Qué es la inteligencia multifocal

Edith Sánchez · 21 septiembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 21 septiembre, 2019
La teoría de la inteligencia multifocal habla de la forma como se construyen los pensamientos, a partir de algunos procesos que tienen lugar en la mente. Busca, fundamentalmente, que aprendamos a gestionar el pensamiento para que se torne constructivo.

La inteligencia multifocal es una teoría creada por el psiquiatra y psicoterapeuta Augusto Cury. Habla sobre cómo construimos los pensamientos y los efectos que esto tiene en nuestro bienestar emocional. Se trata de un enfoque existencial, cuyo objetivo es principalmente aprender a gestionar la mente de forma constructiva.

La forma de pensar, incluyendo la forma en la que procesamos la información a la que tenemos acceso, incidiría de manera decisiva en cómo nos posicionamos en el mundo. A partir de ello, desarrollaríamos actitudes y comportamientos.

Por lo anterior, si empleamos adecuadamente la inteligencia multifocal, lograremos gestionar adecuadamente la producción de pensamientos. Esto se verá reflejado en actitudes y comportamientos más constructivos y enfocados hacia los fines más positivos para nosotros mismos.

El pensamiento es el corcel, la razón el jinete”.

-Aurore Dupin-

Chica pensativa

La inteligencia multifocal

La inteligencia multifocal se define como el resultado de la interacción entre estructuras psicodinámicas que están en la mente. Dicho de una forma más sencilla, hay una serie de procesos que se realizan en nuestro cerebro. La forma como se relacionan entre sí da origen a lo que se denomina inteligencia, desde el punto de vista de la teoría multifocal.

Los procesos que tienen lugar en la inteligencia multifocal son cuatro:

  • Construcción del pensamiento.
  • Transformación de la energía psíquica.
  • Autoformación.
  • Organización de la memoria, a partir de la historia consciente e inconsciente.

El ser o el yo es la entidad que dirige y administra todos esos procesos. Es decir que todos ellos se pueden dirigir de forma consciente. La teoría propone que esto se logra cuando se ejerce un análisis crítico. Este permite ver los hechos desde diferentes puntos de vista. También permite darle un nuevo significado a todo aquello que nos impacta negativamente.

Los fundamentos de la teoría

La teoría de la inteligencia multifocal está basada en la filosofía y la psicología existencial, así como en el psicoanálisis arquetípico. Es una perspectiva que de alguna manera busca rescatar el pensamiento lógico. A partir de este es posible analizar cómo unos pensamientos aparecen derivados de otros, en cadena. En esta concepción, lo positivo es que podríamos intervenir sobre algún eslabón de esta cadena, para después generar una inercia.

Lo que la teoría propone es cuestionar, impugnar y criticar todos los pensamientos perturbadores que llegan a nuestra mente. Estos sería fruto de una historia emocional, consciente e inconsciente. Según este enfoque, los pensamientos angustiantes y los sufrimientos anticipatorios solo necesitan cinco segundos para generar una marca en nuestro cerebro.

Dicho registro queda en el córtex cerebral y abre una “ventana”, es decir, una perspectiva destructiva. Si, por ejemplo, tenemos una presentación pública y pensamos que va a salir mal, en solo cinco segundos se construirá una perspectiva en la que empezamos a prever una serie de situaciones negativas, dando forma a emociones destructivas de forma paralela.

Si a este escenario contraponemos el pensamiento racional, la teoría defiende que lograremos evitar que se abra esa “ventana”. También anticipa que, con el tiempo y la práctica, lograremos la suficiente destreza como para impedir el propio pensamiento negativo que sería origen del resto. Precisamente a eso apunta la inteligencia multifocal.

Mente con mecanismos

El entrenamiento de la inteligencia multifocal

Augusto Cury propone diferentes acciones para entrenar la inteligencia multifocal. Estas tienen que ver con hacer un pequeño alto y tomar conciencia de los pensamientos que motivan nuestras actuaciones. Esto es lo que se llama “gestión” o “administración” del pensamiento. Las acciones recomendadas son las siguientes:

  • Relajación por lapsos cortos. Es necesario tomar unos minutos para relajar la mente, varias veces a lo largo del día. Esto es, tomar un par de minutos para respirar y pensar en el sentido constructivo de lo que estamos haciendo.
  • Hacer énfasis en los estímulos positivos. Significa entrenar la atención para que se enfoque principalmente en lo positivo que recibimos del entorno, día a día.
  • Actividades constructivas y creativas. Leer, escribir, hacer arte en cualquiera de sus manifestaciones, o realizar actividades nobles, tales como cultivar una planta o cuidar el entorno, ayudan a que la mente se torne más flexible y constructiva.
  • Descansar adecuadamente. Las horas de sueño jamás deben recortarse, por ningún motivo. Así mismo, es importante la división clara entre el tiempo de trabajo y el de descanso. Este último es sagrado.
  • Controlar el pensamiento anticipatorio. Estar atentos a las ideas que anticipan el futuro imaginariamente. El futuro es para proponer metas o proyectos, no para imaginar situaciones. En esos casos, lo adecuado es bloquear la imaginación.
  • Atender a la calidad del pensamiento. Estar atentos a la irrupción de los pensamientos perturbadores y analizarlos de manera crítica.

Todo esto es una forma de educar el pensamiento y, por la misma vía, transformar las emociones destructivas. Con el tiempo, según esta teoría, todo ello debe conducir a una vida más inteligente, tranquila, apacible y constructiva.

Suárez, C. S., & Barrios, L. (2012). El cerebro triuno y la inteligencia ética: matriz fundamental de la inteligencia multifocal. Praxis, 8(1), 147-165.