Qué es la perversión y por qué hace daño

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 30 abril, 2019
Edith Sánchez · 30 abril, 2019
En la psiquiatría, el concepto de perversión se centra en las llamadas “desviaciones” sexuales. En el psicoanálisis, lo que define al perverso no es el comportamiento sexual, sino la postura frente a la ley en sus diferentes expresiones.

Mucho se habla de la perversión en la actualidad, pero no siempre se conoce a fondo el verdadero sentido de este concepto. A veces, se le toma como sinónimo de depravación sexual, otras veces se le pone la etiqueta de perverso a aquello que destaca por ser cruel e inhumano.

La verdad es que la perversión tiene al menos tres significados. Uno es el que le otorga la psiquiatría, ciencia que empleó por primera vez este término. El otro es el que le confiere el psicoanálisis, y que es muy distinto al anterior. Finalmente está el significado popular, al que nos referimos en el primer párrafo.

En la psiquiatría, así como en el lenguaje popular, la perversión tiene una connotación peyorativa. Sugiere una desviación insana. En el psicoanálisis, en cambio, no tiene este significado malévolo. Particularmente Jacques Lacan la abordó como una estructura inconsciente.

Digamos, primero que todo, que la palabra perversión viene de las raíces latinas “per” (a través de) y “versio” (acción y efecto de voltear). De allí nació el término pervertĕre. Este significa “volcar, invertir o dar la vuelta”. Profundicemos un poco en este concepto.

La perversión era espantosa pero continuamente excitante, como ser un glotón que merodea en una casa extraña y oscura veinticuatro horas al día”.

-James Ellroy-

La perversión en la psiquiatría

Fue en el ámbito psiquiátrico donde apareció el concepto de perversión inicialmente. Estaba estrictamente asociado a la sexualidad. Bajo este término se agrupaban todas aquellas conductas que no coincidían con lo que se consideraba como “normal” en el ámbito de lo sexual.

Manos con sábanas rojas

De este modo, se hizo un inventario de lo que podía catalogarse como perverso. En general, este catálogo incluye las siguientes conductas básicas:

  • Sadismo. Necesidad de dominar, infligiendo dolor a la pareja durante el acto sexual.
  • Masoquismo. Necesidad de someterse y experimentar sufrimiento físico durante el acto sexual.
  • Parafilias asociadas a experimentar placer cuando el otro no consciente el acto sexual. Aquí se ubican prácticas como la pedofilia y la necrofilia.
  • Zoofilia. Inclinación a experimentar placer en el sexo con animales.
  • Fetichismo. Experimentar placer sexual solo si está ligado a ciertos objetos, como pelucas, lencería, zapatos, heces (coprofilia), etc.
  • Voyerismo. Sentir placer al mirar a otros teniendo relaciones sexuales.
  • Exhibicionismo. Experimentar placer sexual al ser visto por otros.

La perversión en el psicoanálisis

En sentido estricto, el sexo es biológico y su función es la de procrear. Así opera en el mundo animal. Partiendo de esta reflexión, Sigmund Freud plantea que toda la sexualidad humana es perversa, en tanto se lleva a cabo sin límites temporales y va más allá de la procreación. De este modo, establece una ruptura con la psiquiatría.

Para Freud, lo perverso estaba en no aceptar la falta. En principio, la falta anatómica. El perverso en principio no acepta que exista un grupo de seres humanos que no tengan falo (las mujeres). Por eso, sustituye esa falta introduciendo fetiches, que serían la representación simbólica del falo que no existe.

Jacques Lacan amplió este concepto. Señaló que la perversión no tolera la falta, no solo anatómica, sino la falta en sentido absoluto. Necesita de la completud, la perfección, todo aquello que no implique falta. Por eso lo perverso se extiende a la vida social, política e institucional.

Freud con un libro

Expresiones de lo perverso

Desde el punto de vista del psicoanálisis, el perverso no se reprime y esa es su diferencia con el neurótico. Impone su propia ley, por así decirlo. El neurótico, en cambio, se reprime aunque luego reniegue de ello. Desearía ser como el perverso, que hace lo que quiere y no sufre por ello. Una de las figuras icónicas de la perversión es el Marqués de Sade.

El psicoanálisis lacaniano insiste en que lo definitivo de la perversión está en esa postura existencial de “ser ley”. Hay una frase sumamente ofensiva que, sin embargo, define a la perfección la lógica del perverso: “Las leyes, como las mujeres, se hicieron para violarlas”. Es la postura frente a la ley y su cumplimiento lo que constituye o no la perversión.

Por eso se habla de perversión en lo político, lo social y lo institucional. Una persona, una sociedad, una familia o una institución perversas son las que trasgreden. Le “dan la vuelta” a las leyes naturales, de la lógica, culturales o jurídicas. Lo hacen por razones que desconocen, no con un propósito definido como tal.

  • Kernberg, O. F. (1994). La agresión en las perversiones y en los desórdenes de la personalidad. Buenos Ares: Paidós.