emocional está disminuida o es inadecuada. No es solo tristeza, sino incapacidad de sentir felicidad. Veamos en qué consiste y cómo abordarla.

En los últimos tiempos, la positividad mal entendida nos ha llevado a satanizar de algún modo los sentimientos negativos. Por ello, muchas veces nos alarmamos cuando nos sentimos tristes, apáticos o decaídos. Sin duda, estas emociones son tan normales y saludables como cualquier otra, y debemos permitirnos vivirlas. Aun así, es posible que en algunos casos estemos padeciendo hipotimia.

Los diferentes trastornos del estado de ánimo y sus manifestaciones son similares y con frecuencia suelen solaparse. Por ello, puede resultar complicado distinguir ante cuál nos encontramos o si simplemente estamos ante un decaimiento natural. La hipotimia es poco conocida y por ello confundida o pasada por alto. Veamos entonces en qué consiste y cómo abordarla.

Mujer pensando en cómo afecta la menopausia al estado de ánimo

¿Qué es la hipotimia?

En primer lugar es necesario aclarar que la hipotimia es únicamente un síntoma; es decir, no constituye un trastorno psicológico aunque puede estar presente en varios de ellos. Se trata de un estado de ánimo en el cual nuestra respuesta emocional está parcialmente inhibida o es inadecuada en relación a la situación. Es decir, la persona se siente triste y abatida, pero además es incapaz de experimentar felicidad incluso si le pasa algo bueno.

Una persona que sufre hipotimia no sentirá la emoción, la euforia o la alegría esperables al recibir noticias positivas, como obtener un aumento de sueldo, aprobar una oposición o convertirse en padre. Del mismo modo, puede no reaccionar ante situaciones que despertarían otro tipo de emociones, como la compasión o la gratitud. Por lo general, se mostrará fría e inexpresiva.

Las siguientes son las manifestaciones principales de la hipotimia:

  • Tristeza, abatimiento y ausencia de felicidad.
  • Expresión emocional disminuida o inadecuada.
  • Desesperanza, pesimismo y sensación de fracaso.
  • Lentitud de movimientos y lenguaje inexpresivo.
  • Pérdida de interés por actividades que antes producían satisfacción (aficiones, amistades, familia…).

¿Qué debes saber al respecto?

La hipotimia, como hemos visto, se diferencia de la tristeza común porque va más allá cuantitativa y cualitativamente. En este sentido, también es importante aprender a distinguirla de entidades nosológicas, como la depresión o la distimia. Se diferencia de ellas en estos parámetros:

  • Duración. Para diagnosticar una depresión los síntomas han de estar presentes durante al menos seis meses de forma continuada. Del mismo modo, en la distimia el criterio que se requiere son dos años. En el caso de la hipotimia, la tristeza o el abatimiento pueden tener una duración variable de días o meses a lo sumo.
  • Intensidad. Tanto la distimia como la depresión presentan unos síntomas de mayor intensidad que la hipotimia, especialmente el trastorno depresivo.
  • Otros síntomas. Como antes comentamos, la hipotimia es un síntoma en sí mismo, que no se acompaña de otros ni forma una entidad diagnóstica. Por su lado, la distimia y la depresión incluyen todo un cuadro de manifestaciones como las alteraciones del sueño y el apetito, la dificultad para concentrarse o la ideación suicida.
Mujer triste con la mirada perdida

¿Cómo abordar la hipotimia?

Pese a que la hipotimia reviste menor gravedad que estos trastornos del estado de ánimo, es importante actuar sobre ella para que no termine derivando en alguno de estos. Por lo general, en este caso, la tristeza suele ser exógena; es decir, motivada por circunstancias externas desfavorables. Por ello, es importante que la persona que la sufre cuente con el apoyo tanto de su entorno como de un profesional cualificado.

Las principales intervenciones irán encaminadas a las siguientes áreas:

  • Es importante que la persona continúe realizando sus actividades diarias comunes y cumpliendo con sus obligaciones, pese a la apatía que puede sentir.
  • Por otro lado, es necesario que se involucre en experiencias que le resulten agradables. Estas no tienen que ser productivas, basta con que le proporcionen algo de bienestar o estimulación positiva. Así, cualquier afición, como leer, bailar o jugar a videojuegos puede ser de ayuda.
  • Se ha de evitar el aislamiento social ya que este puede agravar los síntomas. Así, a pesar de la reticencia que pueda sentir la persona con hipotimia, es necesario que siga manteniendo el contacto social.

En suma, si presentamos las manifestaciones propias de la hipotimia no hemos de alarmarnos, pero sí es recomendable que busquemos ayuda. El apoyo de nuestro círculo cercano y el desarrollo de habilidades de afrontamiento podrán ayudarnos a salir de este estado.

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