Psiquiatría biológica: ¿en qué consiste?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 7 noviembre, 2018
Marián Carrero Puerto · 8 noviembre, 2018
La psiquiatría biológica es la rama de la psiquiatría que se encarga de estudiar las relaciones biológicas que influyen o que se encuentran relacionadas con la presencia de trastornos mentales en los individuos.

La psiquiatría biológica o biopsiquiatría es una rama de la psiquiatría que intenta comprender los trastornos mentales poniendo su atención en el funcionamiento del sistema nervioso. Es interdisciplinaria en su enfoque y se basa en ciencias tales como la neurociencia, la psicofarmacología, la bioquímica, la genética y la fisiología. Así pues, es la rama de la medicina que se ocupa del estudio de la función biológica del sistema nervioso en los trastornos mentales.

La psiquiatría biológica se inicia entre los siglos XVIII y XIX. Su predominio llegó con el advenimiento de los psicofármacos hacia los años 50 del pasado siglo.

La escuela alemana especialmente puso énfasis en neuroanatomía e histopatología. En el siglo XX, denominado el siglo de la Física, se logró un enorme avance de instrumentos tecnológicos que llevaron a un gran desarrollo de las ciencias básicas, con mejores equipos de microscopia, mejores técnicas de imagenología, tales como resonancia magnética y tomografía por emisión de positrones, habiéndose llegado incluso a la nanotecnología que será ampliamente utilizada en el desarrollo del Proyecto cerebro.

“Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”.

-Viktor E. Frankl-

Profundizando en la Psiquiatría biológica

El desarrollo de la psiquiatría biológica está ligado a avances en tecnología. Uno de los más importantes ocurrió cuando se produjo la identificación serendípica de neurotransmisores y receptores que intervenían en los mecanismos de acción de fármacos y que luego fueron perfeccionados para producir bloqueos o activaciones de aminas biogénicas.

Neurotransmisores

Con la llegada de los psicofármacos y las teorías de desequilibrio bioquímico, se inició también un periodo de búsqueda de los elementos genéticos ligados a esas variables bioquímicas y se abrió el camino para que los descubrimientos derivados de esta búsqueda influyeran en la evolución de las clasificaciones diagnósticas.

Hasta el momento, sin embargo, no se han logrado marcadores biológicos confiables, aunque al parecer las técnicas actuales de exploración están empezando a dar frutos. Por ejemplo, en estudios sobre la biología de la depresión y mediante técnicas de escaneo cerebral, Helen Mayberg ha identificado dos circuitos de gran importancia para la toma de decisiones sobre el tipo de aproximación terapéutica de elección para el tratamiento de pacientes deprimidos.

Según este estudio, los pacientes que presentaban actividad basal por debajo del promedio a nivel de la ínsula anterior, respondían bien a terapia cognitiva. Por otro lado, pacientes por encima del promedio de actividad respondían bien a medicación antidepresiva.

Bases biológicas de los trastornos psiquiátricos

Para hablar de la base biológica de los trastornos psiquiátricos hemos de aludir necesariamente a la genética. Sabemos que hay características genéticas que intervienen en la etiopatogenia de enfermedades mentales (probabilidad de que aparezcan enfermedades mentales), pero no hay aún genes identificados, hay sí, genes candidatos con locus probables, pero ésta sigue siendo una vía poco desarrollada.

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

-Ortega y Gasset-

Estudio 1

En un estudio reciente del grupo de Marian L. Hamshere se reporta una asociación genética entre el trastorno infantil de déficit de atención e hiperactividad con esquizofrenia y trastorno bipolar en adultos.

Casi en forma simultánea, se publicó un artículo en la revista The Lancet en el cual se demostraba que cinco desórdenes psiquiátricos de inicio en la infancia o en edad adulta (trastorno de déficit atencional, trastorno bipolar, autismo, depresión y esquizofrenia) comparten comunes factores géticos de riesgo.

Variaciones en los genes de la actividad del canal de calcio al parecer son muy importantes en los cinco trastornos, lo cual lleva a tener la esperanza de nuevas dianas moleculares para el desarrollo de drogas psicoterapéuticas.

Estudio 2

Otra área de investigación genética se orienta al estudio de cómo las mutaciones genéticas influencian el desarrollo del cerebro. La mayor parte de las mutaciones producen pequeñas diferencias en nuestros genes.

Investigadores como Murdoch y State han descubierto un importante número de variaciones copiadas del cromosoma 7. Una copia extra de un segmento de este cromosoma incrementa enormemente el riesgo de autismo, el cual se caracteriza por la tendencia al aislamiento social. Lo más interesante es que la pérdida del mismo segmento resulta en el síndrome de Williams, trastorno caracterizado por una intensa sociabilización.

Este segmento del cromosoma 7 contiene alrededor de 25 de los aproximadamente 21 000 genes del genoma humano. A pesar de esta pequeñísima cantidad, una copia extra o una copia que no tenga este segmento tiene profundos y radicalmente diferentes efectos sobre la conducta social.

A su vez, esta es una prueba más de la naturaleza biológica de los trastornos mentales, lo que a su vez indica que determinadas alteraciones a nivel mental, como la esquizofrenia o depresión tienen un importante componente genético.

“Antes pensábamos que nuestro futuro estaba en las estrellas. Ahora sabemos que está en nuestros genes”.

-James Watson-

Gen

Las promesas del futuro

Los avances en la psiquiatría biológica están y siguen estando ligados al desarrollo de tecnologías. Se ha mencionado ya que en el futuro próximo obtendremos mucha información sobre el cerebro a partir de desarrollos en nanotecnología, microelectrónica, y biología sintética

Desarrollos que serán puestos a disposición de neurocientíficos para experimentos e investigación tales como implante de nano sensores, fibra óptica inalámbrica y células vivas genéticamente diseñadas para penetrar el tejido cerebral y reportar qué, cómo y cuándo las neuronas están respondiendo a varios estímulos. Esta es la esencia del proyecto internacional denominado “Cerebro”, similar al del Genoma Humano que tanto ha aportado en el campo de la ciencia en general y al de la genética en particular.